El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, reconfigura su armado y ira a 2027.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, entiende que su gestión necesita un relanzamiento. Sobre todo luego de quedarse sin representantens en el Congreso, lo que le presenta nuevos desafíos en su intención de buscar un cuarto mandato. La batalla que asoma es bien diferente a la instancia de medio término y es menester fortalecer su opción provincial.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
Intendencias, sindicatos vinculados al mundo energético y expresiones legislativas son la base de un nuevo tiempo político donde La Libertad Avanza aparece como principal amenaza a la continuidad de Juntos Somos Río Negro, que también pena de problemas intestinos tras el quiebre -todavía sin resolver- con el vicegobernador Pedro Pesatti.
El permanente punto de fricción entre gobernador y vice es la relación con la Casa Rosada. Weretilneck dejó atrás el tono combativo de los primeros meses de este mandato y estableció, vía interlocutores como el súper asesor Santiago Caputo, un contacto para nada despreciable. Su encuentro con el ministro del Interior, Diego Santilli, al que lo une una relación por fuera de la política, preparó el terreno para esa reconfiguración.
La pintura del tablero rionegrino, después de una elección apretada pero que dejó sin voto en el Congreso a JSRN, muestra la necesidad de un cambio en la perspectiva política del provincialismo para conservar el poder, aunque el desafío mute una vez más y debe conservar un equilibrio incómodo con la escudería libertaria, en un tiempo de gestión previo a la batalla por la Gobernación en 2027.
Un giro discursivo en Río Negro
Weretilneck entiende la necesidad de reacomodar su perspectiva electoral en un escenario donde su modelo muestra señales de agotamiento. Con tensiones crecientes, un oficialismo en ebullición y una oposición que, sin lograr unidad, aprendió a capitalizar malestares locales, el gobernador decidió avanzar en un giro estratégico sustentado en una suerte de reconstrucción de legitimidad, ordenamiento propio y rediseño de su relación con la Nación.
Weretilneck obrero
Alberto Weretilneck busca reconstruir la legitimidad de su gestión en Río Negro.
JSRN, a diferencia de otros tiempos, dejó de estar varios cuerpos de ventaja de sus adversarios y comenzó a jugar, por primera vez desde 2015, a la defensiva. La caída del consumo, la presión sobre los salarios, el impacto del ajuste nacional y el ruido del propio oficialismo generaron un clima adverso que el gobernador intenta encauzar para lo que viene. “Hay que volver a marcar la agenda”, repiten en Viedma.
El primer movimiento del gobernador apunta a reposicionar la gestión como eje central del discurso oficial. La fórmula, que en otros momentos le funcionó sin sobresaltos, ahora requiere un esfuerzo más quirúrgico. En la capital histórica de la Patagonia saben que no alcanza con administrar, deben mostrar, narrar y territorializar.
Y en el territorio, están los intendentes.
Intendencias, al frente
Weretilneck sembró, a la par del crecimiento partidario, en el diverso territorio de Río Negro. Logró intendencias en todas las regiones, esas que conviven en una compleja armonía, con necesidades y agendas antagónicas. Desde los valles a la cordillera, en la región atlántica o la interminable meseta de la Línea Sur provincial, logró un aliado o candidato puro que se hiciera de l poder municipal.
Los municipios estarán bajo la lupa, nuevamente. Cada despacho verde deberá recuperar el voto que logró en otras instancias similares, como en 2019 o 2023. Viedma, Cipolletti, Sierra Grande, San Antonio Oeste, Los Menucos, El Bolsón, Choele Choel, Ingeniero Jacobacci, sumado a la posibilidad de una alianza con San Carlos de Bariloche o Villa Regina, el partido tiene con qué pensar su estrategia de supervivencia.
Desde esas localidades, empezará a traccionarse el voto que le ponga un retén a la avanzada libertaria con Aníbal Tortoriello como principal referencia, tras la caída en desgracia de Lorena Villaverde.
El cipoleño Rodrigo Buteler o los aliados peronistas Luis Albrieu y Walter Cortés, son parte de la columna vertebral para llegar consolidados a 2027. Otra jugadora clave es Mabel Yauhar, en Los Menucos, que tiene histórica influencia en la región sur. Allí, entre pueblo y pueblo, Weretilneck necesita sumar los votos que se escapan en los principales centros urbanos.
Mabel Yauhar intendenta de Los Menucos - Río Negro
Mabel Yauhar, intendenta de Los Menucos.
El dato resonante de la última votación es la derrota en Cipolletti, que dejó condicionado a Buteler. Ya había sucedido hace dos años, cuando en el tramo a intendente se obtuvieron más votos que al de gobernador. Puertas adentro, fue asimilado como un mensaje y una amenaza al reinado del hombre que armó su estructura a imagen y semejanza del Movimiento Popular Neuquino (MPN).
Especial relevancia adquieren la serrana Roxana Fernández y el periodista de Jacobacci José “Pepe” Mellado. En ambos distritos se concentra la apuesta económica más relevante, vinculada a la energía: GNL, hidrocarburos y minería. En Sierra Grande se impuso la boleta del justicialismo y debe recuperarse el aura ganadora.
El orden puertas adentro del oficialismo
Otro pilar es el más político y, según varias fuentes del oficialismo, el más urgente. JSRN llega a la segunda parte del gobierno con problemas de cohesión que no se veían desde su nacimiento, con personajes con iniciativas autónomas, un gabinete taciturno y liderazgos intermedios que dejan trascender cierto fastidio.
Weretilneck tomó nota. En su entorno aseguran que prepara un rediseño del gabinete, con cambios puntuales en áreas cuestionadas y mayor involucramiento directo en las decisiones estratégicas. La señal interna es clara y ordena que la conducción debe volver a concentrarse en la figura del gobernador.
53560922172_07b9b1fbe2_k
Alberto Weretilneck envió su presupuesto 2026 a la Legislatura, que es un reducto hostil.
El mandatario busca recomponer el rol articulador de JSRN con los municipios, donde la dispersión del último año generó un ruido que impactó en la performance electoral en ciudades como Bariloche y Allen. La idea es volver a un esquema de intendente-gestión-partido, con metas concretas por región y una mesa política más activa.
El desafío es evitar que JSRN quede reducido a una marca electoral sin organicidad, una preocupación que se escucha cada vez con más fuerza entre dirigentes que sienten que el proyecto perdió densidad ideológica y estratégica. El gobernador pretende devolverle musculatura política antes de entrar de lleno en el calendario 2025-2026.
La incógnita es Pesatti, que no esconde el fastidio de haberse quedado fuera de la elección nacional y se prepara para determinar su futuro. En el pasilleo político rionegrino dicen que en marzo podría dar alguna pista.
La mayoría de estos bloques suman desde el llamado “gran acuerdo” de 2023 y del que todavía sobreviven figuras dentro o fuera del esquema macro. En algunas ciudades importantes, como la capital patagónica, en los Concejos Deliberantes hay personalidades del justicialismo votando en verde.
El gobernador sabe que tiene que ordenar esas prioridades. Por ahora, no hay más que pasar el verano para asimilar qué espacio van a ocupar los dadores de gobernabilidad parlamentaria.
image.png
Facundo Manuel López, mano derecha del gobernador Alberto Weretilneck en Río Negro.
La otra pata es la sindical y se concentra principalmente en la UOCRA referenciada en el viedmense Damián Miller, que cumple tareas de organización. El gremio de la construcción es uno de los grandes beneficiados en el reparto del trabajo local que llegó de la mano de YPF o el GNL. En Sierra Grande, comenzó a tejerse un interesante mapa de inversiones que atrajo a más de un inversor y convirtió al oficialismo local en un socio político de los trabajadores organizados.
El equilibrio con la Casa Rosada
El otro pilar del giro rionegrino es la redefinición del vínculo con el gobierno nacional. Río Negro, como la mayoría de las provincias, enfrenta tensiones financieras que obligan a sostener un diálogo fluido con la Casa Rosada. Pero el avance del ajuste y su impacto territorial alteraron el esquema de convivencia.
En los meses de campaña, el gobernador marcó una distancia discursiva más clara respecto del Ejecutivo nacional, sin abandonar el pragmatismo que caracteriza a su fuerza. Se trata de un equilibrio delicado, para mostrarse como defensor de intereses provinciales sin arriesgar recursos clave para las arcas rionegrinas. “No es ruptura, es reposicionamiento”, señalaban entonces funcionarios cercanos al mandatario.
image
Diego Santilli, Manuel Adorni y Alberto Weretilneck dialogaron sobre Río Negro.
La estrategia buscó capturar el descontento social con la política nacional sin caer en confrontaciones que terminen aislando a la provincia. Es, en términos rionegrinos, el retorno a un rionegrismo activo, más político, menos administrativo. En el presupuesto 2026, algo de esa impronta empieza a asomar.
Con todo, Weretilneck avanza en un año cargado de responsabilidades y en el que se volverá a poner en juego todo su capital político. Un nuevo tiempo llega, hay que ver cómo resuelve esa encrucijada que afecta a todos los caudillos del país.