07|1|2022

“Tenemos que ampliar la oferta de energías limpias para exportar”

31 de octubre de 2021

31 de octubre de 2021

El titular de IEASA habló con Letra P sobre las claves del presente energético. Hidrógeno verde, litio, represas de Santa Cruz, Vaca Muerta y el uso del agua.

En marzo de este año, la empresa Integración Energética SA (IEASA), la ex-Enarsa, modificó su estatuto para incorporar dentro de sus objetivos el desarrollo del litio y el hidrógeno verde. Las modificaciones se acaban de publicar en el Boletín Oficial. Letra P conversó con Agustín Gerez, presidente de la empresa, sobre las claves del presente energético del país: los desarrollos en energías limpias, la transición energética, el futuro de Vaca Muerta y la situación de las represas en Santa Cruz.

 

- ¿Qué es el hidrógeno verde?

 

- El hidrógeno como tal se utiliza desde 1920 en aplicaciones industriales. En su forma pura, es un gas invisible. Para separarlo de otros átomos, por ejemplo en el agua, la forma masiva de realizarlo es a través del proceso de electrólisis, que consiste en pasar corriente eléctrica por el agua para separar el hidrógeno del oxígeno. Es decir, se le inyecta energía al agua. Y cuando se inyecta energía renovable, se habla de hidrógeno verde. Una vez separados los átomos, el hidrógeno sirve para las refinerías, para la industria de la alimentación, vidrio, usos aeroespaciales, farmacéuticos, entre otros. Y un objetivo mayor sería fabricar autos a hidrógeno, como parte del proceso de descarbonización.

 

- Para los países en desarrollo, ¿la descarbonización es un problema o una oportunidad?

 

- Hay compromisos ambientales por parte de los grupos económicos para la descarbonización. Estamos en un momento clave para analizar distintos paradigmas. El 2030 será un año de quiebre porque en ese momento se evaluará, a nivel mundial, cómo están los países en este proceso que debería culminar en 2050. La demanda de energías verdes irá creciendo hacia esa fecha, por eso creemos que en Argentina debemos apostar a generar una oferta con los vientos de la Patagonia o la energía solar en el NOA. La meta es ampliar la oferta de energías limpias y ser eficientes y competitivos para exportar.

 

- ¿Cuál será el rol del instituto Fraunhofer en la generación de hidrógeno verde?

 

- El instituto alemán es un desarrollador de conocimiento, de ciencia aplicada, una suerte de Conicet. Va a trabajar sobre el estudio técnico y económico para decirnos qué tecnología debemos utilizar, cuánto cuesta y dónde está disponible. Además, identificará quiénes podrían ser nuestros potenciales compradores dentro de la industria local. Tenemos un primer objetivo que apunta al polo petroquímico de Bahía Blanca.

 

- ¿Se piensa construir un parque eólico?

 

- Estamos pensando en un parque que pueda generar 200 megas. Sería una inversión cercana a los 300 millones de dólares. Es decir, la generación de hidrógeno verde sería a partir de un parque de generación eólica de 200 MW en un predio propio que IEASA posee cerca de Bahía Blanca. El hidrógeno puede ser almacenado. Pensemos en la energía solar que pueda generarse en el NOA. El excedente generado podría convertirse en hidrógeno, y luego éste nuevamente en energía.

 

- ¿La transición energética también incluye al litio?

 

- La transición no dependerá de una sola energía. Será litio e hidrógeno verde y cada tecnología tendrá su propio mercado. No se deja afuera ninguna alternativa, pero hay que decir que agua hay en todo el mundo, incluso estamos pensando en utilizar el agua de mar. También tenemos la energía del viento y el sol. El litio, en cambio, no deja de ser una actividad extractivista más, donde los recursos son limitados, como los hidrocarburos.

 

- ¿No es contradictorio el uso de tanta agua para generar energía? ¿No termina afectando al ambiente?

 

- Por eso queremos utilizar el agua de mar y construir una planta de ósmosis inversa. El consumo de agua de las napas naturales sí colisiona con el ambiente. Ahora, si pensamos en el agua del mar, que no es apta para el consumo humano, es otra cosa.

 

- Para estos contextos de permanentes cambios, ¿cuál debería ser el rol del Estado?

 

- El Estado es clave para el desarrollo de nuevas tecnologías. Es la punta de lanza, tal como sucedió con Vaca Muerta. En 2012, hacer un pozo no convencional era antieconómico, pero las inversiones de YPF fueron claves para avanzar con el desarrollo de los enormes reservorios de petróleo y gas.

 

- La fecha de vencimiento que tienen los hidrocarburos, ¿condiciona el desarrollo de Vaca Muerta como proveedor de divisas?

 

- En realidad, el gas cumplirá un rol clave en el proceso de descarbonización, porque su uso es mucho más limpio que el carbón o el petróleo. Ese potencial que hay en Vaca Muerta no solo debe destinarse a la demanda interna. También hay que apostar a la exportación. ¿El gas es la energía del futuro? La respuesta es no. Hay que pensar en un marco energético que perdure en el tiempo. Cuando China y Estados Unidos apaguen sus centrales a carbón, ¿se podrá reemplazar todo con hidrógeno verde? No, ahí jugará un rol central el gas de Vaca Muerta. El petróleo ya tiene fecha de vencimiento, pero si apostamos todo al gas, en algún momento vamos a tener que fijar otros plazos para la descarbonización. Entonces, debemos planificar a más largo plazo para tener un esquema sustentable.

 

- ¿Cómo se va a financiar el gasoducto Néstor Kirchner y cuándo debería finalizarse?

 

- La financiación internacional siempre es una alternativa, en este momento hay interesados (como China) pero la obra se iniciará con fondos garantizados por el Tesoro en el Presupuesto 2022 y con un porcentaje del Aporte Solidario. La infraestructura lleva su tiempo. Si se logra licitar durante el primer trimestre del año que viene, la obra debería terminarse el tercer o cuarto trimestre de 2023.

 

- ¿Pudo resolverse el problema geológico detectado en una de las represas sobre el río Santa Cruz?

 

- Ya tenemos una definición: no se va a modificar el emplazamiento de la represa Néstor Kirchner. Esto ya se definió técnicamente. Ahora estamos terminando de evaluar las mejores alternativas para solucionar el problema. Calculamos que debería estar resuelto para el primer semestre del año próximo. El resto de la obra avanza. Cuando llegamos, estaba casi paralizada. Ahora, la Central Cepernic tiene un avance de obra del 27 por ciento y debería concluirse para el último trimestre de 2023.

 

- ¿Qué pasó con el financiamiento de los bancos chinos?

 

- En agosto de 2019 se vencía el período de disponibilidad de los fondos, que es el plazo durante el cual los bancos desembolsarían los 4700 millones de dólares estipulados. Durante el gobierno macrista se modificó el proyecto y luego hubo un amparo ambiental, entonces se llegó a la fecha límite sin la realización de la obra. Lo que estamos haciendo ahora es renegociar ese período de disponibilidad. Transitoriamente, el Tesoro asignó 1700 millones de dólares para seguir con el proyecto, que serán devueltos una vez que se cierre la negociación con los bancos chinos. El crédito internacional está intacto. Solo estamos renegociando los nuevos plazos de disponibilidad de ese financiamiento.