08|5|2022

La prenda de paz de Fernández para el Congreso y el post FMI

21 de enero de 2022

21 de enero de 2022

El Presidente apuesta al consenso de los proyectos del Consejo Económico y Social para sortear la grieta. Qué piensa para después del acuerdo con el Fondo.

Aunque todavía el mercado lo ponga en duda, puertas adentro de la Quinta de Olivos, Alberto Fernández se prepara para cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de un momento a otro y piensa para después del anuncio en una agenda vinculada a temas productivos que ya consiguieron consensos en el Consejo Económico y Social, como forma de sortear las trabas que genera la grieta.

 

El diálogo entre oficialismo y la oposición quedó dinamitado en el Congreso después del rechazo al Presupuesto 2022 y se complicó más aun por la frustrada reunión entre el ministro de Economía, Martín Guzmán y los líderes de Juntos por el Cambio. En el Frente de Todos (FdT) tienen claro que reunir el cuórum y sancionar leyes será una tarea titánica.

 

Por eso, el Presidente tiene previsto darle prioridad a una batería de proyectos que ya fueron debatidos por grupos económicos, empresarios, sindicatos y otros actores de la sociedad civil en el marco del Consejo que conduce Gustavo Beliz. Es decir, que ya tienen el camino del debate prácticamente allanado por partes interesadas que representan a distintos sectores. Fernández cree que ahí está la clave para impulsar la agenda parlamentaria.

 

Aunque el decreto de llamado a sesiones extraordinarias se conocerá recién la semana que viene, según adelantaron fuentes de la Casa Rosada, el temario incluirá la ley de promoción a la Industria del Cáñamo y del Cannabis medicinal, la ley de electro movilidad, el proyecto de desarrollo agroindustrial y el de promoción de la industria automotriz, entre otros. Impulsados primero por los respectivos ministerios, los cuatro proyectos pasaron por el Consejo, donde se terminó de consensuar con diferentes actores económicos el borrador que se envió al Congreso. En el mismo temario estarían incluidos el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, la ley de hidrocarburos y, si se firmase antes de esa fecha, el acuerdo con el Fondo.

 

La oposición está a la espera, con algunas pocas certezas: no habrá problemas para consensuar leyes relacionadas con cuestiones productivas, pero el diálogo se empantanará en temas institucionales, como el del Consejo de la Magistratura. “Nadie va a votar en contra de leyes que fomentan la producción. Las demás cuestiones son más sensibles para nuestro espacio y electorado. No creo que lleguemos a ningún acuerdo con el kirchnerismo”, le dice a Letra P uno de los referentes de Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados.

 

Sobre la aprobación del acuerdo con el FMI casi no hay dudas, más allá de que Gerardo Morales haya dicho en los últimos días que Guzmán quería “esconder el ajuste” que estaba dispuesto a acordar con el Fondo. “No nos vamos a poner a correr a Cristina Kirchner por izquierda. Es medio ridículo”, agrega el mismo diputado. 

 

El acuerdo viene demorado pero un dirigente que habla casi a diario con el Presidente asegura que Fernández está casi decidido a firmar, pero que es Guzmán el más duro en las negociaciones. La diferencia con el Fondo, dicen, no es tan abultada. Y la diplomacia internacional consiguió más apoyo del que se puede ver en los medios locales. Los visitantes de Olivos insisten en que habrá novedades “pronto”. El Presidente tiene previsto un viaje a China y a Rusia para la primera semana de febrero. Irá básicamente en busca de inversiones. En la Casa Rosada aseguran que eso no afectará en medida alguna la relación con Joe Biden, que está al tanto de que las visitas estaban en agenda desde que Fernández llegó al Gobierno y se postergaron por la pandemia. 

 

El desafío está en el después, en la necesidad de mostrar la consistencia del plan económico y en la posibilidad de instalación de una agenda positiva por parte del Gobierno. “Una vez que hayamos resuelto el problema del Fondo, vamos a tener los mismos problemas, la inflación, la escasez de dólares, pero sin la excusa del Fondo”, dice un hombre de confianza del Presidente.

 

La era post FMI comenzará a más de dos años del comienzo del gobierno de Fernández, con el desgaste que dejó la pandemia y una crisis económica que se arrastra desde antes. El Presidente sabe que a la sociedad le resta poca paciencia. El Gabinete espera señales, a sabiendas de que después habrá que acelerar al máximo. “Está todo agarrado de que se cierre el acuerdo con el Fondo”, se sinceró en una reunión con colaboradores esta semana un ministro de confianza del Presidente cuando planteó líneas de trabajo 2022. 

 

Aun con acuerdo, no habrá magia. “Va a ser un alivio, hay que sacarse este tema de encima. Pero hay que empezar a mostrar la gestión”, agrega el mismo dirigente. Para esa nueva etapa, Fernández y varios integrantes del Gabinete piensan en el trabajo del Consejo, hasta ahora poco visible por el perfil ultra bajo y silencioso que le imprime Beliz y que le vale no pocas críticas internas. Ahora podría ser la llave para el impulso de una agenda parlamentaria trabada.