10|10|2021

El semillero universitario que tiñe de morado la política santafesina

30 de agosto de 2021

30 de agosto de 2021

El radicalismo maneja la Universidad Nacional del Litoral y fogonea figuras para la cancha grande de la política. La construcción de poder en la región.

Así como los clubes de barrio fogonean en sus canteras a los jugadores que nutren los equipos de primera división, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) se transformó, desde hace varios años, en un máquina de palanquear cuadros a la cancha grande de la política santafesina y nacional. El radicalismo, representado en la Franja Morada, prácticamente hegemoniza el manejo político de esta institución centenaria y ha logrado tener exponentes como Mario Barletta y José Corral que llegaron a ser intendentes de la capital santafesina, además de una nutrida militancia que ocupó ministerios, secretarías, cargos legislativos, a nivel nacional y local. El avance observado en los últimos años no es casual, sino el resultado de una estrategia del sector que se fue cocinando a fuego lento.

 

La UNL es una de las estructuras más importantes de la ciudad de Santa Fe y de la región. Letra P accedió a un informe oficial del 2020 donde explica que la institución aglutina más de 65.000 personas entre estudiantes, docentes y personal no docente, y tiene una caja que, según el presupuesto nacional 2021, es de más de 5.300 millones de pesos. En esa cifra no están contabilizados el Programa de Inversión en Infraestructura Universitaria y las partidas por paritarias. El dinero que recibe la Universidad es casi un 40% del presupuesto que tiene la Municipalidad santafesina (más de 13.600 millones de pesos) manejada por Emilio Jatón, y es casi 10 veces más de lo que recibe el Concejo Municipal (más de 550 millones de pesos).

 

Donde hay dinero hay poder y donde hay poder está la política. En el terreno universitario santafesino, si bien hay agrupaciones para todos los gustos y de todos los colores, quién tiene un amplio predominio es el radicalismo que logró instalarse en la esfera jerárquica de la UNL. Desde allí manejan los hilos del reparto de fondos, cátedras, becas. Se gestaron figuras, y se siguen gestando, que tras pasar por importantes cargos y/o ser docentes dieron el salto a primera. No solo formó cuadros políticos, sino también perfiles técnicos que han ocupado áreas administrativas de suma relevancia en los gobiernos locales y provinciales, cuando el espacio morado formaba parte del Frente Progresista. Lo mismo ocurre en distintos sectores del Poder Judicial.

 

Citemos algunos ejemplos, no tan lejanos, dentro de la esfera política. Mario Barletta, hoy precandidato a diputado en Juntos por el Cambio, fue rector de la Universidad desde el 2000 al 2007, a partir de ese año se transformó en intendente de la capital hasta el 2011. José Corral, actual precandidato a senador en JxC, presidió en 1994 la Federación Universitaria del Litoral (FUL), en 1999 se transformó en Secretario de Extensión y General de la institución, y años más tarde tras ser concejal y ocupar otros cargos se convirtió en el primer dirigente en ser dos veces consecutivas intendente (2011-2015 y 2015-2019). Albor “Nicky” Cantard, precandidato suplente de Corral, fue decano desde el 2007 al 2015. Ese mismo año fue nombrado por Mauricio Macri como Secretario de Políticas Universitarias. En 2017 ganó las elecciones, se transformó en diputado nacional y en 2019 se candidateó a la intendencia pero fue derrotado. 

 

Otros casos pueden ser Adriana Molina y Hugo Marcucci que competirán en la interna de JxC por un lugar en el Concejo capitalino. La lista es extensa y se pueden nombrar muchos y muchas dirigentes de este espacio de la UCR, pero los nombres mencionados sirven como referencia. 

 

Para dar muestra de que en la UNL se respira política, basta con mencionar que en su paraninfo se desarrolló la Convención Nacional Constituyente en dos oportunidades, en 1957 y en 1994, y el primer debate presidencial federal, obligatorio y organizado por ley durante el 2019. Además, cuenta con un poderoso aparato comunicacional que sirve a sus intereses. Por un lado LT10, una de las radios AM más escuchadas de la región, la FM X, un portal de noticias, el canal Litus TV y la editorial Ediciones UNL.

 

Es la cuarta universidad más antigua del país y la primera creada tras la reforma universitaria de 1918. En sus casi 102 años, ha logrado penetrar fuertemente en la sociedad santafesina y se estratificó en ella a través de múltiples actividades. Actualmente cuenta con 10 facultades, un Instituto Superior, 14 institutos de investigación UNL-Conicet, tres escuelas secundarias, una de nivel primario e inicial, un jardín maternal, y posee centros universitarios repartidos en distintos puntos de la provincia como Esperanza, Rafaela, Gálvez, Sunchales, Reconquista y Avellaneda. Cuenta con más de 140 carreras de grado y pregrado, además de maestrías y doctorados. Trabajando desde los centros de estudiantes, o no, el radicalismo usó los pasillos y las aulas de las facultades para captar una gran cantidad de alumnos y alumnas que se convirtieron en su base política juvenil. Ese proceso se fue retroalimentando fuertemente a lo largo de los años con resultados más satisfactorios para la UCR.

 

Durante la presidencia de Mauricio Macri, Santa Fe fue uno de los puntos neurálgicos de las protestas estudiantiles contra los recortes presupuestarios a las políticas universitarias, incluso algunas facultades fueron tomadas por varias semanas. La Franja Morada estuvo en el ojo de la tormenta y recibió críticas de todo el arco estudiantil por no poner el grito en el cielo ante la situación que se vivía: una chicana común de aquel momento era llamarla “Franja Amarilla”. Más allá de lo ocurrido, el poder radical dentro de las distintas facultades siguió firme.

 

Actualmente el sector universitario se encuentra fragmentado y eso se observa en la contienda electoral que está por librarse: los referentes Corral y Barletta, que supieron trabajar en conjunto, hoy están distanciados. El rector que asumió en 2018, Enrique Mammarella, viene con un vasto recorrido dentro de la institución. Según pudo averiguar Letra P, Mammarella hace equilibrio entre los dos sectores de la UCR y mantiene buena relación tanto con el corralismo como con el barlettismo. Más allá de las internas, la maquinaria de poder y el semillero político sigue funcionando a toda marcha.