13|1|2023

Limones amarillos: el Big Three del negocio al que le sacó el jugo el clan Macri

13 de noviembre de 2022

13 de noviembre de 2022

Miguens Bemberg, Otero Monsegur, Lucci y Bulacio son los apellidos que mueven un negocio millonario en el norte. Los lazos con la familia del expresidente.

TUCUMÁN (Corresponsalía Norte Grande) Las tres empresas líderes del mercado citrícola acaparan casi el 50% del negocio del limón, una industria que genera por año en Argentina alrededor de 550 millones de dólares, de los cuales el 75% se produce en esta provincia. En ese podio, conviven dos modelos de construcción empresarial erigidos a partir de posturas opuestas respecto de la relación con la política. Apellidos patricios como Miguens Bemberg y Otero Monsegur se mezclan con los Lucci y los Bulacio, en una historia que tiene en sus orígenes la participación decisiva del clan Macri, cuyos tentáculos se mantuvieron activos en el tiempo una vez que Franco, el jefe de la familia, se retiró de este mercado.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Citrusvil es la compañía número uno y marca registrada tucumana de proyección mundial, asociada de manera indisoluble al apellido Lucci. Vicente, el patriarca de la familia, llegó al país desde Italia cuando tenía 22 años. Fue empleado de una empresa constructora, llegó a la gerencia y se independizó en los años '60 para volcar todo su esfuerzo en la naciente y creciente actividad limonera. No se equivocó. Sus hijos Daniel y Pablo Lucci son los actuales administradores de la firma que ranquea entre las primeras del sector a nivel mundial y cuyo patrimonio roza los 300 millones de dólares. En los últimos años, la empresa se amplió a fincas de naranjas y pomelos, también para la exportación.

 

El imperio Citrisvul va más allá de la exportación de fruta fresca y comprende otras firmas que conforman el holdingEl Pacará se dedica a la producción de caña de azúcar y comercialización de azúcares. Viluco es una compañía agroindustrial de productos provenientes de la molienda de soja, por medio de plantas de crushing y biodiésel. Engordar está abocada a la cría de ganado en Tucumán y Santiago del Estero y a la comercialización de carne vacuna; y Nueces de Catamarca agrupa fincas de ese producto en esa provincia norteña.

 

Según un empresario del sector citrícola que conoce a los Lucci desde los años 80 y al que consultó Letra P, "lo que han logrado también se debe a que toda la familia está comprometida con el crecimiento de la empresa y porque han sabido mantener cierta distancia con el poder político, sabiendo que necesitan estar vinculados con ese mundo, pero sin una cercanía o visibilidad pública y mediática que podría afectar sus negocios". Estos pruritos que le adjudican al clan Lucci no parece registrarse en los otros dos gigantes del limón que ocupan el podio del negocio.  

 

San Miguel nació hace 65 años en Tucumán de la mano de la familia Mata. Sus negocios tienen como ejes la exportación de limones y la fabricación de sus derivados, como insumos para Coca Cola, que tiene a una de sus plantas radicada en la provincia. En la primera década de este siglo la compañía adquirió la totalidad de las acciones de dos citrícolas en Uruguay, aunque los mayores volúmenes de exportación hacia Europa, Rusia, Medio Oriente, China y Japón, parten desde Tucumán.

 

Pablo y Daniel Lucci, los dueños de Citrusvil

En 2007 la firma atravesó uno de los movimientos accionarios más fuertes con el ingreso de Luis Roque Otero Monsegur y los Miguens-Bemberg que, entre ambos, suman el 53% del paquete accionario y marcan el rumbo de la empresa. Este año la compañía se desprendió de sus negocios de fruta fresca en Perú y Sudáfrica, lo que implicó un ingreso cercano a los 100 millones de dólares, para concentrarse en sus negocios de producción de derivados desde Argentina y Uruguay.

 

San Miguel absorbió en 1997 Citrus Trade Famaillá, citrícola creada en 1991 por el tucumano Álvaro Carlos Bulacio junto a Franco Macri. En 2017,  para la campaña a las elecciones legislativas, la compañía San Miguel -que preside Gonzalo Tanoira Miguens- aportó a Cambiemos $437.500. Además, Carlos José Miguens Bemberg realizó otra donación de $125.000, lo que puso en evidencia el apoyo empresarial al oficialismo amarillo de entonces.

 

Carlos Miguens Bemberg, de San Miguel, aportante de la campaña de Macri

"Su vinculación con el mundo de la política siempre fue cordial y hablan con todos, tanto a nivel nacional como con autoridades provinciales. Sin embargo, tienen más afinidad con partidos de corte liberal, con la idea de que con esas relaciones se puedan consolidar sus negocios. Todos los atienden porque la firma es una gran generadora de mano de obra y garantiza ingreso en dólares al país", le dijo a Letra P un empresario del sector que integra la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino.

 

Tercera en el ranking de los dueños del limón, Argenti Lemon también está asociada al apellido Macri, por la vinculación de quien la encabeza con el Grupo Socma durante los años 90 y por el paso del entonces presidente Mauricio Macri a su planta, en Cevil Pozo, al este de San Miguel de Tucumán, en 2018. La firma está presidida por el ingeniero químico Álvaro Carlos Bulacio, quien luego de crear y vender junto Franco Macri la firma Citrus Trade Famaillá a San Miguel por 23 millones de dólares, fundó Argenti Lemon. Franco se retiró del mercado, pero el vínculo de Bulacio con el clan no se cortó.

 

Bulacio, de Argenti Lemon, con Macri y Manzur

Por eso, para el Círculo Rojo local no fue extraño que el mandatario visitara la planta en abril de 2018 junto al gobernador tucumano Juan Manzur, cuando partió el primer embarque de limones tucumanos, de 30 toneladas, a Estados Unidos, luego de 17 años. La tarea del reingreso del limón a ese mercado estuvo a cargo del embajador argentino en ese país, el empresario especializado en agronegocios Fernando Oris de Roa, un viejo conocido de los Macri y del propio Bulacio. ¿Por qué? Porque el entonces embajador fue miembro del directorio de la empresa Citrus Fruit Faimallá. Tras la venta de esa firma en 1997, Oris de Roa pasó a la empresa San Miguel.

 

"Álvaro es muy hábil en tejer relaciones con el poder político de turno, aunque todos sabemos que tiene una inclinación en apoyar a gobiernos que buscan que prevalezcan las políticas que favorecen al empresariado. Igualmente, sabe que necesita del Estado cuando las condiciones son desfavorables. Ocupar el tercer lugar en el ranking citrícola le abre muchas puertas, aunque no comulgue con sus interlocutores", reflexionó ante Letra P un empresario que compartió negocios con Argenti Lemon.