PRETEMPORADA 2023

Massa juega

En un domingo de furia comunicacional, el ministro marcó agenda. Mensajes múltiples, de Hadad a Verbitsky. Donde dice "gestión", siempre debe leerse "política".

Suele ocurrir que Sergio Massa brinda entrevistas los domingos que rompen con la calma chicha del descanso y generan titulares. Lo de este finde semana, sin embargo, marcó una novedad, tanto por el crescendo de apariciones y novedades, como por las audiencias elegidas para hacer llegar un mensaje que no engaña a nadie cuando presume de ser solo económico.

 

El vacío creado en el peronismo por el renunciamiento de Cristina Fernández de Kirchner comenzó desde hace algunos días a ser llenado tanto por Alberto Fernández  como por figuras interesadas en explorar candidaturas. Cada quien se muestra a su manera y el ministro de Economía elige lo que, por ahora, más le rinde: la gestión. Pero todo es político…

 

Tal como había ocurrido siete días antes con Perfil, el superministro volvió a llenar el domingo con una entrevista con Infobae, en la que le reprochó al Fondo Monetario Internacional (FMI) no haber cumplido con su promesa de evaluar y compensar los costos que la guerra en Ucrania les provocó a países como la Argentina. Además, anticipó que convocará a las entidades del campo para analizar el impacto de la sequía y explorar formas de asistir a las unidades productivas que lo necesiten. Asimismo, habló de una de sus obsesiones económicas –y políticas– para este año, como es "mejorar la capacidad de crédito de los trabajadores", y de un proyecto para fomentar el ahorro a través de instrumentos vinculados a materias primas de exportación. La idea está: más ahorro redundaría en mayor capacidad prestable por parte de los bancos, sin que esto obligue al Tesoro a cebar el consumo más allá de lo prudente.

 

Hubo, por otro lado, un reportaje más significativo por lo que representa: el que le concedió a Horacio Verbitsky en El Cohete a la Luna. En él, el titular del Palacio de Hacienda no dejó de limitar el temario a lo económico, pero se prestó al diálogo con un periodista que expresa como pocos a la izquierda del peronismo, sector en el que sus puntos de vista, además, influyen.

 

El tono de la charla fue cordial, pero no dejó de expresar el rosario de diferencias que hay entre un ala del cristinismo y el massismo en áreas como, según el propio Verbitsky, "la posibilidad de cumplir el acuerdo con el FMI, su carácter inflacionario, las diferencias con su predecesor, el disciplinamiento de los formadores de precios como precondición de la gobernabilidad, la menguada participación de los trabajadores en el ingreso, el impacto sobre el PIB y la acumulación de reservas de las exportaciones de gas y petróleo, el financiamiento del gasoducto que las hará posibles, la condonación de deudas a las empresas eléctricas y la consecuente inseguridad jurídica, los elogios de Paolo Rocca y Federico Braun, la participación de la Secretaría de Comercio Interior en la administración del comercio de importación y exportación, la reforma del sistema tributario, al acuerdo fiscal con Estados Unidos y las leyes de la dictadura y el menemismo, entre otras".

 

El periodista observó que Massa "ha ganado en aplomo" y se ha convertido en "un hábil declarante". Lo vio "más peronista", si bien estimó que es "miembro de una alianza nacional en la que los intereses de los trabajadores tienen otros representantes".

 

"Aunque plantea la centralidad del mercado interno, genera un instrumento tras otro para favorecer la exportación. Tiende a minimizar los conflictos de clases y por eso ofrece una visión idealizada de sus negociaciones con los sectores patronales, se trate de la exportación de cereales o las empresas de servicios públicos, en las que tiene manifiestos apoyos. Parece convencido de que eso beneficia al interés general, lo cual no implica que sea convincente". La tensión quedó expresada, pero el funcionario pudo decir lo suyo ante una audiencia que hoy le importa especialmente.

 

Traduciendo

Massa salió en el El Cohete a explorar terreno insoslayable si es que se decide a buscar la candidatura presidencial este año en lugar de esperar a 2027, opción que tampoco descarta por ahora. Se trata, claro, del electorado cristinista que lo recela, pero que ya no lo rechaza tajantemente como hasta hace algunos años.

 

El ministro considera que, por más que se haya autoexcluido de las candidaturas, la voz de Cristina Kirchner será "totalmente relevante" para el diseño de la oferta electoral del panperonismo. Si bajar la inflación a menos del 4% para abril-mayo es el listón que se ha fijado a sí mismo para pensar seriamente en una postulación, una segunda condición es que la vicepresidenta no diseñe un mecanismo de PASO competitivas en el tramo presidencial que lo obliguen a disputar votos con –digamos– Eduardo de Pedroa priori favorito en la interna por retener el predominante voto K. Si será candidato, Massa pretende ser uno de consenso.

 

La tercera condición, por supuesto, es que el peronismo tenga chances ciertas de victoria.

 

En el centro de todas las encrucijadas

El protagonismo de Massa dentro del peronismo crece y crece. Su respaldo a la participación del sindicato de Camioneros en "el proceso de información" sobre el cumplimiento del programa Precios Justos –otro mensaje a la interna– generó quejas en sectores empresariales, tal como lo indicó Clarín. En tanto, el mismo medio anticipó que "piqueteros oficialistas se suman a Camioneros en el control de precios".

 

Massa se ocupa de transmitir que trabaja 24/7: ayer se reunió con el Presidente para preparar la oferta argentina al relanzamiento de la integración con el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, el que se pondrá en escena durante la visita de este, quien vendrá al país para la cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) del próximo martes 24.

 

Entrevistas. Promesas de crédito, mejoras salariales y –claro– reducción de la inflación. Crítica al FMI. Control –negociado– de precios, participación en el mismo de sindicatos y movimientos sociales. Integración con Brasil, infraestructura y rol activo del Estado… A todo eso sumó en un domingo de furia comunicacional la ratificación de Eduardo Valdés sobre el apoyo del Frente Renovador al juicio político a los cuatro miembros de la Corte Suprema, lo que también fue titular.

 

El jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, dijo que la inclusión en el temario de sesiones extraordinarias de la revisión del Presupuesto –lo que sugiere una posible solución al conflicto por la coparticipación porteña– es “una avivada"… de Massa, claro.

 

Sin dudas, el ministro toca todas las teclas que mueven a la la base K.

 

¿Querés más? Infobae adelanta que el nuevo titular de la Casa de la Moneda, Ángel Mario Elettore  –quien asumirá mañana–, tratará con el superministro la emisión de billetes de mayor denominación que los vigentes, lo cual, además de ser una necesidad –es absurdo que todo se pague, como máximo, con el equivalente a menos de tres dólares–, rompe con "un tabú kirchnerista".

 

El plan de instalación de la marca Massa es impecable desde el punto de vista técnico, toda una rareza en un gobierno en el que se ha comunicado desordenadamente. Lo que le falta al tigrense es determinar si hay agua en una pileta que no admite otra cosa que inmersiones de cabeza.

 

Eduardo Vischi, jefe del bloque UCR del Senado, complica la aprobación de la ley ómnibus. 
Javier Milei y Karina Milei en Córdoba, en el acto de cierre de la campaña presidencial.

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