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Federico Trucco, el dueño de la semilla

Protagonista silencioso del empresariado nacional, hace ruido a nivel mundial con la biotecnológica Bioceres. Del laboratorio a Wall Street, prefiere más macrismo, pero ya se reunió con Fernández.

Por 26/10/2019 10:12
Sin industria no hay paraíso

Federico Trucco guía la recorrida por las salas blancas y de amplios ventanales de la biotecnológica Bioceres explicando con palabras simples lo que el grupo realiza diariamente. A su lado, el candidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, lo mira sorprendido, como no pudiendo dimensionar el desarrollo de la empresa con sede en Rosario que hace unos meses logró cotizar en Wall Street y tiene una implicancia determinante en el progreso de los cultivos transgénicos a nivel mundial.

Desde 2011, cuando tenía 34 años, Trucco es el CEO del Grupo Bioceres, proveedor de soluciones biotecnológicas en la producción de cultivos. Suponía que podría tener en un futuro mediato un encuentro con Fernández, pero todo se precipitó con la llegada del candidato a la ciudad para el primer debate presidencial. El artífice del encuentro fue, una vez más, el gobernador electo de Santa Fe, Omar Perotti. No se hicieron olas de esa reunión: en el management del sector, las preferencias se inclinan más por la visión aperturista que promulga el presidente Mauricio Macri.

Sin embargo, es el mensaje de Fernández el que encaja mejor: “Invertir en ciencia, tecnología, educación e investigación es la mejor riqueza de la sociedad. No es un gasto, sino una inversión que, a la larga, a la Argentina le va a sentar bien. No vivimos en la era industrial, vivimos en la del conocimiento”.

Trucco sostuvo algo casi idéntico en una nota con Perfil: “Hay que dejar de ver a la ciencia y a la tecnología como un gasto y verlas como inversión. La ciencia y la tecnología no son lujos de los países ricos, sino que son la causa de sus riquezas”.

 

 

Más allá del paralelismo, Trucco tiene un discreto involucramiento con la política. “No pienso que del otro lado de lo que hay hoy esté el caos, a pesar de que pueda tener una preferencia por la continuidad (…) Nuestra responsabilidad es acompañar y buscar el lado virtuoso de cada proceso”, dijo antes de las elecciones en la misma entrevista.

DE BIOQUÍMICO A WALL STREET. El joven CEO es hijo de Víctor Trucco, uno de los padres fundadores de la siembra directa y presidente honorario de la Asociació Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), que pisa fuerte en el campo. Viene de la ciencia y el agro, pero logró ser protagonista silencioso e involuntario del empresariado nacional. Su proyecto de revolucionar el trigo hace ruido en el mundo y en el gobierno actual.

 

BIO. Bioquímico, graduado en la Universidad de Luisiana (Estados Unidos), tiene una maestría en patología de plantas y malezología por la Universidad de Colorado, un certificado en administración de empresas y doctorado en ciencias de los cultivos de la Universidad de Illinois. Fue gerente general de Indear, instituto de desarrollo absorbido por Bioceres. Desde 2011, es el CEO del grupo. 

 

Moderno y con una especialización en administración de negocios en Estados Unidos, no se cerró en un laboratorio sino que globalizó la empresa al lograr pisar la Bolsa de New York. Tiene un perfil bajísimo y se codea con empresarios del nivel de Hugo Sigman y Gustavo Grobocopatel, ambos de estrecho vínculo con su padre.

Ha sido reconocido como el “Emprendedor del año” por Ernst & Young, premio que entrega la consultora a nivel mundial desde 1986 y que desde hace ocho años lo hace a nivel local. El mismo reconocimiento lo recibieron empresarios como Marcos Galperín y Marcelo Mindlin.

 

 

Hoy, el Grupo Bioceres es un conglomerado de empresas que tiene base en Rosario pero negocios y alianzas en Estados Unidos, México y África, maneja 200 patentes, tiene casi 200 accionistas, controla varias empresas (como Rizobacter) y es pionera mundial en I+D (Investigación & Desarrollo). Tuvo una facturación por 150 millones de dólares en el corriente ejercicio fiscal y busca triplicarlo en cuatro.

La empresa tiene tanta relevancia que la aprobación de uno de sus productos le concierne al presidente de la Nación e incluso entra a pulir de manera complementaria en los intereses de la denominada "Guerra Comercial".

El más importante logro bajo su gestión fue la primera soja transgénica “HB4” con tolerancia a la sequía. A mediados de año, recibió la aprobación de Estados Unidos, aunque para empezar a comercializarla requiere del consentimiento de China, el principal importador de soja del mundo.

Como se encuentra en la cima del negocio mundial apenas pasando los 40 años, el apetito es su mayor capital y, por ende, la aspiración es marcar paradigmas: “Más allá de los logros que buscamos con Bioceres, nos interesa ser una empresa fundacional en el mundo de la sociedad de conocimiento en biotecnología y en el mundo de los agronegocios”.
 

 

TRIGO PROHIBIDO. Trucco dirige la firma con estilo provocador y transgresor: bajo su tutela crearon un trigo transgénico, algo a lo que nadie se atrevió en el mundo. Su cabeza trabaja así. El salto no es mejorar lo hecho sino dar soluciones a problemas irresueltos. De esta forma se volcó decididamente a la semilla transgénica tolerante a la sequía, que podría salvar varios millones de toneladas en campañas de estrés hídrico. Nadie hizo un producto tal porque el trigo -potencial alimento- es un mercado que no acepta transgénicos. La cuota ética no es ajena a este tipo de discusiones.

“Lo primero que escuchamos es ‘¿cómo se les ocurre meterse con el trigo?’. Es un cultivo que se usa para la harina, con la harina se hace el pan, hay 200 millones de hectáreas a nivel mundial, no existe trigo transgénico en ningún otro lugar del mundo y, justamente por todas esas razones, se nos ocurrió meternos”, explicó a la revista Apertura.

Este particular desarrollo tiene consecuencias: todavía no recibió la autorización del gobierno argentino, que teme una reacción adversa en los mercados. Uno de los principales opositores a este producto es el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, quien considera que el país podría perder mercados de exportación, puntualmente Brasil, por la aprobación de esta variedad transgénica.

Detrás de este fundamento emerge un fuerte lobby por parte de la Federación de Acopiadores, la Federación de la Industria Molinera (FAIM) y el poderoso Centro de Exportadores de Cereales y Cámara de Aceiteros (CIARA-CEC).

 

Bioceres aumentó un 57,7% sus ingresos en el último trimestre fiscal 2019 al 30 de junio pasado y los ingresos treparon hasta 49,9 millones de dólares. Tuvo una facturación por 150 millones de dólares en el corriente ejercicio fiscal y buscan triplicarlo en cuatro años.


El interés por la aprobación de la tecnología es fuerte por la implicancia en I+D que tendría a nivel mundial y también económica. En febrero, Trucco se reunió con el presidente Mauricio Macri para intentar destrabar la situación. En la reducida mesa hubo un lugar para Gustavo Grobocopatel, uno de los fundadores de la compañía y hombre fuerte del agro argentino. Su presencia le dio tenor al interés por la comercialización de la semilla. Macri pensó en una aprobación condicionada que aceptaría Bioceres pero terminó dando un plazo de 60 días que aún sigue sin novedades.

Trucco no espera buenas novedades antes del 10 de diciembre, salvo que surja una excepcional aprobación de último momento como ha sucedido en numerosos fines de ciclo. El ejemplo más recordado es la firma de la fusión de Multicanal-Cablevisión a manos del Grupo Clarín a pocos días de que Néstor Kirchner abandonara la presidencia, en 2007.

Por eso es que la reunión del lunes posterior al primer debate presidencial con el candidato que más chances tiene de llegar al poder no fue menor. Más allá de que se haya sugerido o no el tema en la mesa, Fernández sabe que tendrá que lidiar con esa definición en algún momento. La impronta de Trucco y la capacidad demostrada por él y por la empresa dejaron una buena imagen en la comitiva. Incluso en Perotti, que le dio un guiño en Twitter al proyecto: “Un país que invierte en ciencia es un país que apuesta al conocimiento y al empleo”.
 


ORIGEN Y ASCENSO. Como toda generación de emprendedores cree que las crisis son momentos de aprendizaje y conecta directamente con los orígenes de Bioceres, fundada en 2001, cuando un grupo de 23 productores, entre ellos Gustavo Grobocopatel y su padre Víctor Trucco, decidieron dar un puntapié en lo que sería la revolución bio que tan grandes ventajas le daría en los años siguientes al gobierno de Néstor Kirchner.

La tecnología aplicada al campo más el valor de exportación de la soja que creció de manera exponencial le dieron impulso a la economía del gobierno del cual Alberto Fernández fue jefe de Gabinete.

Después de especializarse con masters y doctorados en Estados Unidos, Federico Trucco se centró en una nueva transformación de la empresa que dirige desde 2011. Trucco dejó el título de bioquímico y agarró la especialización de administración de empresas y le encontró la vuelta para desembarcar en la Bolsa de Nueva York.

Absorbió una empresa que ya cotizaba allí logrando finalmente estar habilitado a abrir una chorrera de fondos para competir, globalizarse e invertir en proyectos. De paso, salió por arriba del laberinto de la crisis económica argentina.