21|11|2022

Argentina, el país de la marmota: ¿Scioli vs. Macri, otra vez?

04 de junio de 2022

04 de junio de 2022

El embajador está de vuelta. Equilibrista eximio, CFK ya lo bendijo una vez y tiene la sangre en el ojo. El ingeniero, se sabe, va por su segundo tiempo.

Phil Connors (Bill Murray), un presentador del tiempo en la televisión, cubre el evento anual del Día de la Marmota en Punxsutawney, Pensilvania, y queda atrapado en el tiempo: a las seis de la mañana, el despertador lo mete cada día en el mismo día. La Argentina, como debe ocurrirles a tantos otros países, tiene tendencia al loop: suele quedar atascada en ciclos que se repiten una y otra vez. La repatriación de Daniel Scioli, desde 2019 con domicilio laboral en Brasil, para tomar el timón del por siete horas vacante Ministerio de Desarrollo Productivo ("la producción, el trabajo...") provocó algún que otro delirio en la noche de un sábado afiebrado por el virus del off-gate. ¿Es posible que se repita la pulseada de 2015, cuando el entonces gobernador bonaerense perdió por un punto y medio el ballotage con el entonces intendente porteño, Mauricio Macri?

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El 12 de enero pasado, Letra P publicó, en el marco de su ciclo estival La política en ojotas, una nota titulada "Scioli, el Bristol test y el sueño presidencial que no abandona". El artículo de Gabriela Pepe arrancaba así: "Estuvo cerca una vez y no abandona su sueño de volver a pelear por la Presidencia. Por eso, de tanto en tanto, Daniel Scioli pisa suelo argentino, activa reuniones y contactos, se muestra en público y enciende el termómetro para ver qué tan vigentes están sus chances".

 

Scioli es, antes que nada, un equilibrista, un nadador experto en aguas bravas. Último botón de muestra: como embajador en Brasil, supo tejer relaciones amistosas con el gobierno local mientras, por encima de él, los presidentes Jair Bolsonaro y Alberto Fernández libraban una guerra fría que el brasileño se encargó, incluso, de calentar con agresividad explícita para con el argentino.

 

 

Esa habilidad para correr campos minados y no morir en el intento le permitió salir como candidato a presidente de una convivencia tumultuosa con Cristina Fernández de Kirchner cuando uno gobernaba la madre de todas las batallas y la otra, todavía con dedo todopoderoso, se quedaba sin chances jurídicas de ir por la reelección y bañaba de humildad al resto de la grilla de aspirantes a sucederla. Si lo sabrá Florencio Randazzo.

 

Aquella vez, CFK cayó hipnotizada ante los cantos de las encuestas y lo bendijo aun siendo, para ella y para su tropa, un extranjero en el kirchnerismo a pesar de que había sido compañero de fórmula del fundador Néstor Kirchner en 2003 y el elegido por el patagónico para mudarse a la provincia en 2007. Si lo sabrá Felipe Solá.

 

Con todo, la entonces presidenta no pudo con su genio y, según el pataleo del peronismo no kirchnerista que trabajó para Scioli 2015, de mínima lo dejó solo en la pelea con la ola amarilla que se quedaría hasta con la tan peronista provincia de Buenos Aires. No le fue nada mal a Scioli: con viento y marea en contra, ganó la primera vuelta y por un tantito así no se impuso en la segunda.

 

Del otro lado, el ingeniero. El expresidente no lo dice, pero lo dicen otros por él: está en carrera. Spoiler: este domingo, La Quinta Pata, la columna de Marcelo Falak, comenzatá así: "Desde el mismo momento en que se fue del poder, eyectado por la crisis que se generó a sí mismo y le infligió a la Argentina, Mauricio Macri ha soñado con el retorno". Falak contará que el Gran Endeudador tiene un plan para hacer "el ajuste supersónico" que no pudo ejecutar en el primer tiempo. 

 

Claro, tanta ciencia ficción es producto del delirio de la noche de un sábado afiebrado, pero, se sabe: todo loop es posible en el país de la marmota.