09|8|2022

Presunto off y furia de CFK: una bomba estalla en las manos del Presidente

04 de junio de 2022

04 de junio de 2022

Una filtración con huellas marcadas y una denuncia grave. El cristinismo pidió la cabeza de Kulfas y logró lo que no pudo con su crítica. ¿Gobierno bipartito?

Irritada desde hace tiempo por lo que describió en privado y en público como operaciones de prensa de sectores del albertismo en su contra, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo este sábado haber encontrado, por fin, la pistola humeante de esos off the record difamatorios. La denuncia pone en el lugar más incómodo imaginable al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y dejó su cabeza prácticamente sobre una bandeja de plata.

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Un off es, por naturaleza, información o una versión de los hechos a las que la fuente que lo emite no quiere quedar vinculada. Además, su propia pertinencia resulta borrosa o siempre sospechable de constituir una "operación".

 

Con todo, que el propio Alberto Fernández haya validado su existencia a través de un pronunciamiento en Twitter en el que, si bien habló de "un supuesto off salido de funcionarios del gobierno" y se solidarizó con Cristina, lleva la crisis interna del Frente de Todos a un nuevo nivel.

 

Dado que el propio jefe de Estado le da entidad, cabe analizar esa especie como si fuera cierta, una en la que la prensa de Desarrollo Productivo dejó todas las huellas digitales marcadas. Si así fuera, sería impensable que Kulfas fuera ajeno a lo que emite el equipo de comunicación de su cartera. Es más, aun si así fuera, eso no le quitaría responsabilidades.

 

Por otro lado, la especia habla de "un pliego de licitación a la medida de Techint" para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, una obra crucial para el futuro energético y económico de la Argentina. Si en esa cartera tienen constancia de ello, estarían hablando de un hecho ilícito o, al menos, de una sospecha de sobornos, algo que debería judicializarse y sin dudas lo hará. Además, ¿por qué filtrarlo de ese modo y no a través de la denuncia que correspondería? Atento a lo delicado de ese costado, el mandatario dijo: "Confío en la integridad moral y en la idoneidad de quienes llevan adelante la licitación".

 

La toma de postura de Fernández dio cuenta de que ya no le es posible sostener a Kulfas y que, en cambio, le ha soltado la mano. Así, el cristinismo, que desde hace largo tiempo tenía a este en la mira como uno de los "funcionarios que no funcionan", logró su propósito, aunque por una vía más vinculada a la política que a la gestión.

 

En su comunicación, Cristina acusó a sectores del Gobierno de jugarle en contra, sin embestir directamente contra el Presidente, dándole a éste una última oportunidad. Fernández decidió aferrarse a ella, prueba de que nadie está hoy dispuesto a romper formalmente lo que está fracturado de hecho.

 

El Presidente sale debilitado del entuerto. Es él quien sostuvo a Kulfas, entre otros, contra viento y marea y la furia de su enemiga íntima le puede hacer más difícil ahora contener a los otros apuntados, así como a seguir resistiendo la conformación de una mesa de coordinación del Frente de Todos que, irremediablemente, condicionaría su capacidad de decisión.