PRETEMPORADA 2023

El abanico de definiciones que espera a Cristina

El universo del FdT aguarda señales de la vicepresidenta que, replegada y acusando proscripción, pidió que la tropa tome el bastón. Volvió esta semana del sur.

 

La vicepresidenta también observó, desde la Patagonia, que el mandatario le hizo caso y tomó el bastón de mariscal para, como prometió en diciembre, ponerse al frente del Frente de Todos (FdT). Le llegaron noticias de la gira ReivindicAr y del spot que Fernández filmó cargando las tintas, otra vez, contra su antecesor Mauricio Macri. En silencio público desde que aclaró que no renunció a ninguna candidatura sino que fue "proscripta" por la Justicia, CFK solo opinó a través de Twitter, como al condenar el intento bolsonarista de golpe de Estado en Brasil. Luiz Inácio Lula da Silva llega este lunes a la Argentina: por ahora no hay confirmación acerca de si se verá con la vicepresidenta en el Congreso. 

 

En los albores de 2023, la exmandataria se limitó a recomendar en sus redes artículos periodísticos que pusieron el foco en la figura del cortesano Horacio Rosatti. De cuestiones electorales, ni noticias. El equipo de Sergio Massa dejó trascender que el ministro de Economía habló con ella antes de anunciar este miércoles la recompra de deuda externa con la que sorprendió a propios y ajenos. La vicepresidenta ya estaba en Buenos Aires, trabajando en su despacho del Senado, confiaron fuentes parlamentarias. Sin emisarios, hay tres definiciones que desvelan al oficialismo en el prólogo electoral y esperan que Cristina Kirchner se pronuncie al respecto. Uno es si habrá internas en el FdT, otra es en qué boleta estará Axel Kicillof y, por último, qué injerencia tendrá CFK en el armado de las listas. Todas están ligadas entre sí. 

 

Daniel Scioli al día de hoy se sigue lamentando por no haber ido a una interna en las PASO en 2015 con Florencio Randazzo, convencido de que le hubiera ganado a una opción K. Por eso, el embajador en Brasil, junto al propio Presidente, es uno de los mayores defensores de una próxima competencia interna. Otros dirigentes cercanos a la la vice, como Carlos Castagnetto, hoy al frente de la AFIP y titular de Kolina, recordó meses atrás la virulencia entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez aquel año, para inclinarse por una lista acordada. No hay uniformidad de criterio, pero parte del peronismo que rodea al albertismo desea una competencia con sueños de validación frente a una oferta de corte cristinista, bajo la hipótesis de que sin Cristina en la cancha, no habrá una trasferencia de votos tan voluminosa.   

 

¿Y si no está en el banco? Andrés Larroque, ministro bonaerense y lanzallamas en la época de fricción con la Casa Rosada, llamó este miércoles a la militancia a "salir a romper la proscripción". "Tenemos que trabajar por la vitalidad de la política y del peronismo. Por eso es imprescindible romper con la proscripción. Hay que pasar de un momento gris en términos políticos y dar una demostración de fuerza. No podemos hablar de ningún diseño electoral con Cristina proscripta”, consideró el camporista en radio AM530.  

 

Otra parte de la dirigencia cree que sería muy difícil, aún con clamor, que la vicepresidenta vuelva sobre sus promesas. Es la misma que descuenta que habrá un cristinista en la competencia. La bifurcación llega con el nombre: si la economía no lleva a Massa a ser el candidato "obligado", bancado incluso por La Cámpora, hay quienes apuestan por el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y en otros casos insisten por un salto de papeleta de  Kicillof. "Hoy no mide nadie, ni cerca, y es un riesgo no retener la provincia", analizan en la gobernación, donde igual esperan qué dirá Cristina. Mientras, el último ministro de Economía de la exmandataria sigue de gira buscando su reelección

 

En la Casa Rosada miran con recelo al ministro camporista, que supo encabezar la ola de renuncias que no fueron en 2021. En su entorno no lo admiten, pero De Pedro se mueve como candidato, ¿presidencial? Tal vez no, pero el objetivo fijado es ese. Cuando puntearon el gobierno en 2019, Fernández lo pretendía como jefe de Gabinete y fue CFK quien prefirió que ganara kilometraje en Interior. Como cantaba Joan Manuel Serrat, se hace camino al andar. 

 

El tercer dilema es la lapicera, no la de gestión que CFK le reclamó usar a Fernández, sino la que redacta las listas. De mínima, se descuenta que la vicepresidenta, a través de Máximo Kirchner, tendrá tinta sobre el armado bonaerense. El diputado y presidente del PJ bonaerense hace meses viene planteando un pedigrée en las boletas, al agitar el fantasma del antecedente de 2016, cuando algunas bancas obtenidas por el Frente para la Victoria fueron funcionales al macrismo. 

 

De máxima, no hay techo para su injerencia, al menos ese es el temor de cierto PJ. Como contó LetraP, Fernández busca sentar en la mesa a los gobernadores sin silla para la vicepresidenta, bajo el sobreentendido de que Kicillof y el chaqueño Jorge Capitanich reportan a ella. En el Senado, por ahora, no reclaman ninguna invitación. El año recién comienza. 

 

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