22|1|2023

02 de septiembre de 2022

02 de septiembre de 2022

El atentado contra la vice terminó de unir al FdT en otra Plaza histórica. "Si la tocan a Cristina...", el hit de un peronismo caliente. CFK 2023.

Las estrofas del Himno Nacional irrumpen por los altoparlantes del escenario ubicado en el medio de la Plaza de Mayo, pero un cantito espontáneo las ahoga. “Si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”. Son las cinco y media de la tarde, las decenas de miles de manifestantes empiezan una lenta desconcentración y el grito de guerra acuñado por el kirchnerismo musicaliza la lenta marcha de retirada, el cierre de una movilización histórica para el peronismo, después del intento de magnicidio que sacudió al país

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La movilización de este viernes a la Casa Rosada, convocada en medio del estupor por el episodio del jueves a la noche en Uruguay y Juncal “en defensa de la democracia”, mostró nuevamente a todos los sectores del oficialismo juntos codo a codo en la calle, una escena impensada antes del intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner.

 

Gremios de la CGT y las dos CTA, organizaciones sociales, organismos de Derechos Humanos, intendentes, gobernadores, partidos de izquierda y agrupaciones kirchneristas como La Cámpora aportaron las columnas más numerosas que llegaron a través de distintas vías a la Plaza de Mayo. Lo hicieron junto a miles de manifestantes “sueltos” que portaron banderas argentinas, imágenes de Cristina y Néstor Kirchner y carteles con mensajes de apoyo a la vice. 

 

Casi sin presencia policial en toda el área de la manifestación, que se extendió desde la Plaza de Mayo y varias cuadras a la redonda, la marcha se desarrolló en un clima de tensión contenida, una “marcha de la bronca” subterránea que explotó luego de la lectura del documento por parte de Alejandra Darín, un texto titulado “La Paz Social” pero de fuerte tono beligerante

 

Pese a los choripanes, las latas de cerveza, la cumbia en los parlantes y el humo, no es una marcha alegre. En las caras, los saludos y las conversaciones hay shock e indignación. “¿Vos entendés lo que pasaba si el tiro salía? ¡Teníamos que salir a prender fuego todo!”, se desahogaba una joven militante con remera de La Cámpora que entró con su columna por Diagonal Norte, junto al MTE de Juan Grabois

 

Ciudad copada

Aunque la movilización había sido convocada para las 12.30, desde media mañana el microcentro porteño comenzó a poblarse de manifestantes. Bajo enormes banderas, los gremios de la CTA y la CTA-A fueron de los primeros en llegar a Plaza de Mayo junto a la CGT y las columnas movilizadas por intendentes del conurbano.  

 

Por Avenida de Mayo ingresaron los organismos de Derechos Humanos, Unidos y Organizados, Somos Patria y Peronismo Militante, junto a gremios y movimientos sociales.

 

La concentración no tenía, en ese momento, una hoja de ruta definida. La novedad de que un escenario había empezado a levantarse en la Plaza agitó el run run callejero sobre una ansiada aparición de Cristina Fernández para dar un mensaje a las masas. Esa expectativa se instaló con fuerza hacia las 15, cuando en los alrededores de la Pirámide de Mayo ya no entraba un alfiler. 

 

En ese momento, un helicóptero de la Policía Federal sobrevoló la plaza a baja altura y generó uno de los pocos momentos tensos de la tarde. Con el recuerdo reciente de lo ocurrido el sábado pasado en Uruguay y Juncal, frente al departamento de Cristina, la multitud estalla en una silbatina e insultos y retoma el grito de guerra: “Che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”. 

 

 

La lectura del documento, precedida por la marcha peronista, puso lo que muchos esperaban: un mensaje que satisficiera el clamor de la multitud y que sintetizara el estado de ánimo: un llamado a la unidad nacional, pero con límites claros. “La vida democrática es incompatible con el accionar de minorías violentas que pretenden llevar de las narices al resto de la sociedad u obligar a determinada dirigencia a tomar posiciones cada vez más sectarias con tal de contentar a esa supuesta clientela electoral”, leyó Darín y la multitud aprobó con gritos y aplausos. 

 

Para las seis de la tarde, con el sol cayendo, la multitud empezó una desconcentración ordenada pero musicalizada con las mismas consignas y la misma advertencia: “Si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”.