La paz para la foto que consiguió el acuerdo en el PJ bonaerense no duró ni una publicación. La elección de autoridades del Senado a 72 horas del acto de apertura de sesiones derribó nuevamente los puentes precarios que unían al sector liderado por Axel Kicillof y al comandado por Cristina y Máximo Kirchner.
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Para el gobernador fue un punto de “inflexión”: considera que el kirchnerismo, al imponer a Mario Ishii como vicepresidente primero de la cámara alta, “rompió todo”. La cuestión es si habrá un antes y un después a partir de este punto. ¿Sigue habiendo margen para sostener una unidad con fórceps? ¿Cuántas veces puede romperse todo? Esas y otras preguntas recorren por estas horas al peronismo de la provincia de Buenos Aires, en gran parte hastiado de las rencillas eternas.
Después del fervor de las primeras horas tras la elección de autoridades en la que pulularon las chicanas contra el gobernador, el kirchnerismo bajó la espuma. Pero no se privó de apuntar directamente “a un sector minoritario del MDF que siempre está buscando la ruptura”; mientras impuso el número para elegir autoridades -tiene amplia mayoría de representantes en el bloque oficialista-, sigue hablando de avanzar con “un peronismo unido contra Milei”.
En ese marco de tensión, Kicillof deberá enfrentar este lunes a la Legislatura, donde encabezará la apertura de sesiones. Lo hará ante una oposición que pide "respuestas concretas” a los problemas de la provincia, y también ante el bloque de los propios que solo conserva el nombre común por toda unidad.
La batalla eterna entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner
Hace apenas veinte días, el peronismo hizo un esfuerzo enorme por lograr ponerse de acuerdo para tener una lista de unidad en el PJ bonaerense. Las dos semanas siguientes, las tribus se empeñaron en evitar las internas en la mayor cantidad de distritos posible. Lo lograron, pese a que dejaron varios heridos en el camino. Algunos se ilusionaban con una paz, al menos momentánea, entendiendo que para ambos sectores era una necesidad enfocar sus energías en confrontar con Milei.
Kicillof - Máximo Kirchner
Axel Kicillof - Máximo Kirchner
La falsa paz duró lo que un suspiro. La discusión por las autoridades del Senado bonaerense hizo estallar todo por los aires. Kicillof entiende que la imposición por parte de La Cámpora del vicepresidente primero es “un punto de inflexión”, ya que se trata de su línea sucesoria. Cree también que “se cruzaron todos los límites de convivencia”. La pregunta que surge es qué pasará si se traspasa ese “punto de inflexión”. “Veremos, no se puede resolver en caliente”, respondió ante esa consulta de Letra P alguien del entorno más cercano al mandatario.
Pero no fue solo la discusión por las autoridades del Senado lo que encendió la mecha. Unas horas antes, los dichos del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, sobre los "problemas de conducción" del PJ habían avivado el fuego. Salió a responderle la diputada cristinista Teresa García. Lo llamó “sin chistar”, le pidió que “guarde respetuoso silencio” y le recordó que “la conductora está presa, proscripta y con restricción inhumana” en calle San José 1111.
En la noche del viernes, después de que el Senado aprobara la reforma laboral, la diputada provincial y dirigente de La Cámpora, Mayra Mendoza, responsabilizó al desdoblamiento electoral -definido por Kicillof- de la derrota legislativa ante La Libertad Avanza. "Aunque les moleste esta reflexión, insisto: las consecuencias de haber desdoblado las elecciones y no haber hecho fuerza todos juntos en una misma elección, nos lleva a tener concejos deliberantes con mayoría y cámaras nacionales en minoría para que avance la reforma laboral, la ley de glaciares, la baja de edad de imputabilidad", publicó.
Romper vs. mantener el statu quo
Un sector importante del MDF cree que si efectivamente se pasaron los límites, entonces “los hechos tienen que tener consecuencias”. ¿Cuántas veces se puede decir La Cámpora rompe todo, pasa los límites, no cumple los acuerdos o lima al gobernador y seguir sosteniendo una unidad que no existe? se pregunta un dirigente kicillofista en diálogo con este medio.
Sin embargo, no todas las posturas son iguales. Dentro del MDF también hay dirigentes que siguen creyendo que el peronismo de la provincia de Buenos Aires no puede romperse porque sería una señal de debilidad en la pelea con La Libertad Avanza y que complicaría la gobernabilidad de Kicillof, a quien aún le resta gobernar dos años la provincia en el marco del ahogo financiero del gobierno nacional.
Las próximas horas y días serán claves para ver cómo se mueve Kicillof ante una nueva crisis interna, donde nada indica que la situación entre ambos sectores vaya a mejorar hacia adelante. Puede reaccionar y asumir las consecuencias de un nuevo reordenamiento político, o mantener el statu quo y seguir intentando surfear las batallas internas mientras busca construir una alternativa nacional.
Milei y Kicillof.avif
Mantener el eje, todo contra Javier Milei
La peleas internas, que no paran de estallar una tras otra, dificultan el objetivo de Kicillof de poner toda la energía en confrontar contra el Presidente. Es lo que intentará hacer este lunes con su discurso en la legislatura bonaerense, y desde allí en adelante, ya que la decisión que se tomó es tratar de enfocar todos los cañones hacia la Casa Rosada. Para eso, quieren evitar ciertas fotos más parecidas a una actividad proselitista que a un enfrentamiento con el gobierno.
“Este año tiene que ser de construcción, no de campaña”, dijo Kicillof a los referentes de su espacio. Por eso buscará tener especial cuidado en qué actividades encabezará y cuáles no. En ese marco, decidió que este lunes no haya acto paralelo en la calle, ni movilización a la Legislatura. Tampoco un acto de asunción en el PJ bonaerense, sino una reunión de consejo partidario una vez transcurrida el próximo 15 de marzo la elección en los 16 municipios que no lograron esquivar la interna.