07|5|2021

07|5|2021

“Trabajo en la unidad entre el Frente Progresista y Juntos por el Cambio”

12 de abril de 2021

12 de abril de 2021

El exembajador y exintendente radical de la capital santafesina sueña con unir a los frentes opositores. Le seduce ser candidato y dice que habla con "todos".

El exembajador argentino en Uruguay durante el gobierno de Mauricio Macri y exintendente de la ciudad de Santa Fe, Mario Barletta, empezó el precalentamiento para salir nuevamente a la cancha política. Con un tono moderado, pero crítico hacia el gobierno de Omar Perotti, se quiere poner el saco de armador y le confesó a Letra P que sueña con una unión entre el Frente Progresista y Juntos por el Cambio. “Con todos los que hablo a nivel provincial y en la ciudad de Santa Fe, reclaman que nos reunamos, que volvamos a aquella fantástica experiencia que vivimos en el 2007”, dice el radical recordando el año en que el Frente Progresista Cívico y Social le arrebató la provincia y ciudad capital al PJ, aunque reconoce que no será tarea fácil.

 

Cuando se le pregunta sobre una posible candidatura, Barletta se muestra cauto pero no duda en decir que tiene “muchas ganas y muchas fuerzas”, y si pudiera elegir iría por un cargo nacional. El exrector de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), polo de importancia para el radicalismo santafesino, dice que se siente elogiado cuando escucha que su nombre aparece en las charlas de distintos integrantes del Frente Progresista como una posible pieza a “repatriar” e infla el pecho asegurando que tiene “muy buena relación con todos” los espacios y que incluso habla con Miguel Lifschitz, como así también con otros dirigentesdel Pro. ¿Con José Corral? Reconoció “diferencias”, pero prioriza el armado político. Está convencido que “si dejamos de lado algunas rencillas del pasado o del presente” un gran frente es posible.

 

-¿Qué evaluación hace sobre la gestión de los gobiernos locales, tanto del gobernador Perotti como del intendente Emilio Jatón?

 

-No es sencillo hacer un análisis, teniendo en cuenta las complicaciones propias de la pandemia y la cuarentena, por lo que las evaluaciones deberían hacerse dentro de ese contexto en el cual creo que tuvimos más desaciertos que aciertos durante el 2020. Es verdad que era una situación nueva, pero los resultados no fueron los esperados ni desde el punto de vista de la salud, de la economía y muchísimo menos desde lo educativo.

 

El gobierno provincial no ha estado a la altura de la circunstancia, no se ha posicionado con la fortaleza necesaria desde Santa Fe y solo se ha quedado en hacer lo que se establecía desde la Nación. Respecto a la ciudad de Santa Fe, reconozco las dificultades, porque la Municipalidad debe tener el 40% de su planta trabajando, lo que ya hace que se dificulte el desarrollo de las tareas. De todas formas, hubiese preferido mayor firmeza en muchos temas.

 

-Ha tenido varias apariciones públicas últimamente, ¿tiene pensado volver a involucrarse en la política y formar parte de algún espacio?

 

-Apenas llegue desde Uruguay -fue embajador en aquel país durante el 2018 y 2019- perdimos la ciudad de Santa Fe, la provincia y la nación, y recordé algunos tiempos pasados: desde 1984 hasta el 2007 en la provincia y la ciudad siempre ganó el justicialismo. Hasta ese año que fuimos juntos y logramos por primera vez ganar la provincia y la ciudad capital. Es por eso que planteé una posición y trabajo en buscar la unidad entre el Frente Progresista y Juntos por el Cambio, detrás de un esquema programático, porque así lo hicimos en aquel momento. Fuimos todos juntos desde la Democracia Progresista, el Socialismo, el Radicalismo, la Coalición Cívica. No solo nos reunimos por una cuestión matemática electoralista, sino que demostramos saber gobernar y hacerlo en el marco de las diferencias propias que tiene la construcción de un frente.

 

Creo que hace unos años, tanto a nivel ciudad, como en la provincia, en el Frente Progresista y lo que fue Cambiemos en ese momento, se cometieron errores similares: haber institucionalizado a los frentes. Nunca tuvieron reglas de juego claras. Ahora sigo trabajando con la idea de que tenemos que estar todos juntos, que tenemos que entendernos en el marco de las diferencias, priorizar los acuerdos, un programa con 10 puntos con el que todos estemos comprometidos a cumplir. Las cosas están difíciles en ese sentido, pero no dejo de imaginar tales circunstancias.

 

-¿Piensa en alguna candidatura?

 

Lo de la candidatura, que sea lo que deba ser, lo que la gente elija. Tengo muchas ganas y muchas fuerzas de seguir trabajando, no puedo estar sin algún desafío, pero por delante pongo la construcción del barco y no quién va a ser el capitán.

 

-En caso de que se concrete ese deseo de ser candidato, ¿por qué se inclina más, algo nacional o local?

 

-En esa instancia probablemente, y si se diera la posibilidad, prefería disputar un cargo nacional, sea diputado o senador.

 

-Teniendo en cuenta las disidencias que se marcan públicamente entre el Frente Progresista y Juntos por el Cambio, ¿cree que es factible esta unión que propone?

 

-Si se apela a la ética de la responsabilidad creo que es posible. Entiendo que es a esa ética a la que nos debemos aferrar la dirigencia. Pueden haber existido momentos de mayor acercamiento o diferencias, algunas hasta llegar a conflictos, pero creo que si no somos capaces de leer que Santa Fe necesita un espacio conjunto con un programa que ponga en valor las enormes oportunidades y riquezas que tiene esta provincia, nos estamos equivocando. Por el contrario, si dejamos de lado algunas rencillas del pasado o del presente y nos ponemos de acuerdo en aquellas cuestiones en que nos tenemos que poner de acuerdo, sería posible.

 

-Desde un sector del radicalismo y del socialismo comentan que están interesados en integrar al Frente Progresista espacios o dirigentes que tiempo atrás formaron parte, y varias veces lo han nombrado a usted, ¿algún comentario al respecto?

 

-Para mí es un elogio. Lo que pasa es que tengo muy buena relación con todos. Hablo con Federico Angelini, Luciano Laspina, Lucila Lehmann, con el propio Miguel Lifschitz, charlo con todos ellos insistiendo en la necesidad de lo que planteaba antes en términos programáticos. Es una satisfacción que piensen que puedo ser útil en un lugar u otro. Pero a cada uno de ellos les respondo que no se trata de que un espacio o frente trate de cooptar a los del otro frente o viceversa, porque a la larga eso suma cero. Tenemos la responsabilidad de escuchar a la gente y nos están pidiendo que nos unamos. Lo que a mí me sorprende de la dirigencia, no de toda, es que no estén escuchando a la sociedad que es la principal condición para uno nutrirse en términos de saber lo que tiene que hacer, y puedo asegurar que con todos los que hablo a nivel provincial y en la ciudad de Santa Fe, reclaman que nos reunamos y nos juntemos, que volvamos a aquella fantástica experiencia que vivimos en el 2007.

 

-Enumeró varios dirigentes políticos con los que tiene buena relación y no nombró a José Corral, ¿cómo está la relación con él?

 

-Tenemos diferencias, pero estoy muy convencido de que la unidad es lo que nos conviene. Pero, si estoy hablando de juntarnos todos, estoy hablando de todos: hay que sentarse con el Socialismo, con el Pro, con la Coalición Cívica. Cada uno tiene la legitimidad para plantear las cosas desde el lugar que las cree, que está convencido, que piensa que hay que plantearlas. También dentro del Socialismo hay algunas diferencias, lo mismo ocurre en el Pro y el radicalismo, hay que tener en cuenta que hay radicales en el Frente Progresista y en Juntos por el Cambio. Debemos trabajar muy fuerte con las coincidencias y con las diferencias habrá que asumir la responsabilidad no de tironear para que se haga lo que yo quiero, sino, entender que hay que ceder, encontrar los puntos intermedios. Lamentablemente el país no nos está dando el mejor ejemplo en ese sentido.

 

-¿Si Miguel Lifschitz es candidato a senador usted lo apoyaría?

 

-No tiene que ser una decisión individual, creo que si generamos ese espacio de unidad ahí se analizará. Y ahí hay dos alternativas. Nos podemos poner de acuerdo en las candidaturas a senadores o diputados y si hay conformidad con respecto a un nombre será un candidato único, que puede ser Lifschitz u otro. Si no hay coincidencias, espero que este gobierno nacional que está amagando y todos los días sale con alguna historieta nueva con respecto a las PASO, no nos elimine las internas, porque son una herramienta fuerte desde el punto de vista democrático. A mí me gusta que la gente sea la que decida cuál es el candidato que prefiere y no que cuatro o cinco cabezones encerrados en una oficina sean los que definen las listas.