29|11|2021

Las reflexiones privadas de Mauricio, el francotirador

30 de septiembre de 2021

30 de septiembre de 2021

El expresidente sacude la agenda pública con pirotecnia mientras madura su hoja de ruta hacia 2023. Qué dice de Vidal, de Bullrich y de CFK.

El resultado de las primarias del 12 de septiembre le dieron otra perspectiva al expresidente Mauricio Macri. Mira en silencio la campaña de María Eugenia Vidal en la Ciudad, pero cree que la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires parece haberle dado la razón: el fundador del PRO sigue pensando que la exgobernadora no debería haber dejado el mayor distrito electoral. En su entorno, evocan la mística de la marcha que eligieron llamar del "Sí Se puede" en 2019 y no ocultan su sorpresa por la falta de reacción del oficialismo para revertir la desventaja en las PASO camino a las generales del 14-N. 

 

Desde 2019, las primarias son un trago amargo para Macri. Un día después de una derrota que no esperaba, por un número que lo golpeó, se enojó con el electorado en medio de una estampida del dólar. Así aceleró la crisis que signó el último tramo de su gobierno, pero también recuerda que, luego de controlar su furia, aceptó resignar su creencia en la campaña a través de las redes para poner en marcha una caravana por todo el país. Cambiar el credo del algoritmo por una campaña al viejo estilo proselitista le permitió remontar una parte de la desventaja, casi 18 puntos, aunque no alcanzó para revertir la derrota. 

 

Macri repasa esos momentos mientras transita las primeras PASO que le tocan vivir sin el traje de candidato. Esa derrota traumática no está tan lejana y el expresidente compara el despliegue de su aparato de marketing político con la reacción del oficialismo luego del revés del 12 de septiembre y se sorprende. "No hay épica ni una reacción acorde con la derrota que tuvieron", observan cerca del expresidente para reflejar su evaluación del Gobierno. 

 

No lo dice en público, pero Macri tiene un pronóstico sombrío sobre el futuro de la economía después de las elecciones. Sus detractores dentro del partido que fundó dicen que es otra fuga hacia adelante para eludir sus responsabilidades y sus graves errores de conducción desde que se enfureció en las PASO. En su oficina recuerdan que asumió sus errores en Primer Tiempo, el libro que publicó este año. Antes de publicarlo, pensaba que vendría una crisis económica grave con la pospandemia. No deja de pensarlo, pero ahora es una variable electoral que baraja hacia 2023. "Primero tenemos que ver qué pasa con el dólar después del 14 de noviembre, pero es posible que los próximos dos años sean muy complejos", deslizan cerca del expresidente en comparación al último bienio de la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. "Entre 2014 y 2015 ella se encargó de que no se sintiera la crisis, pero ahora es distinto, creemos que en 2023 no les será fácil hacer lo mismo. Con CFK no hubo la sensación de crisis que posiblemente se sienta con Alberto (Fernández) en el tiempo que viene", piensan en el equipo del magnate.

 

El razonamiento es una actualización del escenario que compartía a principios de año con su entorno más íntimo. Tanto entonces como ahora, se repite la misma lectura: Macri considera que sus chances, las de su partido y las de la alianza que integra crecen exponencialmente ante una crisis pronunciada que pondría en el olvido el mal recuerdo de su gestión económica.

 

Quizás por eso mantiene la incógnita sobre su futuro electoral. Lo único que le confirma a quienes se lo preguntan es que no podrán evitar que la titular del PRO, Patricia Bullrich, pelee por la candidatura presidencial en 2023. "Él también les habla a los votantes de (Javier) Milei, pero Patricia está jugada a sumarlo para su plan", insisten los macristas de paladar negro para reflejar que comparten el interés por el economista ultraderechista, aunque se trate de negocios distintos.

 

Lo demostró en República Dominicana, donde estuvo este martes antes de viajar a la Universidad de la Florida, en Miami, Estados Unidos. "La democracia es el peor de los sistemas, pero el único posible; entonces hay que tratar de vivir dentro de ella", lanzó el expresidente en otra puesta en escena conducida por el premio Nobel Mario Vargas Llosa, que encabeza la Fundación Internacional para la Libertad. En sus argumentaciones pueden advertirse los acercamientos que construye para los próximos dos años. 

 

Ante la crema de la derecha regional, consideró que "surgió una versión mucho más extrema: llegan a niveles de anarquismo, dicen que no tiene que haber sistema y ahí estamos en un borde en el cual no me siento identificado. La democracia es el peor de los sistemas, pero es el único posible. Milei cita que a mediano plazo vamos a tener puentes de acuerdo porque ellos extreman posiciones pero de una Argentina a la cual queremos volver, al desarrollo de la persona, a un sistema meritocrático donde el esfuerzo personal sea tenido en cuenta, valorado", completó. El discurso de Macri busca disputarle las posiciones de ultraderecha a Milei. Camina esa cornisa cómodo, porque piensa parecido pero puede diferenciarse desde la poltrona de su accidentada pero extensa gestión institucional.

 

Cuando regrese a Buenos Aires, retomará la lista de invitaciones que recibió en el último tramo de la campaña. Dicen que tiene propuestas de road show en 20 de las 24 provincias. Cada una de las que recibió fueron un bálsamo, pero también una revancha dentro de la pelea de fondo por el liderazgo de JxC que mantiene con el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta. Hace dos meses, en la Ciudad no contaban con Macri dentro de la primera línea del marketing electoral, pero fue el primero en ofrecerse para apoyar a Vidal y alambrar el voto duro ante la amenaza de Milei. Sobrevivir al intento de la jubilación anticipada fue un logro para el expresidente. Por eso, se siente uno de los ganadores de las PASO, aunque en las dos provincias donde jugó fuerte para apoyar a sus fieles no tuvo suerte: su exsecretario de Turismo Gustavo Santos perdió en la interna cordobesa junto al radical Mario Negri y el diputado macrista Federico Angelini perdió en la disputa santafesina.

 

Hasta las 14 de noviembre será orgánico: irá a donde le reclamen y, como acordó con los socios de JxC, no hará otra cosa que concentrarse en "ganarle al kirchnerismo". En su equipo consideran que la alianza tiene chances de sumar algunos puntos, pero se conforman con mantener la misma cifra. Luego volverán a quedar en evidencia las costuras del entramado antiperonista. Dicen que Macri está preparado para jugar en ese partido, pero siempre en nombre de la unidad como un puente hacia 2023. Recién entonces dirá si quiere pelear por otro mandato.