Todos contra todos

Carpintería FdT: cómo es la mesa que diseña CFK y la condición del Presidente

Fernández la convocará si no le quitan la chance de ir a la reelección. La vice podría ceder su silla. La cuestión: ¿coordinación de gestión o intervención?

La mesa nacional del Frente de Todos ya tomó ribetes de criatura mitológica. La promesa de Alberto Fernández de convocarla en breve, en dos semanas, bajo la condición de que no le imponga condiciones el resto de sus socios, no es tampoco una garantía. "Ver para creer", abren el paraguas en el cristinismo, mientras desde un despacho que suele no creerle a la palabra presidencial insisten en que nadie los llamó con fecha y lugar. La foto de Merlo del martes por la noche fue la última de una serie de gestos de presión y, horas después del flash que impactó sobre Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa, siguen esperando la llamada. Eso sí: ya tienen el diseño para llevarle al carpintero.

 

En la Casa Rosada, que envió dos embajadores al cónclave (Gabriel Katopodis y Santiago Maggiotti) que fueron con Massa, dejaron traslucir dos datos sobre el ya famoso mueble para planificar las futuras estrategias electorales de la coalición para evitar la colisión en la urnas: que Fernández quiere sentarse en una silla sin resignar antes de tiempo su derecho a aspirar a una reelección y que el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, que tiene a su mando la botonera de la gestión mientras Juan Manzur hace campaña, es el encargado de cursar las invitaciones. "Es un buen interlocutor", destacan en el Senado sobre el dirigente porteño. No obstante, al mismo tiempo, juran que de la eventual convocatoria con sus peros se enteraron por trascendidos "en los medios". 

 

Hay antecedentes y no son buenos. Como contó Letra P, Fernández pensaba convocar en enero a la mesa a gobernadores, sin invitar a Cristina Fernández de Kirchner, descontando que ese espacio estaba cubierto con Kicillof y el chaqueño Jorge Capitanich. "Ya estamos en febrero", recuerdan con chicana en el Instituto Patria, no sólo por la promesa presidencial, sino para marcar el avance del calendario 2023, con un margen hacia las elecciones que se achica con cada día. 

 

¿Qué mesa quiere el cristinismo que arme Fernández? Como ejemplo citan la bonaerense que dejó evidencia fotográfica el martes. Al lado de Kicillof, en reunión con intendentes por temas de gestión en la previa de Merlo, estuvo Kirchner. No fue la primera ni será la última. Acá está la clave de la sospecha albertista: el mandatario teme que le "intervengan" la gestión. "No es así, Axel es el gobernador y quien toma las decisiones, pero se conversa cómo comunicarlas, más si son medidas con impacto electoral", argumentan en La Cámpora. 

 

"Que haya una mínima coordinación de gestión no significa que 15 personas vayan a revisar cada decreto que firme Alberto", graficaron cerca de la vicepresidenta la idea. "Es tener un diálogo continuo entre las partes, para acordar qué se va decir, quién lo 'vocerea', quién dice una cosa, quién dice otra. Es lo mínimo; coordinar las acciones de gobierno", completaron el concepto. 

 

¿Quiénes deben sentarse en esa mesa? "Es obvio", suele ser la respuesta del cristinismo, para evitar mecionar a la vicepresidenta enseguida. No creen necesario nombrarla cuando la califican de "la principal electora de la coalición". Que la presión por invitarla exista no significa que ella vaya a sentarse. Máximo Kirchner ya avisó que él no va a ir. "Quiere que se ejecute, después se verá si va Cristina o va un representante". Sin la vice ni su hijo, las miradas se posan en Eduardo de Pedro, protagonista del último capítulo del culebrón oficialista por el trascendido off the record de su malestar por haber quedado afuera de una reunión con Luiz Inácio Lula da Silva

 

Algo parecido a una mesa existió en los albores del frentetodismo: en plena pandemia funcionó una especie de coordinación en la Quinta de Olivos, con la administración del entonces jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. El kirchnerismo pide hoy ampliarla: "Tienen que sumarse gobernadores, intendentes, sindicatos, movimientos sociales, los partidos del Frente...". Fernández también está trabajando en desempolvar el PJ Nacional, el cual preside, con la renovación de la sede en el barrio de Balvanera, como adelantó Letra P. Varios de los aludidos vienen reclamando el llamado, desde la CGT, pasando por provincias, hasta el ministro de Economía. 

 

La mesa que reclama el kirchnerismo tiene otras definiciones por tomar en la previa electoral: PASO sí, PASO no; las letras chicas de las alianzas provinciales que conformen el FdT; el foco de la campaña; quién va a ser el opositor erigido como contrincante para subir al ring, ¿Horacio Rodríguez Larreta o Mauricio Macri?; cuál será la narrativa de la gestión, enumeran, entre otras. Algunas tienen esbozos de respuestas: el primer spot preelectoral albertista apuntó contra el expresidente.

 

Para reforzar lo hecho en tres años de gobierno, Fernández lanzó el plan ReinvindicAr. No es casual que Katopodis y Maggioti hayan oficiado de embajadores en Merlo: sus ministerios sostienen la campaña albertista, compartiendo varios escenarios con el Presidente, como este mismo miércoles, en la visita oficial a Chaco. El jefe de Estado llegó con el dúo y con otra invitada recurrente a los eventos de la Casa Rosada, la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz. La bonaerense fue de las grandes ausentes en la cumbre del martes y la encargada de plasmar la estrategia de pedirle explicaciones a su par de Interior en el último affaire de la interna. 

 

Ambos ministros, también, se volvieron voceros de la unidad con condiciones este miércoles. "Tiene que haber reglas de juego claras: ningún compañero habla mal de otro compañero", enunció Katopodis la nueva ley primera del FdT en Radio 10. Maggioti, sucesor de Jorge Ferraresi en Desarrollo Territorial y Hábitat, expresó sin vueltas la condición de Fernández. "Creo que el Presidente puede ser reelecto. Tiene que definir él. No lo escuché nunca decir que va a ser candidato. Tiene la posibilidad, claramente, porque es el Presidente", advirtió en AM750.

 

Horacio Rosatti junto a Patricia Bullrich y Mariano Cúneo Libarona en Rosario.
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