WALTER MARTELLO

Un exlilito para blindar a Massa ante acusaciones de amiguismo

Estratégica designación en el ENRE. Su pelea con empresas de servicios eléctricos, el factor Vila – Manzano y una pátina de transparencia. De Carrió al FR.

 

Para el ministro de Economía, la decisión tiene mucho de estrategia en el campo minado que significó el armado de su equipo. Martello es un exlilito con muchos antecedentes de denuncias a empresas de servicios eléctricos, un currículum que a Massa le sirve para eludir las eventuales acusaciones de favoritismo hacia sus amigos empresarios energéticos, como Daniel Vila y José Luis Manzano, dueños de EDENOR. Y, además, para pasar a controlar la mayoría de los resortes de la conflictiva área de Energía del gobierno nacional, donde Martello reemplazará a Soledad Manin, una funcionaria cercana a Federico Basualdo, el cristinista exsubsecretario de Energía al que Massa reemplazó por la salteña Flavia Royón.

 

Para asumir en el nuevo cargo, Martello dejará en stand by su gestión como adjunto en la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, al que había llegado en 2016 como parte del acuerdo político con otros sectores del peronismo y en representación del Frente Renovador (FR), al que había llegado después del amargo divorcio político con Elisa Carrió, en 2013.

 

Sus primeros pasos en la política los dio en un comité radical en Monte Grande, su pago chico. Martello pertenece a la generación de radicales que arrancó en el alfonsinismo y la Franja Morada de la primavera democrática. Como joven de la UCR, estableció en los ‘80 fuertes vínculos con otros militantes de su misma generación, como el intendente rosarino Pablo Javkin y los platenses Oscar Negrelli y Javier Mor Roig.

 

Martello tuvo un paso por la Universidad de Lomas de Zamora, donde cursó materias de Derecho y Económicas, carreras que dejó inconclusas. Después, obtuvo una Diplomatura en Abordajes Contra el Narcotráfico y Crimen Organizado, en la Universidad de Belgrano.

 

Fue concejal en Esteban Echeverría por el radicalismo, pero el primer salto grande en su vida política lo dio cuando cruzó su camino con Carrió, a fines de los ‘90. Para cuando la chaqueña y un grupo de diputados disidentes de la Alianza decidieron formar el ARI, en el año 2002, Martello ya era un dirigente en ascenso en el particular universo Lilita.

 

De la mano de Carrió ocupó los primeros sillones de peso en la política local y provincial. Fue vice del Concejo Deliberante de Esteban Echeverría y en 2005 alcanzó una banca en la Cámara de Diputados bonaerense, donde llegó a ser vicepresidente.

 

El crecimiento y la proyección como lilito fue a fuerza de trabajar como legislador en temas de la agenda de Carrió por esos años, como el de la industria del juego en la provincia de Buenos Aires, denuncias por corrupción y lavado de dinero y también vinculadas al funcionamiento de empresas de servicios públicos.

 

La ruptura con Carrió se produjo después de aquella recordada elección presidencial de 2011, cuando Lilita se postuló como candidata a presidenta y apenas cosechó 1,8% de los votos. Martello y otros dirigentes de la CC-ARI quisieron motorizar una suerte de renovación del partido en la provincia de Buenos Aires; demasiado para el estilo personalista de Carrió, con quien el entonces diputado ya venía teniendo roces personales.

 

Martello dejó la CC en 2013 como parte de un éxodo mayor de dirigentes que terminaron, todos, en las filas del Frente Renovador de Massa. El primero fue Adrián Pérez. Después, el propio Martello junto a María Isabel Gainza y Pedro Simonini, entre otros.

 

El acercamiento a Massa fue más un movimiento orgánico que de afinidad personal. En aquel momento, previo a la elección presidencial de 2015, expresaba para muchos dirigentes la posibilidad de encontrar un espacio de proyección política por fuera del acercamiento que Carrió estaba haciendo con Mauricio Macri, pero “descontaminado” de kirchnerismo.

 

Ya como dirigente del massismo, llegó a la Defensoría del Pueblo en 2016, en el marco del acuerdo de diversas tribus del PJ, como los intendentes, el massismo y María Eugenia Vidal para el reparto de los sillones correspondientes a la oposición en Buenos Aires.

 

Desde ese organismo, tuvo dos líneas de gestión claras. Una, vinculada al tema adicciones y narcotráfico. La otra, relacionada al funcionamiento de las empresas de servicios públicos, un perfil que ahora lo posicionó como el hombre elegido por Massa para ir al ENRE.

 

“Siempre estuvo en la órbita de Massa para ocupar cargos importantes”, cuentan en el Frente Renovador. “Primero, lo habían pensado para ir al Sedronar. Pero se terminó dando lo del ENRE porque tiene un perfil que Sergio consideraba crucial para ese cargo”.

 

Es que, como defensor del pueblo adjunto, Martello promovió en los últimos años numerosas denuncias contra empresas de servicios que operan en territorio bonaerense. Participó en varias audiencias por aumentos representando a los usuarios e intervino en la controversia por la suba de la tarifa de gas sin pasar por las instancias necesarias, que terminó en la Suprema Corte bonaerense.

 

Además, cuestionó desde ese cargo en la Defensoría balances de empresas de servicios eléctricos y de gas. Y se sumó con fuerza a la movida de intendentes del conurbano que desde hace años vienen pidiendo la rescisión del contrato de concesión a Edesur, que opera en el sur del Gran Buenos Aires.

 

Esos ítems en el CV de Martello fueron los que terminaron convenciendo a Massa de impulsarlo para el ENRE, donde el exlilito ya adelantó que pondrá el énfasis “en los derechos de usuarios” y buscará que “cada peso pagado en materia de tarifa eléctrica tenga un correlato en inversión y eficiencia”. “Nuestra concepción es que no hay clientes sino usuarios de un servicio esencial”, dijo. El perfil ideal para “blindar” a Massa ante suspicacias, sospechas o eventuales acusaciones de amiguismo con los empresarios energéticos cercanos al hincha de Tigre.

 

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