La estatal YPF, el motor del gobierno "anarcocapitalista" que vino a destruir el Estado
Lidera la inversión en Vaca Muerta y los proyectos que entraron al RIGI. Horacio Marín: Wimbledon, Rocca, Milei y precios cuidados. Mamelucos y contradicciones.
Este viernes, YPF anunció una nueva inversión de u$s 25.000 millones para explotar otras tres áreas de Vaca Muerta dentro del paraguas del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). En la administración libertaria, la petrolera controlada por el Estado participa en proyectos que, en conjunto, representan la mitad de los montos de inversión firmes o anunciados.
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La firma presentó el primer proyecto que entró al programa de estímulos, el parque solar El Quemado, en Mendoza, que se inauguró el jueves con la presencia memética de Manuel Adorni y comprometió una inversión de u$s 211 millones.
También participa en otros cuatro desarrollos que entraron al régimen de beneficios fiscales y cambiarios: el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), en sociedad con un grupo de petroleras (u$s 2900 millones en total), el proyecto de exportación de GNL Southern Energy, que lidera PAE (u$s 15.100 millones), y LLL Oil, la iniciativa presentada el viernes.
A eso se suma Argentina LNG, el joint venture que YPF rumia con la italiana Eni y el fondo de Abu Dabi XRG, que promete una inversión de al menos u$s 24.000 millones para exportar GNL a partir de 2030 con dos o -quizás- tres buques licuefactores. El proyecto entraría al RIGI en junio, según fuentes oficiales. Paradoja libertaria al cuadrado: Eni y XRG, al igual que YPF, son empresas con mayoría accionaria estatal.
En simultáneo con la publicación de esta nota, una delegación de YPF cierra detalles técnicos con Eni en Italia y la compañía negocia con dos off-takers europeos, que comprarán la producción. También, preparan el virtual data room para que J.P. Morgan salga a buscar financiamiento entre bancos y fondos de inversión. Después de varias idas y venidas, la compañía espera firmar la Decisión Final de Inversión (FID, las siglas en inglés) en el segundo semestre.
Con esos cinco proyectos, YPF participa de forma parcial o total en cinco iniciativas que suman u$s 67.220 millones de anuncios. Hasta el momento, anuncios, ingresos y aprobaciones por casi u$s 140.000 millones. Casi la mitad cuenta con la participación de la petrolera que preside Horacio Marín.
Horacio Marín, un tenista en su Wimbledon
Marín saltó a YPF luego de 35 años de carrera en el Grupo Techint, donde alcanzó cargos ejecutivos pero de perfil técnico.
En enero de 2024, en una nota de La Nación, recordaba su carrera como tenista. “Quise siempre jugar Wimbledon, y cuando lo logré, tuve una adrenalina que no la pude explicar. Cuando empecé en la industria energética, siempre soñé con trabajar en YPF. Era mi Wimbledon”, le dijo al periodista Sebastián Torok.
Su Grand Slam llegó de la mano de Nicolás Posse, el examigo del Presidente que fue el primer jefe de Gabinete de la administración libertaria y salió eyectado del Gobierno a los pocos meses. Posse convocó a Marín y el extenista se convirtió en un militante que empezó a trabajar en los equipos técnicos de La Libertad Avanza durante la campaña presidencial.
Marín sobrevivió a Posse y recién conoció a Milei cuando su padrino político dejó la Casa Rosada. Dicen que su manera de comunicar -proactivo, histriónico, incluso ansioso por dar a conocer negociaciones que luego no se convalidan, como la sociedad con Shell para Argentina LNG- lo acercó al presidente "anarcocapitalista" que empezó a usar el mameluco de la YPF 51% estatal.
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Javier Milei en la planta de YPF en Vaca Muerta
Presidencia
Su ambición es dirigir a YPF al menos hasta 2030. Eso supondría una reelección de Milei o una continuidad en su cargo bajo otra gestión política. Hay quienes lo ven posible. Marín construyó buenos vínculos con gobernadores y dirigentes, salvo con Axel Kicillof. Sin embargo, se mantuvo prudentemente ajeno a la pirotecnia entre el Presidente y el gobernador bonaerense.
YPF, gestión privada y cintura política
Marín retuvo los cargos de presidente y ceo de YPF y se propuso -dijo varias veces- conducirla como una empresa privada que maximice la rentabilidad para sus accionistas.
Contó con el empujón de la desregulación del sector energético. La eliminación del “barril criollo” y la política de precios de paridad de exportación, primero, y el RIGI, después, le dieron las herramientas para cambiar el foco de YPF y volverla hacia Vaca Muerta y hacia la exportación. Es un giro absoluto para una empresa tradicionalmente arraigada en el autoabastecimiento y en su actividad en cada provincia: ahora manda el mercado externo.
La decisión de migrar el proyecto de GNL desde una planta en tierra, en sociedad con Petronas, en Bahía Blanca, a una inversión en Río Negro, tuvo mucho de política, aunque YPF la justificó en motivos estrictamente técnicos, porque Buenos Aires no había adherido al RIGI. Un estudio de factibilidad, sin muchas precisiones, recomendó migrar a la provincia patagónica. Milei blanqueó que la compañía no invertiría en tierras del comunista Kicillof.
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Javier Milei en Vaca Muerta. La incursión de Donald Trump en Venezuela condiciona el precio del crudo.
Tomó decisiones que otras gestiones quisieron implementar, pero que la política evitó. Así ocurrió con la cesión de los campos de petróleo convencionales del proyecto Andes, en Chubut y en Santa Cruz. Fue algo que se discutió durante la presidencia de Alberto Fernández, pero que no pasaba el filtro político. Con el OK de los gobernadores Nacho Torres y Claudio Vidal, que tensionan hasta donde pueden, pero nunca enfrentan a Milei, YPF cedió hasta los yacimientos de Comodoro Rivadavia, el hito fundacional de la compañía. All in a Vaca Muerta.
Pagó un costo alto para limitar el impacto ambiental y eso se notó en el balance de 2025, pero, para adelante, YPF maximizó la apuesta al recurso no convencional. La semana pasada, Letra P contó cómo se dispararon la producción y las ganancias en el primer trimestre. Stanley Druckenmiller, uno de los grandes inversores estadounidenses célebres por haber acompañado a George Soros en la apuesta contra la libra esterlina, amigo de Scott Bessent y entusiasta de la gestión libertaria, hizo una mega inversión en acciones de la empresa controlada por el Estado: puso casi u$s 140 millones en acciones.
Otras generaron polémica. Por ejemplo, la de poner a las pymes locales a competir con insumos chinos en distintas licitaciones, sin cupos ni programa de desarrollo de proveedores que diera un valor estratégico a una industria que tiene que reinventarse. YPF estuvo más cerca de PAE que de Tecpetrol o de Pampa Energía, que dieron más cabida a las empresas locales afectadas por la caída de la demanda de yacimientos convencionales y el ingreso de mercadería china.
Otras mostraron al Marín más político, como el buffer de precios para contener parcialmente el traslado a los surtidores de la suba del barril de crudo por la guerra en Oriente Medio. Como presidente de la empresa que tiene más del 50% de la torta del mercado interno, Marín se encargó de difundir una iniciativa de “precios cuidados” como un acuerdo de privados sin participación del Estado. En los hechos, ayudó a Toto Caputoa frenar la disparada inflacionaria luego de un incremento de 20% en el precio de la nafta y el gasoil.
Dicen que lo de Marín y el resto de los petroleros fue táctico: ceder un poquito -prorratear una parte del aumento, una especie de fiado-, para evitar un posible descontento social. Las fotos de las revueltas en países de la región tras aumentos de los combustibles, en épocas recientes, pusieron en alerta a los dueños de Vaca Muerta. El temor a que un cambio de rumbo económico a partir de 2027 revierta el menú de beneficios que entregó Milei también jugó su papel. A veces, los dueños tienen la sensibilidad social (o el instinto de supervivencia) que al Gobierno le falta.
Te salva el Estado
Si YPF le ofrenda a Milei aumentos de producción y la promesa de una montaña de petrodólares, también se beneficia de las medidas del Gobierno. Además de la desregulación del precio de la nafta y del RIGI, la ampliación de ese régimen al upstream fue otra política de incentivo a la industria petrolera que YPF aprovechó como nadie.
LLL Oil, el proyecto para perforar 1152 pozos y producir 240.000 barriles diarios a partir de 2032, destinados a la exportación, a través del VMOS, aceleró por la decisión de Caputo y de su secretario de Energía, Daniel González, de extender el programa al upstream.
Toto Caputo Daniel González súper-RIGI
Toto Caputo y Daniel González, secretario de Energía, responsables del súper-RIGI.
Para YPF, la ampliación del RIGI adelantó decisiones de inversión y se justifica en la necesidad de que la producción esté disponible antes de que se cierre la ventana petrolera en un mundo que migra hacia combustibles más limpios.
Distintos especialistas remarcan que Vaca Muerta no necesitaba de beneficios impositivos para producir más. El salto del barril de crudo desde los u$s 60 a más de u$s 100 desde comienzos de año inclinó aún más la cancha.
El Estado se perderá de cobrar impuestos a una producción que, igual, iba a ser rentable. Según un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), dejará de embolsar al menos u$s 1800 millones por los 12 proyectos RIGI aprobados hasta el momento. Es una estimación conservadora.
cepa rigi costo fiscal
El costo fiscal de los primeros 12 proyectos aprobados del RIGI, según CEPA.
La YPF libertaria -ya sin la sombra de Burford Capital, al menos en lo inminente- se puso al frente de la promesa de un país apalancado en el desarrollo de Vaca Muerta. También impulsó acuerdos de precios entre privados para contener el descontento asociado a la suba de la nafta y negocia con gobernadores distintos proyectos.
Marín mira con atención el súper-RIGI: la división YPF Nuclear conversa con Chubut y Mendoza para explotar uranio y se entusiasma con abastecer a los data centers que pueden llegar a instalarse en la Patagonia tax-free.