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Taiana: "Estados Unidos avanza sobre la autonomía de América Latina"

El senador y excanciller repasó la coyuntura, marcada por el covid-19 y las tensiones con la potencia. Futuro incierto, pelea por el BID y puja en la OEA.

Por 02/09/2020 11:55

En un contexto marcado por la pandemia y la crisis económica que generó, el futuro se muestra impredecible y tormentoso para América Latina en general y para la Argentina en particular. En una entrevista por videoconferencia con Letra P, el senador nacional por el Frente de Todos y excanciller Jorge Taiana aseguró que la actualidad internacional "es compleja y va a ser más compleja", al mismo tiempo que destacó la actuación del presidente Alberto Fernández, que, según él, "partió de una situación de mucha debilidad y se va afirmando". 

En el diálogo, Taiana analizó las nuevas disputas que atraviesan a la región: la elección del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevista para este mes –que por primera vez tendrá un candidato estadounidense y para la cual el país postuló a Gustavo Beliz, a la vez que presiona para un diferimiento de la votación– y la controversia por la negativa del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, a avalar la reelección del secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abreu. El excanciller enmarcó estas discusiones como "un avance de Estados Unidos sobre la autonomía latinoamericana". Respecto del BID, habló de un intento de "disciplinar a América Latina y mostrarse firme frente a China", mientras que en torno de la CIDH, se refirió a "una desvalorización de la democracia y de los derechos humanos como política para la región".

 

BIO. Nació en Buenos Aires el 31 de mayo de 1950. Sociólogo y referente del peronismo en materia de política exterior. Ocupó varios cargos políticos y diplomáticos de importancia. Fue embajador, canciller entre 2005 y 2010, presidente del Parlamento del Mercosur, legislador porteño y, desde 2919, senador nacional.

(Foto: Carla Masella).

 

¿Cómo analiza la actualidad regional marcada por la pandemia?

–La pandemia ha mostrado crudamente una realidad preexistente y la agravó. Hay dos aspectos: la desigualdad y la desunión. La pandemia no es estrictamente el problema, sino es un catalizador que lo agrava. El mundo y la región iban hacia una recesión, y esta de hecho no crece desde 2015. Lo que ha hecho es sacar una radiografía que muestra descarnadamente la situación y, además, la empeora. Hay que salir de la pandemia y de una recesión que anuncia una futura década perdida para la región en un mundo que va a tener una recuperación económica muy lenta. No creo que vayamos hacia un rebote. Es una situación compleja y va a ser más compleja. 

 

 

¿Cómo describiría la política exterior de Alberto Fernández?

–Partió de una situación de mucha debilidad y se va afirmando. Llegó con el desafío de lograr un acuerdo con los acreedores, de moverse en defensa de la soberanía y de la no injerencia extranjera y tener una tendencia fuerte hacia la multipolaridad. Llegó a la pandemia en la peor de las situaciones: dos años de retroceso económico, un endeudamiento insostenible, un aparato productivo quebrado y un empobrecimiento creciente en una región desunida. El Gobierno ha sido prudente en tratar de ir reconstruyendo de a poco los espacios y ya cumplió su primer objetivo fundamental: el acuerdo con los bonistas. Lo está haciendo bien, con las limitaciones de una realidad compleja. 

 

 

–Por primera vez se presenta la candidatura de un estadounidense en el BID, Mauricio Claver-Carone, mientras que la Argentina tenía su propio candidato, ¿Cómo observa esta disputa?

–Es una agresión política de Estados Unidos a toda Latinoamérica. Por un lado, eso está relacionado con su política interna, de modo de afianzar el voto anticomunista de la Florida, que es un estado decisivo para ganar la elección presidencial (del 3 de noviembre). Para consolidarlo, pone más restricciones a Cuba, presiona sobre Venezuela y propone a Claver-Carone. Por el otro, se trata de un avance sobre la región en términos de decir "no me importa nada, yo hago lo que quiero". Además, nos afecta particularmente porque tenemos un candidato (Beliz). Es decir, la postulación de Claver-Carone es en contra nuestra, como también lo es en contra de Costa Rica por la candidatura de Laura Chinchilla

 

 

¿Por qué Donald Trump lanza esa candidatura?

–Primero porque puede; es una consecuencia de haber boicoteado la integración sudamericana. Algunos presidentes, como (Sebastián) Piñera, que ahora se oponen en el BID, favorecieron esa desunión y se dan cuenta que desunidos lo único que han logrado no es ser el mejor alumno del barrio y tener el apoyo de Estados Unidos, sino hacer que Trump avance. Segundo, tiene un sentido disciplinario. Estados Unidos está haciendo, desde hace algunos años, un esfuerzo, en alianza con élites locales, para restaurar una situación de beneficios para esos sectores y de posición dominante en la región que siempre consideró su back yard (patio trasero) y donde durante la última década sufrió un retroceso frente a China. Desde 2013, define que China es su principal amenaza nacional y, al mismo tiempo, China se estaba convirtiendo en el principal socio comercial de América Latina. Estados Unidos intenta reparar eso. La (puja por la) conducción del BID es para disciplinar a América Latina y para mostrarse firme frente a China.

 

 

–El titular de la OEA, Luis Almagro, rechazó confirmar a Paulo Abreu como secretario ejecutivo de la CIDH, ¿Cómo se explica esta decisión? 

Es también un avance de Estados Unidos sobre la CIDH, que a lo largo de los años se había afianzado. Respetar su autonomía es la única forma de que tenga credibilidad porque cuanto más politizamos el instrumento de derechos humanos, menos valor y capacidad tiene de actuar sobre la opinión pública. Cuando se lo politiza, se destruye el sistema de derechos humanos porque la objetividad del sistema está basado en que movilice la opinión y señale los problemas. 

¿Qué objetivo persigue?

Estados Unidos ha abandonado algo que tuvo desde (Jimmy) Carter: el apoyo a las democracias liberales y el rechazo a las violaciones de derechos humanos. Se ve en la manera en que tratan a los inmigrantes y en la explosión antirracista. Hay una violencia racial, una discriminación y una xenofobia antiinmigrante muy fuerte, así como una desvalorización de la democracia y de los derechos humanos como política para la región. El caso más evidente es el de Bolivia, donde apoyó un golpe de Estado. Internamente, la respuesta de Trump a las manifestaciones es law and order (ley y orden) y lo mismo quiere hacer en la región: fortalecer sus alianzas con las élites y favorecer políticas de disciplinamiento con menor relevancia de los derechos humanos.