12|10|2021

Las universidades van a la paritaria con la caja asegurada

02 de septiembre de 2021

02 de septiembre de 2021

El plenario del CIN acordó solicitar un presupuesto de $408.000 millones para 2022, como antesala del encuentro con los sindicatos. La suba rondaría el 47%.

Los rectores y las rectoras que se nuclean en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) cerraron en las últimas horas la propuesta de presupuesto universitario para el año próximo, cuyo monto total solicitado asciende a $ 407.917.707.522 y contempla el incremento de la pauta salarial e inflacionaria previstas. De este modo, las autoridades universitarias llegarán con las cuentas claras a la reunión paritaria que mantendrán este jueves con representantes de los gremios docentes, no docentes y de investigadores en el Ministerio de Educación, para actualizar el acuerdo alcanzado en abril, y que se espera que se ubique en un 47% anual.

 

En la reunión plenaria del CIN, el órgano que nuclea a todas las universidades nacionales, las empleadoras que se sientan a discutir esta paritaria, el tema salarial estuvo en la agenda, teniendo en cuenta que los gremios plantearon la necesidad de adelantar a octubre el 35% de aumento pactado hace unos meses y completar por lo menos un incremento anual del 45% para recuperar el ingreso de los trabajadores y las trabajadoras.

 

La cita fue en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) conducida por Enrique Mammarella, reformista y vicepresidente del organismo que conduce el peronista Rodolfo Tecchi como titular. Se trata de la fórmula por la que el órgano es conducido por integrantes de los dos bloques de manera alternada: un año preside un peronista y acompaña un reformista, y al siguiente ocurre de manera inversa.

 

El encuentro, que incluyó un homenaje a Juan Carlos Del Bello, rector de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) fallecido en julio pasado, reunió al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, como anfitrión; al secretario de Políticas Universitarias (SPU), Jaime Perczyk; y al presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación, a partir de su función de representante del sector académico y científico en el organismo, Diego Molea.

 

La vuelta a la presencialidad del nivel superior fue una de los temas del cónclave. Perczyk destacó la acción de las universidades durante la pandemia: “En el medio del drama, hemos garantizado que siga habiendo clases, porque era un derecho necesario que proteger aun en condiciones extraordinarias y excepcionales”. Además resaltó que “lo que viene es con presencialidad y con virtualidad, con más debate y menos pasividad”.

 

A la mesa

Las autoridades de Educación y representantes del CIN se sentarán a la negociación paritaria con los sindicatos docentes Conadu (Federación Nacional de Docentes Universitarios) y Conadu Histórica; FEDUN (Federación de Docentes de las Universidades), CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación), UDA (Unión de Docentes Argentinos) y Fagdut (Asociación Gremial de Docentes de la Universidad Tecnológica Nacional), y con FATUN (Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales), que nuclea a los no docentes.

 

De hecho, integrantes de Conadu, Conadu Histórica, FEDUN y FATUN se hicieron presentes, en algunos casos de manera virtual, en el encuentro celebrado en la UNL, donde con matices quedó sellada la posibilidad de llegar a un acuerdo este jueves.

 

De las federaciones que negocian esta paritaria, FATUN y FEDUN forman parte de la CGT. Conadu, alineada con la CTA comandada por Hugo Yasky, concentra el 40% de la representación sindical del sector. Su secretario general es Carlos De Feo, dirigente del gremio docente de la Universidad de La Plata.

 

Al momento de las negociaciones, la Conadu tiende a acercarse a la FEDUN, cuyo secretario general es Daniel Ricci, precandidato a legislador porteño por el Frente de Todos en las próximas elecciones. Conadu Histórica tiene a Luis Tiscornia, dirigente del Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP) de Neuquén, como referente nacional y suele tensionar las propuestas oficiales. La CTERA marca el pulso con los acuerdos a nivel nacional en relación a los aumentos docentes, que este año fijó un incremento del 45,5% en el mes de agosto, y su mayor alcance está en los colegios preuniversitarios.

 

La paritaria de este año, que alcanza a trabajadores docentes y no docentes de todas las universidades del país, había llegado a un acuerdo en abril del 35%, que tiene vigencia hasta febrero de 2022, y se aplica sobre los básicos de cada categoría y dedicación en seis tramos: 8 por ciento retroactivo desde abril, 6% en junio, 4% en agosto, 5% en octubre, 7% en diciembre y 5% en febrero. La segunda semana de agosto se concretó una nueva reunión con las autoridades universitarias y de Educación. El objetivo fue negociar la reapertura de la paritaria en sintonía con lo sucedido en otros sectores, una vez que el Gobierno abandonó la meta de atar los aumentos salariales a unos tres o cuatro puntos por encima del 29% de inflación estimada para 2021 por Economía, proyección que fue desbordada por la disparada de los precios.

 

Tras un cuarto intermedio, en el nuevo encuentro de este jueves, si bien aún no hay información oficial, el número mágico al que las partes pueden arribar es del 47%. El pedido gremial sería de un 12% adicional, seis puntos en septiembre y otros seis acumulativos en octubre.

 

En Argentina hay 120.000 docentes. De ese total, cerca de 70.000 pertenecen a una organización gremial, marcando un nivel de afiliación muy por encima del resto de los países de América Latina en el nivel superior. En el gremio no docente, FATUN nuclea a 45.000 de las 52.000 personas que trabajan en ese sector.

 

En el sistema universitario, la organización sindical fue principalmente no docente, debido a que las y los docentes participan del gobierno universitario a través de su claustro. Sin embargo, con la recuperación de la democracia en 1983 la organización sindical docente comenzó a fortalecerse y trascendió la actuación en los claustros. 

 

Si bien la representación gremial alcanza a todas las universidades nacionales, la Universidad de Buenos Aires (UBA) es la única que no acepta a trabajadores y trabajadoras no docentes en su Consejo Directivo ni en su Consejo Superior: allí tienen voz y voto los claustros de Docentes, Graduados y Estudiantes.