19|11|2021

"Cuando dicen que la universidad del Litoral es radical se equivocan"

19 de septiembre de 2021

19 de septiembre de 2021

El rector de la casa de estudios de Santa Fe se encamina a una segura reelección. No a la política y equilibrio con los espacios de Corral y Barletta.

En paralelo al desarrollo de las elecciones legislativas, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) va camino a la reelección del rector Enrique Mammarella, un equilibrista dentro de las diferencias del armado radical. Se trata de una jugada asegurada, ya que sin competencia interna ni opositora con chances de disputar ese cargo, se encamina a continuar conduciendo la institución en la que cursan cerca de 50.000 estudiantes.

 

En diálogo con Letra P y después de haber sido anfitrión de la última reunión plenaria del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), en la que se logró acuerdo para el presupuesto 2022, Mammarella confirmó que quiere quedarse en su cargo. Explicó que el momento de la elección del rector "va a depender de la situación sanitaria”, pero que si el escenario actual se mantiene, los últimos días de noviembre o primeros de diciembre concretarán la asamblea presencial que decidirá si puede concretar su proyecto de ser rector por cuatro años más.

 

Este ingeniero egresado en la UNL construyó un perfil muy distinto al de sus antecesores, como Albor Cantard o Mario Barletta, con los que comparte su militancia radical pero no la proyección de una carrera política que trascienda las aulas universitarias. Para el actual rector, expresidente del centro de estudiantes y consejero de esa casa de altos estudios, la militancia en Franja Morada llegó a la par de sus comienzos como estudiante y la recuperación de la democracia.

 

“Soy el del perfil más académico científico y el primero que une la universidad y el Conicet en la función”, sintetiza el también actual vicepresidente del CIN por el bloque reformista. No se proyecta ni como intendente de Santa Fe, como Barletta o José Corral -que también es egresado de la UNL y se desempeñó como secretario de Extensión- ni como funcionario o legislador, como lo hizo Cantard, quien asumió como secretario de Políticas Universitarias del gobierno de Mauricio Macri y hoy es diputado nacional.  

 

Mammarella evita nombrar a quienes considera referentes del radicalismo, dice que hay una autocrítica pendiente sobre la llegada a la alianza Cambiemos, niega que la UNL sea morada y dice tener buen diálogo con el gobernador Omar Perotti.

 

-¿Cómo fue la reunión plenaria del CIN? Lograron acuerdo sobre el presupuesto de cara a la reapertura de las paritarias.

 

-Fue importante para el sistema universitario nacional, porque se gana institucionalidad estando presente. La discusión paritaria la fija el ministerio. El presupuesto universitario suele avanzar mucho más por empuje de las paritarias que por recomposición de los gastos de funcionamiento, que tienen que ver con factores que nosotros no manejamos, como las tasas de los servicios o el valor de la moneda, porque muchos de nuestros insumos provienen del exterior. 

 

-Hay exrectores de la casa que proyectaron carreras políticas. ¿Se siente más cercano a alguno de ellos? 

 

-Los conozco a todos, cada uno tiene su perfil. Somos todos diferentes, soy el del perfil más académico científico y el primero que une la universidad y el Conicet en la función. No tengo ese perfil del político de calle. Que no haya posibilidades más que de dos mandatos es algo bueno. Hay rectores que han terminado su gestión con cincuenta y pico de años y me parece excelente que puedan utilizar todo ese conocimiento en otra gestión. 

 

-¿Imagina la posibilidad de una carrera política más allá de la universidad? 

 

-Lo mío es más institucional. Sigo siendo académico, no me desenganché de la carrera académica. 

 

-¿Y proyecta un mandato más como rector?

 

-Tengo la intención de continuar un período más, pensando que además había muchas expectativas personales y del grupo de trabajo con el que queríamos seguir ayudando a una transformación de la universidad y eso ha sido mucho más difícil de realizar en este tiempo. 

 

-Como hombre del radicalismo y con responsabilidad institucional, ¿cómo lee este momento de la UCR?

 

-Hay una autocrítica que tenemos que hacer. Primero tenemos que asumir que el radicalismo tiene que ser el que lleve la bandera de la república y una república no tiene un unicato, puede expresar múltiples liderazgos y eso es bueno también. No hay que tener miedo a las discusiones colectivas, a las discusiones entre iguales, eso nos ayuda a crecer a todos. 

 

-Si tuviera que definir hoy líderes del radicalismo, ¿cuáles serían?

 

-Están los que integraron la mesa que construyó la alianza Cambiemos, pero después no tuvieron espacio en la discusión para pensar proyectos en la coalición. Hay que recuperar ese espacio. Hay muchos radicales de distintas generaciones que podrían formar parte de una gran mesa nacional. El tema es que se suele poner ahí al que encarna la figura de candidato. Hay cientos de intendentes y diputados que pueden estar en el mismo nivel para discutir las propuestas del radicalismo. 

 

-¿Qué balance hace de la construcción universitaria del radicalismo?

 

-En la universidad hay agrupaciones que son programáticas y estoy en una provincia donde hubo un frente que gobernó por 12 años. La Franja Morada es una agrupación programática, también lo es el movimiento nacional reformista que expresa sus liderazgos y ha tenido gobernadores. Hay otras que no son tan programáticas como la JUP, pero que también tienen su desarrollo, su permanencia en las universidades. De la JUP de Santa Fe es el actual gobernador. Mientras él egresaba, yo ingresaba, pero participamos de la misma institución y con agrupaciones que conviven. Hoy en las listas de diputados o concejales en Santa Fe o en el equipo de la intendencia de Santa Fe o de Rosario hay jóvenes de la militancia universitaria. Eso es poner en valor la formación cívica de los universitarios, no importa si es el radicalismo, el socialismo o el peronismo, estamos construyendo líderes. 

 

-La UNL tiene una conducción radical hace décadas, ¿cómo es la convivencia con la oposición?

 

-Aquí no hay partidismo. Cuando dicen la universidad es morada o radical se equivocan. Ahora encaramos el proceso de recambio de autoridades, ese proceso involucra 100 elecciones. Tenemos procesos eleccionarios que son participativos a todos los niveles. Es una asamblea universitaria de más de 250 personas que ratifican a quien quieren en la conducción. La UNL expresa todo el campo ideológico de nuestro país: nuestra gremial docente es Conadu Histórica, la no docente es claramente el Frente de Todos Universitario y no tenemos conflictos por cuestiones políticas, no está la política adentro de la universidad, está la institución por sobre el resto. No es difícil que me siente a trabajar con el gobernador.