11|6|2022

El unicornio al que se quiere montar la política

20 de mayo de 2022

20 de mayo de 2022

Federico Trucco, CEO de la biotecnológica Bioceres, entró en el radar electoral. JxC y el PJ lo miran con cariño para Rosario. Abraza, lo abrazan.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) A los flashes que lo enfocan por ser un empresario de una compañía millonaria que agita la biotecnología mundial, Federico Trucco le sumó los que alumbran desde la política. El éxito de la conducción de Bioceres, a la que ya le asoma el cuerno en la frente para ser un unicornio, despertó el interés, al menos en un primer boceto, de la dirigencia santafesina para pensarlo como posible intendente de esta ciudad. 

 

Aquellos santafesinos habituados a diseñar candidatos en sus cabezas con anticipación, creen que el perfil del empresario outsider puede llegar a encajar en una aventura electoral para Rosario. Las últimas elecciones han desbordado de candidatos que no provienen del mundo dirigencial, validados por una sensación de desgaste de la ciudadanía sobre la clase política. 

 

En este caso hay un modelo híbrido, no sólo un empresario sino que proviene del inmaculado y moderno mundo cientista: una suerte de científico de traje y corbata. Según confiaron a Letra P dos fuentes calificadas, una pata de Juntos por el Cambio (JxC) Santa Fe lo imagina en sus planes. Otros en ese espacio dicen, quizás para no espantar, que es un tiro al pichón. En tanto, el rosarino se ha mostrado en varias oportunidades con dirigentes del peronismo, algunos de los cuales no dan puntada sin hilo. Trucco no muestra su preferencia política, más allá de que practica la vieja táctica de muchos empresarios de estar bien con los oficialismo de turno.

 

En el entorno del empresario aclararon a Letra P: “Hay un compromiso fuerte con lo que estamos haciendo desde Bioceres y está 100% dedicado a generar una transformación en la provincia desde el sector biotecnológico. Apuesta a crear empresas y fortalecer este polo con la actividad privada”.

 

A esta altura suena lógico que lo metan en el radar de los primeros borradores de candidatos. En primer lugar, encuentra fundamentos en el éxito de su carrera empresarial, sin lugar a dudas un imán electoral, pero también por sus vinculaciones con los políticos, propias del lugar que ocupa en el círculo rojo nacional. Ya no es Federico, el joven talento y empresario exitoso, sino que los nexos políticos lo llevan a tocar a niveles más alto de poder.  A modo de ejemplo, se codea con empresarios del nivel de Hugo Sigman y Gustavo Grobocopatel, ambos con un público roce político. 

 

Sin embargo, por más gravedad que produzca ese nivel de negocios, hay una intención propia de acercamiento. De hecho, en los últimos dos años se abrazó al peronismo. En octubre de 2019 le abrió las puertas de su laboratorio a un Alberto Fernández virtualmente electo presidente tras barrer a Mauricio Macri en las PASO. Lo acompañó el gobernador santafesino Omar Perotti, quien ya había ganado las elecciones provinciales, además de Santiago Cafiero y el camporista Eduardo Wado De Pedro.

 

“No pienso que del otro lado de lo que hay hoy esté el caos, a pesar de que pueda tener una preferencia por la continuidad (…) Nuestra responsabilidad es acompañar y buscar el lado virtuoso de cada proceso”, dijo en 2019. Del otro lado estaba el peronismo, la continuidad era Macri. 

 

En rigor, puede decirse que tuvo más apoyo de los gobiernos kirchneristas que de Juntos por el Cambio. La aprobación de la soja HB4 fue anunciada por la propia Cristina Fernández de Kirchner antes de dejar su segundo mandato, mientras que el macrismo le durmió la aprobación local. Ahora el ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez se puso la camiseta del HB4 ante el lobby empresarial. 

 

Trucco lo dejó en claro en una nota de Apertura: "Yo tenía ciertos preconceptos respecto del kirchnerismo, que a medida que nos fuimos acercando y necesitábamos distintos niveles de apoyo, vimos más convicción que en aquellos espacios políticos donde nosotros nos sentíamos inicialmente más contenidos”. Perotti armó una alianza y refrendó el vínculo con un fondo público-privado para impulsar empresas y proyectos agtech.  

 

Vínculos

Por definición, el crecimiento de la empresa biotecnológica está cruzado por las voluntades de la política. Para su comercialización, los proyectos deben ser aprobados por los gobiernos, algo que genera un lobby infernal entre operadores políticos, funcionarios y cámaras empresarias. El caso más claro fue el del trigo transgénico HB4, resistente a la sequía, que terminó siendo aprobado por Brasil hace pocos meses,  más allá de la resistencia de todo el sector molinero y cerealero.

 

Según supo Letra P, el embajador en aquel país, Daniel Scioli, recibió a Trucco en Brasilia para realizar algunas reuniones por la regulación del trigo en cuestión que terminó siendo aprobada. Luego, el excandidato a presidente por el peronismo visitó la planta de Bioceres en Rosario. 

 

La imagen en abril de 2021 del logotipo Bioceres en la pantalla de la bolsa de valores neoyorquina Nasdaq, dándole la bienvenida a la cotización, fue un punto de inflexión en el crecimiento económico de la firma que no paró de facturar ni en pandemia, pero no fue determinante para que la política ponga los ojos encima. Ya lo había hecho. Nunca militó en ningún espacio y, como se señaló, trata de mostrarse transversal. Pero tiene una línea de conexión con el arte de lo posible. “En la ciencia lo más importante es capitalizar los fracasos”, dice Trucco; curiosamente, en la política también. 

 

La dirigencia local lo tiene en consideración; de hecho, el Concejo aprobó por mayoría reglamentaria un beneplácito impulsado por el radicalismo por la aprobación de la soja HB4 por parte de China. El conocimiento en la ciudadanía es muy bajo. Su perfil lo es. “Eso se trabaja, el tema es convencerlo”, confía un viejo operador santafesino. Acá despierta la pregunta central: ¿Dejaría la conducción de una firma próxima a ser unicornio, a la que le sobran hitos en la biotecnología, para agarrar el fierro caliente de Rosario? La respuesta parece obvia. Pero la historia arrima un recuerdo: de Macri se pensaba lo mismo.