LETRA PEPE

El verano largo de Fernández

Cómo y por qué el Presidente subió al ring en medio del floreo de los suplentes. Encuestas, límites, spot y Macri, en un enero hiperactivo para el FdT.

 

El spot con tono de campaña que el Presidente lanzó a mediados de esta semana será apenas el primero de una saga con la que buscará instalar lo que sus laderos más fieles le reclamaban puertas adentro: un relato propio, una nueva estrategia de comunicación que deje de estar a la defensiva e intente contar los “logros de gestión”, los datos positivos de su Gobierno en materia económica, en definitiva, el tema que más le importa a la sociedad.

 

En los próximos meses, habrá más spots y una mayor presencia política del Presidente, aunque eso no necesariamente esté atado a la búsqueda de la reelección. Ni siquiera ante sus funcionarios de máxima confianza, Fernández dice que peleará por un nuevo mandato. Habla, únicamente, de generar un escenario de mayor competitividad para el Frente de Todos (FdT). Para eso cree que es necesario fortalecer su figura.

 

Algunos números animan su decisión. Fernández recibió en diciembre una encuesta reservada que le mostró datos alentadores. Según ese sondeo, sin Cristina en la cancha, el Presidente se mantiene como el dirigente con mayor intención de voto dentro del oficialismo. Tiene el doble que el ministro Massa.

 

Con la vicepresidenta en la grilla, según el mismo sondeo, la pelea es pareja. Los números muestran casi un empate. Aunque sigue por debajo del 35%, el mandatario subió en los últimos dos meses casi tres puntos entre aquellos que “probablemente” lo votarían. Su imagen negativa también descendió levemente.

 

Sin embargo, al igual que CFK, Fernández encuentra un techo entre aquellos que dicen que definitivamente no lo votarían. Ese límite no afecta en la misma medida a Massa, que tiene un porcentaje bajo de sufragio seguro, pero mayor “voto probable”, que le permitiría crecer más en un eventual ballotage. En todos los casos, hasta el momento, el escenario es de derrota para el FdT.

 

Fernández resiste y les pide a los dirigentes con los que mantiene encuentros que salgan a convencer con la gestión. Lo habló con los 17 intendentes del conurbano y el interior que reunió en la residencia de Chapadmalal a principios de enero. Repitió el esquema el miércoles 11 en Exaltación de la Cruz con jefes de la segunda sección electoral. El mismo mensaje bajó este sábado ante la mesa de mujeres del Gabinete, entre las que se contaron las ministras Victoria Tolosa Paz, Carla Vizzotti, Kelly Olmos, Vilma Ibarra, Gabriela Cerruti, Mercedes Marcó del Pont, Cecilia Todesca y Cecilia Gómez Mirada, entre otras.

 

“Al menos ahora Alberto tiene un relato, un discurso sobre cómo fueron sus años de gobierno. Hay que salir a contar lo que se hizo”, apunta un funcionario que participó de varios encuentros del Presidente junto a jefes territoriales. Las citas tienen una característica obvia en común: están libres de camporismo. 

 

Fernández ya no hace esfuerzos por juntar lo que está roto. Por el contrario, cree que estas elecciones servirán para cerrarle el paso al cristinismo sin Cristina y encuentra muchos aliados en esa cruzada. Aún aquellos que no se sienten conducidos por el Presidente y esperan que otra figura del peronismo los encolumne – Massa, tal vez - rodean a Fernández cuando se trata de pensar una estrategia para ganarle al camporismo, ahora que Cristina ya no está. Imaginan una disputa final en las PASO.

 

“Nadie en el peronismo quiere que gane La Cámpora. Es el leitmotiv de los movimientos de todos los que se sacan fotos con Alberto”, apunta una figura de consulta de dirigentes de primera línea del FdT. El jefe de Estado trata de ocupar los espacios. Quiere fortalecer al peronismo no cristinista, ya sea que el candidato presidencial termine siendo él mismo u otro que represente su mirada más cercana al centro que a la centroizquierda. Se rodea de los fieles, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, Ibarra, Tolosa Paz, el canciller Santiago Cafiero, el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, Cerruti; muestra a los ministros que más le rinden para el impacto económico, Massa, Katopodis y Santiago Maggiotti, de Desarrollo Territorial y Hábitat; y nombró recientemente como jefe de asesores a Antonio Aracre, un nombre amable para el empresariado, para intentar seducir al sector privado. 

 

Si el 10 de diciembre le tocara dejar la gestión, quiere que su salida sea digna y que quede claro que ganó la discusión sobre el rumbo económico frente a la disputa que ofreció La Cámpora. La gestión de Massa, defensor del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) e instrumentador de la suba de tarifas es, en ese sentido, su mayor bandera.

 

La Liga de las provincias coincide en su enorme mayoría con esa mirada, pero ahora esquiva las fotos con el Presidente. Los gobernadores se recluyen en sus distritos y trabajan para ganar sus propias elecciones. Provincializan el discurso y creen que la presencia de Fernández no ayuda en ese objetivo, por los niveles de rechazo que tiene en varios distritos el Gobierno nacional, aunque reconocen que los niveles de obra pública están altísimos, como nunca antes. También acumulan enojos por lo que señalan como amagues constantes en el discurso oficial. Algunos directamente huyen, como el puntano Alberto Rodríguez Saá, que después de la novela por el juicio político a la Corte se sumó a las filas de Juan Schiaretti.

 

"¿Y la inversión en las provincias quién la está haciendo? Cada vez que viaja Alberto es para inaugurar algo. Así crece la economía de las provincias”, apunta un funcionario de confianza de Fernández. Esta semana, el Presidente visitará la zona de La Pampa por donde pasa el gasoducto Néstor Kirchner, la obra de infraestructura soñada, que permitirá trasportar y exportar gas, generar ahorro e ingreso de dólares. El viernes, el Gobierno anunció un hito en la historia del gasoducto en la localidad pampeana de Doblas, donde se utilizó una soldadora automática de caños por primera vez en el país. La Pampa irá a elecciones el 14 de mayo. Fernández también estará en los próximos días en Mendoza.

 

Los ejes de su discurso están a la vista: crecimiento económico, empleo, obra pública y ausencia de hechos de corrupción. Este viernes, Fernández los recorrió en el acto de entrega de viviendas que encabezó en la Ciudad, en los barrios de Nueva Pompeya y Parque Patricios. “Yo le asigno mucho valor a la palabra. Me debo haber equivocado muchas veces, pero siempre me equivoqué honestamente. No tengo ningún familiar mío que se enriqueció porque yo sea Presidente”, dijo. Remarcó que hay 21 provincias con pleno empleo y que las paritarias de los trabajadores formales le ganaron a la inflación, que terminó casi en 95%.

 

Como en el spot de esta semana, le apuntó directamente a Mauricio Macri. “Cuando lo escucho decir que mi palabra pierde valor, a mí me duele porque la verdad es que aquello que yo me comprometí a hacer, lo cumplí. El que dijo que iba a ser pobreza cero y dejó el país con mayor desempleo y con un montón de gente hambrienta se llamó Macri”, afirmó.

 

En su entorno lo celebraron por “genuino” y destacaron que al menos “sigue intentando, mantiene la iniciativa”. Mientras hace tiempo hasta ver si la economía genera mejores noticias y Massa cumple con la baja de la inflación prometida, en los próximos días Fernández buscará mostrar otra de las facetas que más disfruta, cuando sea anfitrión de 33 jefes de Estado que visitarán Buenos Aires en el marco de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). El organismo resolverá el 24 si ratifica la continuidad de Fernández como líder regional o le pasa la posta a otro mandatario. Pero el plato fuerte será el encuentro con su amigo Luis Inácio “Lula” Da Silva, flamante presidente y reivindicado como líder, un socio político estratégico que Fernández también usa como ejemplo del camino que cree que tiene que recorrer el peronismo, un regreso al centro.

 

Carolina Gaillard en su banca de diputada. Laboriosa en el Congreso, hoy saca lustre a su cercanía al kirchnerismo para intentar repetir. 
Perón, Kirchner, Evita y CFK.

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