SEGUNDO TIEMPO

El país de Larreta II: Let it Be, una canción a medida del gusto sojero

En su plan 2023, el jefe porteño le promete libertad al agro y pide "que lo dejen ser". Contraste con el Gobierno. Cambio de piel para ampliar el electorado.

Como parte de su plan para mudarse a la Casa Rosada en 2023, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sigue trabajando subterráneamente y tocando las teclas indicadas que lo ayuden a construir su perfil presidenciable. Aferrado a la concepción de un establishment que lo demanda entre sus opciones a futuro, acaba de hacer una aparición en una fiesta reservada para los sojeros, un ambiente en principio ajeno al jefe porteño. Las coordenadas de Balcarce 50 en el GPS antes mencionadas justifican su presencia en esa tribuna que le resulta extraña a su recorrido político.

 

Lo invitaron a sumarse al seminario Acsoja, la entidad que nuclea al sector privado de toda la cadena de la oleaginosa, y no dudó en aceptar la oportunidad servida en bandeja para contrastar con los raptos de intervencionismo del Frente de Todos (FdT). A simple vista, se trató de una presencia de alguien alejado de la problemática rural, más allá del vínculo que pueda tener personalmente con parte del Círculo Rojo del agro. De hecho, el Puerto Buenos Aires, ubicado en la capital que gobierna aunque bajo control de una sociedad del Estado nacional, es un puerto de contenedores que no exporta un solo grano del campo.

 

Luego de las exposiciones grabadas de los gobernadores Jorge Capitanich de Chaco, el cordobés Juan Schiaretti, el santafesino Omar Perotti y Gustavo Bordet de Entre Ríos, apareció el mensaje a cámara del capitalino. En un discurso breve y preciso, resaltó las virtudes de la agroindustria y envío señales inequívocas para conectar con el empresariado agrario, puertos privados, el sector productor y agroexportador: una pampa gringa desarrollada muy por encima de la media, pujante, y dueña de las divisas de la economía que esgrimen para sus reiteradas demandas, sobre todo por las retenciones. Ese auditorio escuchó y tomó apuntes en su libreta 2023.

 

Larreta lo sabe, como también que puede figurar en el primer renglón de ese borrador. El empresariado influyente ya lo encumbra, ahora va por el agro donde hay pesos pesados y un enorme electorado del interior. “La cadena de la soja ha hecho un gran aporte. En los últimos 30 años hizo una revolución tecnológica, logró sobreponerse a dificultades y batir todos los récords", afirmó y agregó: "Dinamizó la economía en miles de pueblos y a la vez hace un aporte de divisas sin comparación”.

 

Luego, lanzó para endulzar oídos: “El sector agropecuario necesita reglas claras y libertad, más que acciones puntuales de fomento. Es un sector dinámico, desarrollado, competitivo, tecnificado que lo que necesita es que lo dejen ser”. Let it be al campo, entonó.

 

Para finalizar, detalló el esquema que le cierra al sector: "Este es el camino: el sector privado invirtiendo, dando empleo de calidad, y un Estado aportando infraestructura necesaria para bajar costos y apostar en grande al desarrollo". En el final de la campaña, recorrió junto a Diego Santilli  una estancia en Junín donde ya había abordado la idea de estabilidad para el sector y, además, le metió política: "El Gobierno los ataca, ahora y cuando antes también eran gobierno. El campo sufre la grieta porque los ponen del otro lado. Les dicen que son la oligarquía. ¿Oligarquía? Si hay productores, transportistas, peones. Terminemos con los buenos y malos, basta, pongámonos de acuerdo".

 

Rodríguez Larreta afina la puntería y practica el mensaje para hablarle a un electorado que no se limite a la clientela de la Ciudad de Buenos Aires, a su ámbito emprendedor y empresarial, a un perfil ciudadano determinado. Pescar fuera de la General Paz es una apuesta difícil y titánica que Larreta ya empezó a desarrollar con tiempo.

 

Donald Trump, instantes antes de ser rozado por un disparo de arma de fuego.
Donald Trump, instantes antes de los disparos en Pensilvania.

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