06|9|2022

El jefe del BID que Argentina no pudo bloquear, anfitrión hostil de Batakis

25 de julio de 2022

25 de julio de 2022

Claver-Carone reflotó viejas disputas y picó la misión del Gobierno en Washington. El avión iraní y el "tumultuoso historial financiero", los antecedentes. 

Mientras la ministra de Economía, Silvina Batakis, se encuentra en los Estados Unidos para mantener una serie de encuentros en el Departamento del Tesoro, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, el director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, publicó un duro artículo contra la gestión del Frente de Todos (FdT) donde adelantó que el organismo no le brindará nuevos fondos a la Casa Rosada hasta que cumpla las metas ya establecidas con el Fondo. 

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En el Wall Street Journal, el hombre propuesto al frente del BID por el expresidente Donald Trump criticó el desembarco del avión venezolano-iraní en el aeropuerto internacional de Ezeiza, que provocó un dolor de cabeza para el presidente Alberto Fernández por los supuestos lazos con organizaciones terroristas de la tripulación de origen persa. A raíz de esto, argumentó que “corresponde a las instituciones multilaterales adoptar los más altos estándares de integridad financiera y transparencia y ayudar a sus miembros a hacerlo también”. 

 

Otro de los argumentos que esgrime el funcionario de origen cubano es el “tumultuoso historial financiero” de Buenos Aires, especialmente a partir de la demanda por cumplir las metas acordadas con el FMI en el refinanciamiento firmado a principio de año, ya que, esgrimió, “el BID está ansioso porque Argentina cumpla con los compromisos con el FMI para mejorar las condiciones macroeconómicas”. “Los compromisos, mucho más modestos que los exigidos a otros países, son clave para promover un crecimiento sostenible y garantizar que el BID pueda ofrecer financiamiento fresco a Argentina”, detalló.

 

La disputa entre Fernández y Claver-Carone es de larga data. En 2020, meses después de su asunción, el Presidente lo enfrentó por la presidencia del BID, un organismo que históricamente recae en manos latinoamericanas por un acuerdo tácito que, a raíz de las disputas internacionales que existen con China por la supremacía económica en la región, la administración de Trump rompió. En aquel momento, Buenos Aires propuso la candidatura del actual secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, quien vio truncada su desembarco en el organismo de crédito ante la determinación y el avance unilateral de Washington.

 

Además de la mala relación que existe, producto de esa disputa que la Casa Rosada denunció como un avance sobre América Latina, Claver-Carone sostuvo, en su columna, que el BID “debe proteger su capacidad para ayudar de manera confiable a todos sus 26 prestatarios, incluidos los países más pequeños”, por lo cual, “por mucho que quiera aprobar nuevos fondos para Argentina, no puede aprobar las solicitudes sin garantizar prudentemente que tenga un impacto en el desarrollo”. 

 

“A diferencia del Fondo Monetario Internacional, cuyo mandato incluye apoyar las necesidades de liquidez de los países en crisis, el papel principal del BID es promover el impacto en el desarrollo a través de préstamos específicos para proyectos y asistencia técnica”, agregó y recordó que, desde fines de 2020, el organismo desembolsó más de U$S 2.500 millones para mejorar “la salud argentina, el acceso al agua potable y la infraestructura vial, así como apoyar a las poblaciones vulnerables”.

 

Además de intentar garantizar los desembolsos del FMI, Batakis viajó a Washington para destrabar los fondos del BID para realizar obras y mejorar la infraestructura nacional. La columna y las críticas realizadas por Claver-Carone embarran un tramo de la misión.

 

En la política norteamericana y regional, Claver-Carone es considerado un halcón de la Casa Blanca. Nació en 1975, en Florida, en una familia de origen cubano opositora a la revolución de los hermanos Castro. Bajo esta herencia, realizó su carrera política con posiciones muy duras al eje progresista del continente y con guiños al intervencionismo de Washington, como su propia designación al frente del BID, un logro que alcanzó Trump, que rompió una tradición continental y que dificultó las relaciones regionales.