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Volver, con el Frente marchito

CFK volvió y su tribuna, asumiendo la extranjeridad interna, coreó: "Vamos a volver". La Resistencia, el poder prestado y el aviso: ojo que hay 2023.

El peronismo siempre está volviendo. El regreso es su mantra y su épica desde que la Resistencia peleó durante 18 años para volver de la proscripción. Cristina Fernández de Kirchner construyó el Frente de Todos para que el peronismo volviera después de la tragedia macrista y prometió que volvería mejor. Ahora, la novedad es que el kirchnerismo promete volver estando adentro y, a juzgar por la frase más filosa que lanzó CFK este miércoles ante la platea bicontinental que la escuchó en el Centro Cultural Néstor, blandiendo el poder que no dan las bandas ni los bastones.

 

Cristina volvió después de diez días de ausencia en los atriles. La última vez que había usado el poder de su palabra había sido el 2 de abril. Ese día, ella hizo su acto por los 40 años del inicio de la guerra de Malvinas y el presidente Alberto Fernández -el que ella supo conseguir- hizo el suyo. El dato da cuenta por sí mismo de que, a esa altura, ya estaba todo mal. Hacía rato que estaba todo mal. Ella y él ya perdieron la cuenta de los días que hace que no se hablan. ¿Volver a hablarse? Ni la mínima intención, por ahora, a pesar de que, como reveló Letra P, ella le mandó a decir a él por un amiguito común que la llamara; que, si la llamaba, lo atendía.

 

"Que te pongan una banda y que te den un bastón no significa que tengas el poder", advirtió Cristina este miércoles en el CCK. Hablaba, según el hilo de un discurso que simulaba ocuparse de temas más grandes que el culebrón de acá, de cómo las instituciones políticas resultan débiles frente a las corporaciones. Decía que los parlamentos y los poderes ejecutivos -así, en plural- gozan de un poder muy restringido frente a la mano invisible pero todopoderosa del mercado. Si encima "no se hacen las cosas que hay que hacer... dejémoslo ahí”. Claro, dejémoslo ahí, que ya se entendió.

 

Si la vicepresidenta no volvió de lo más sutil, tampoco la tribuna de los pibes para la liberación volvió con grandes habilidades para la encriptación de mensajes. "Vamos a volver", coreó desde horas tempranas y bramó durante la exposición de La Jefa, de espaldas a los protocolos de un acto protocolar que convocó a referentes de los parlamentos de una punta de países de América Latina, el Caribe y Europa. Es la interna, que lo demás no importa nada. 

 

¿Volver a dónde? ¿Al gobierno? 

 

¿Volver de dónde? ¿De la oposición?

 

¿Qué sería volver? ¿Sentiría que volvió si pudiera exhibir la cabeza del ministro de Economía, Martín Guzmán, en una pica en la puerta del Instituto Patria? ¿Le alcanzaría con eso?

 

Y si no, ¿volver cuándo y cómo? ¿En 2023, aprovechando la convocatoria del propio Alberto Fernández a internas abiertas en las PASO del año que viene?

 

 Si así fuese, ¿volver con quién? ¿Con la mismísima Jefa? Si con ella no alcanzaba ya en 2019. ¿Con otro Frankenstein, pero con uno que no viniera con entrada para chips de inteligencia artificial?

 

Cristina volvió este miércoles con el Frente marchito. Es la única certeza en otro mar de malditas preguntas.

 

Ariel Lijo, candidato a juez de la Corte Suprema. 
Victoria Villarruel. 

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