Dos licitaciones clave empiezan a definir cuánto costará pasar el invierno
Con el precio del gas por las nubes, se abren las ofertas para cargamentos de GNL y caños del gasoducto a Vaca Muerta. Inquietud por el abastecimiento.
A cargo de la estatal IEASA comandada por el camporista Agustín Gerez, la primera de las dos licitaciones en curso apunta a la importación de seis buques de GNL destinados a la planta regasificadora de Escobar y otros tres cargamentos para la terminal flotante instalada en Bahía Blanca que se deberán entregar a partir de mediados de mayo.
Tras haber demorado más de la cuenta los pedidos de cotizaciones que años anteriores se efectuaban entre enero y febrero, las autoridades energéticas enfrentan ahora un mercado mundial de combustibles sumamente inestable y volátil por la invasión rusa a Ucrania, lo cual plantea una marcada complicación a la hora de acceder a los suministros de GNL que se requieren para atender las mayores demandas residenciales e industriales del período invernal que no se pueden cubrir con la producción gasífera local y los despachos que llegan de Bolivia.
A mediados de enero, cuando todavía Vladimir Putin no había avanzado sobre el territorio ucraniano, IEASA salió a tantear a los proveedores de GNL con una sola compra testigo para la terminal de Escobar, por la cual pagó un precio de u$s27,24 por millón de BTU (MBTU), muy lejos de los u$s8 por MBTU promedio de 2021 y 3,52 dólares más caro que el promedio de u$s23,72 por MBTU que había calculado gastar en ese momento.
Para las nueve cargas de mayo que están en danza, en Energía estiman que el precio podría rondar los U$S 35 por MBTU. Las consultoras privadas del sector son más escépticas y no descartan que se presenten ofertas con valores que oscilen entre los US$ 40 y 45 por MBTU. Según las proyecciones oficiales, el país tendrá que atender el 18% de la demanda de gas del período invernal con la provisión de GNL. Para eso deberá adquirir un paquete total de 70 barcos de GNL, 14 más que los contratados el año pasado.
En 2021 se destinaron unos U$S 1.100 millones para hacer frente al pago de las importaciones de GNL. Para este año, las estimaciones actuales indican que los cargamentos de ese combustible podrían implicar un desembolso que oscila entre los U$S 4.500 y U$S 6.500 millones, que deberán salir de la limitada alcancía de dólares del Banco Central.
Junto con la incógnita por los precios, la licitación de la primera tanda de GNL presenta otras dos aristas que generan incertidumbre. La primera se refiere a la cantidad de cargas que dispondrán los principales proveedores mundiales que actualmente tienen sus focos puestos en atender las mayores demandas provenientes de los mercados asiáticos y europeos. La segunda cuestión pasa por los incumplimientos de las entregas pactadas que se vienen registrando con algunas traders que deciden pagar las multas previstas en los contratos para desviar las cargas a otros destinos donde venden el GNL a precios más elevados.
Tuberías y fideicomiso incompleto
La segunda licitación que concentra la atención esta semana es la correspondiente a la compra de las tuberías de la primera etapa del nuevo gasoducto Presidente Néstor Kirchner (PNK) destinado a ampliar la capacidad de transporte de gas natural desde el yacimiento de Vaca Muerta hasta los centros de mayor consumo ubicados en la región metropolitana y en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.
En este caso, lo que está en juego es la provisión de casi 670 kilómetros de caños para el tramo que va de Tratayén (Neuquén) a Salliqueló (Buenos Aires), que permitirá incrementar en 24 millones de metros cúbicos diarios el despacho de gas desde la cuenca neuquina hacia las zonas de mayor demanda.
Para afrontar la inversión inicial del gasoducto y un bloque de obras complementarias en el AMBA, el Gobierno estructuró un fideicomiso que se nutrirá con partidas presupuestarias y una parte del impuesto a la riqueza del año pasado.
Piloteada también por IEASA, que denegó los pedidos de prórroga de varios oferentes, la pelea de fondo se daría entre la empresa local Tenaris, controlada por Techint, y los grupos chinos Gezhouba, Sinopec y CNPC.
Más allá de lo que pueda pasar con los precios de los caños, lo que preocupa a las empresas oferentes es la demora que arrastra la conformación del fideicomiso de donde saldrán los recursos para pagar el gasoducto.