El punto de partida visible fue el Alto Valle Oeste. Allí, intendentes de localidades como Cinco Saltos, Campo Grande y Contralmirante Cordero se reunieron para respaldar la iniciativa oficial que busca rediscutir la distribución de los ingresos generados por la actividad hidrocarburífera. Se trata de municipios que, sin ser epicentro de la producción, están atravesados por su impacto económico y social.
Detrás de esa foto hay algo más que una coincidencia de intereses. Hay una estrategia que acuña poder desde las intendencias, sobre todo en aquellas que se verán especialmente representadas en el nuevo esquema de reparto.
El factor Alto Valle Oeste
Los intendentes de esa región, Horacio Zúñiga (Contralmirante Cordero), Daniel Hernández (Campo Grande) y Enrique Rossi (Cinco Saltos), tomaron protagonismo en los últimos días como parte de un esquema que empieza a ganar volumen político. No es casual, porque el Alto Valle Oeste aparece como una zona bisagra entre la producción hidrocarburífera y las ciudades más densamente pobladas del valle que avanzan sobre el nuevo mapa energético.
En ese contexto, Weretilneck encontró un punto de apoyo para empujar su propuesta. La ampliación del reparto de regalías hacia municipios que hoy tienen una participación menor —o directamente nula— permite sumar aliados sin afectar de manera directa a los distritos históricamente beneficiados. Es una jugada de equilibrio fino, que beneficia mayoritariamente a los propios.
El respaldo de estos intendentes le da al gobierno un argumento político concreto, porque el reclamo no es solo del Ejecutivo, sino también de distritos que exigen ser reconocidos como parte del entramado productivo que genera la renta petrolera.
Nombres propios y volumen político en Río Negro
Aunque el gobierno rionegrino evita sobreactuar la interna, el mapa de apoyos empieza a mostrar nombres propios. Rodrigo Buteler, de Cipolletti, aparece como uno de los grandes beneficiados.
Alberto Weretilneck y Rodrigo Buteler
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y el intendente de Cipolletti Rodrigo Buteler.
Actualmente, de los 39 municipios, la mayoría está alineada a Juntos Somos Río Negro. Además de Cipolletti, Viedma, Choele Choel, Río Colorado, Sierra Grande, San Antonio Oeste, El Bolsón, Luis Beltrán, Mainqué, General Fernández Oro, Ingeniero Jacobacci, Contralmirante Cordero, Los Menucos, Sierra Colorada, Pilcaniyeu son verdes puros. Además, tiene aliados como el massista Luis Albrieu en Villa Regina o dirigentes del radicalismo que abrevan al gran acuerdo en Chichinales, Valcheta, Dina Huapi y algunas localidades de Valle Medio.
Con todo, el armado no se agota ahí. La mirada del Ejecutivo también apunta a ciudades de mayor peso como Allen y General Roca, donde la discusión por los recursos tiene otra escala y donde cualquier cambio en la distribución genera tensiones más visibles, sobre todo para la intendenta peronista María Emilia Soria.
La clave está en construir una mayoría heterogénea, donde convivan municipios chicos que buscan ingresar al reparto con ciudades medianas que pretenden mejorar su participación. Esa combinación puede inclinar la balanza en una discusión históricamente compleja.
Correcciones, negociación y control de daños
El propio Weretilneck dejó en claro que el esquema está abierto a ajustes. La promesa de “correcciones” en la discusión con los municipios no es un detalle menor, es una señal de negociación en marcha.
El gobernador sabe que cualquier modificación en la distribución de ingresos genera ganadores y perdedores. Por eso, la estrategia apunta a contener tensiones antes de que escalen. La incorporación de más municipios al sistema permite diluir conflictos, pero no los elimina.
En ese marco, las reuniones con intendentes funcionan como espacios de validación, pero también como instancias de negociación fina, donde cada jefe comunal mide cuánto puede ganar —o perder— con el nuevo esquema.
JSRN: intendentes al centro de la escena
En paralelo a esta avanzada territorial, Weretilneck movió fichas dentro de su propio partido, Juntos Somos Río Negro. La decisión de incorporar intendentes a la conducción no es solo organizativa: es una jugada política de fondo.
El gobernador busca anclar el poder en el territorio y garantizar que quienes administran los municipios también formen parte de la toma de decisiones partidarias. En un contexto donde se discuten recursos sensibles, esa integración funciona como un mecanismo de disciplina interna.
Los intendentes dejan de ser solo ejecutores de políticas para convertirse en actores centrales del armado político. Al mismo tiempo, quedan más comprometidos con las decisiones del Ejecutivo.
Regalías hoy, coparticipación mañana
La discusión por las regalías petroleras es apenas la superficie. Debajo aparece un debate más profundo, la coparticipación provincial, una de las tensiones estructurales de Río Negro.
Coparticipación Río Negro
La pelea por la coparticipación y el reparto de regalías petroleras activa a los municipios de Río Negro.
Con este esquema, Weretilneck no solo redefine cómo se distribuyen los ingresos del petróleo. También empieza a reconfigurar el mapa de poder entre los distritos. Sumar más actores al reparto implica, al mismo tiempo, construir una base política más amplia para futuras negociaciones.
El movimiento es claro: trata de involucrar y ampliar aliados para fortalecer la posición del Ejecutivo.
Una jugada integral
Lejos de ser una medida aislada, la estrategia combina tres planos. Primero, una propuesta concreta de redistribución de recursos. Segundo, una construcción territorial con intendentes alineados. Y tercero, una reconfiguración partidaria que ordena el frente interno.
En un escenario económico ajustado, donde cada peso en disputa tiene impacto político, Weretilneck apuesta a llegar con ventaja a una negociación que promete ser intensa. El respaldo de los intendentes del Alto Valle Oeste es apenas el primer paso de una construcción más amplia.
La discusión por las regalías ya empezó. La de la coparticipación, inevitablemente, será la siguiente y el gobernador quiere jugarla con el tablero ordenado.