30|11|2022

Martínez, un surfer ignífugo en la caldera hirviente de Energía

20 de marzo de 2022

20 de marzo de 2022

Responsabilizó a Guzmán por pisar recursos y dejar al país al borde de un colapso energético. Marcha atrás, equilibrismo y la sombra de CFK. Problemas de fondo.

Con una sorpresiva y doble jugada que incluyó un fuerte ataque inicial al ministro de Economía, Martín Guzmán, y un llamativo retroceso registrado pocas horas después, el secretario de Energía, Darío Martínez, volvió a dejar al descubierto la falta de coordinación y los marcados contrapuntos que afectan y entorpecen el accionar del área energética, en un episodio que, por su desarrollo, expuso como nunca el equilibrismo extremo con el que se viene desempeñando el funcionario desde que asumió en su cargo.

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En medio de la marcada disputa interna por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) planteada entre la Casa Rosada y el sector que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner, Martínez salió a atacar con dureza a Guzmán y lo hizo responsable de un virtual colapso energético que estaría por producirse debido al recorte presupuestario que dispuso el titular de Hacienda en las partidas destinadas a atender las necesidades y obligaciones de pago del sector.

 

Por medio de una nota oficial del 15 de marzo remitida a Guzmán, al Jefe de Gabinete, Juan Manzur, y al presidente Alberto Fernández que salió a la luz justo cuando el Senado comenzaba a tratar la ley que avala el acuerdo con el FMI; el titular de Energía lanzó sus dardos contra el ministro de Economía advirtiendo que los recursos asignados para este mes representan apenas el 21% de lo que había solicitado y “no responden a los requerimientos básicos del área, lo cual acarreará consecuencias inmediatas y dañosas para el país”.

 

Según la misiva de Martínez, de los $ 309.803 millones que había pedido la Secretaría, Guzmán solo autorizó el envío de $ 66.015 millones que “no alcanzarían siquiera para cubrir el pago del gas que importamos desde Bolivia, el barco metanero de GNL que adquirió IEASA para cubrir temporalmente una parada técnica de una planta de tratamiento planificada y los 17 barcos de gasoil que contrató la Cammesa para abastecer las centrales térmicas”.

 

En un tono crítico, Martínez destacó que, además no poder pagar la totalidad de las importaciones de combustibles, el ajuste implementado por Guzmán iba camino a dejar “absolutamente desfinanciado todo el resto las obligaciones que dependen de la Secretaría de Energía”. Entre ellas se encuentran las liquidaciones de los subsidios de las tarifas sociales de gas y energía eléctrica, los pagos a las generadoras eléctricas y a los productores del plan Gas.Ar, las deudas de los programas de incentivos anteriores y los compromisos de inversión asumidos en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner.

 

A la par. Con Basualdo, el subsecretario de Energía Eléctrica.

Luego del revuelo generado por la difusión de la nota y el contraataque lanzado por Guzmán y Manzur para que descomprima el conflicto, Martínez salió al ruedo con un comunicado de prensa rectificativo, donde aseguró que se habían acordado con la Secretaría de Hacienda “los nuevos techos de caja y la planificación financiera para marzo que garantizan el funcionamiento del sistema energético en su conjunto, la provisión de gas por redes, la generación eléctrica y el cumplimiento de los programas de pago y las obligaciones de la Secretaría de Energía”.

 

Tras dar mágicamente por superado el sombrío panorama que había pintado en la nota de principios de semana, el comunicado de Energía buscó apagar la mecha encendida con el argumento de que “hay un ida y vuelta permanente administrativo con Economía en materia de requerimiento de fondos y reprogramaciones de los techos mensuales, lo cual sucede con todas las reparticiones del Estado que se van ajustando en la medida de la disponibilidad de fondos de la Tesorería y es habitual que los techos se eleven o modifiquen en función de las notas de cada repartición, como ha ocurrido en este caso”.

 

Problemas de fondo

Si bien todos los meses la Secretaría de Energía le remite en forma rutinaria a Economía un escrito con la proyección de los fondos que necesita para funcionar y cubrir sus obligaciones de pago, lo que generó ruido con la última nota fueron los duros términos utilizados por Martínez para describir los problemas que pondrán en jaque al sistema energético en el corto plazo.

 

Para algunos analistas del sector, la prosa empleada por Martínez se asemeja bastante al relato proveniente del Instituto Patria con el cual comulgan los funcionarios kirchneristas del sector: el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo; la interventora del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE)Soledad Manín; el timonel del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas)Federico Bernal; el titular de Integración Energética Argentina (IEASA), Agustín Gerez, y el gerente general de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), Sebastián Boneto.

 

En campaña. Rumbo a las internas del PJ de Neuquén.

Con el comunicado emitido después de que se desatara la tormenta, Martínez buscó calmar las aguas y recuperar el rol equidistante que había tenido hasta ahora  en la función pública entre las huestes K y la tropa de Guzmán. A la par, el secretario, que comanda el Partido Justicialista (PJ) de Neuquén, se encuentra en plena rosca camino al cierre de listas del 29 de marzo para las internas partidarias del 24 de abril. En la provincia, parece inevitable el choque con el sector que lidera el senador Oscar Parrilli, hombre de confianza de CFK. Surfer de alma, busca emerger de la contienda como el candidato a gobernador de todo el peronismo neuquino, aunque no está clara la profundidad de las heridas que deberá cicatrizar para llegar con chances a la disputa de 2023 con el invicto Movimiento Popular Neuquino (MPN).

 

Con todo, más allá de la nota explosiva ventilada a los medios y su posterior acción reparadora, la movida de Martínez no hizo más que poner en los primeros planos el crítico escenario energético que enfrenta el país y que obliga al Gobierno a tener que adoptar en el corto plazo un conjunto de medidas de fondo orientadas a garantizar el abastecimiento de gas en los meses de invierno, asegurar la provisión de combustibles a las usinas térmicas, incentivar la producción gasífera doméstica y regularizar las cuentas en rojo que arrastra Cammesa.