15|9|2021

Teléfono, Alberto: como Alicia K., Kicillof pone en capilla a su gabinete

15 de septiembre de 2021

15 de septiembre de 2021

Son las autoridades provinciales más cercanas a CFK. Lo hacen mientras crece la presión cristinista por cambios en el equipo del Presidente.

Primero fue Alicia Kirchner y ahora lo hizo Axel Kicillof: el gobernador de Buenos Aires puso en capilla a su gabinete. La decisión de las dos autoridades provinciales más cercanas a CFK tras la dura derrota del domingo ante el macrismo suma más presión al presidente Alberto Fernández, que resiste la embestida de sus socios en la alianza oficialista y se niega a hacer cambios en su equipo de ministros. El mensaje desde la capital de Santa Cruz y La Plata es inequívoco: si es necesario para dar vuelta el resultado de las PASO, no hay que titubear y meter mano en las estructuras de gobierno.

 

Tras el terremoto que sacudió al Frente de Todos (FdT), el Gobierno bonaerense se tomó 48 horas para ordenar el discurso y salir a plantearlo públicamente. El puntapié lo dieron el propio Kicillof, con una entrevista en la agencia oficial Télam, y la ministra de Gobierno, Teresa García. La Provincia está abierta a hacer cambios en el gabinete, además de apelar a una campaña más peronista y territorial para intentar evitar otra ola amarillo - morada en las generales del 14 de noviembre.

 

En la entrevista con la agencia que eligió para comunicar, Kicillof, por primera vez, puso en duda la continuidad de sus ministros y ministras. Dijo que tiene “a disposición la posibilidad de realizar cambios en el gabinete” para “reforzar todas las áreas que en esta situación tan especial necesitan impulsarse más”.

 

García salió a reforzar el mensaje con declaraciones en Radio La Red. “Nosotros hemos puesto a disposición nuestro lugar de responsabilidad al gobernador y el gobernador tendrá que tomar la decisión de elegir con qué equipo quiere seguir y con quién diseñará su gabinete futuro”, aseguró. La funcionaria bonaerense dijo que la decisión es “lógica” y responde a la responsabilidad que tienen todos los funcionarios que forman parte de la administración pública.

 

El mensaje resuena aun más fuerte teniendo en cuenta la férrea defensa que el mandatario hizo de su gabinete –un armado puro, kicillofista, con incrustaciones K como las de los ministros Julio Alak (Justicia) y Sergio Berni (Seguridad) – desde que asumió. Un gabinete de hombres y mujeres propios, que defendió a capa y espada y en el que siempre desestimó cambios. Sólo cedió para darle al gobierno nacional a su ministra de Desarrollo de la Comunidad, Fernanda Raverta, y para presentar como candidato a su ministro de Salud, Daniel Gollan.

 

En esa línea ya se había mostrado la gobernadora santacruceña, quien inmediatamente después de la derrota en las PASO pidió la renuncia a todos sus ministros y ministras, en una movida que se leyó en la Casa Rosada como una señal cristinista al Presidente.

 

Un funcionario de Kicillof negó a Letra P que fuera un mensaje al gobierno nacional y afirmó “es nuestra postura, lo que nosotros pensamos”, diferenciándose así de la administración central. “De ser necesario, se harán los cambios. Acá nadie está atornillado al cargo, ni tampoco nadie está encaprichado con quedarse”, amplió.

 

Fuentes con las que dialogó este medio, no obstante, coincidieron en que no habría cambios en lo inmediato, aunque dejaron trascender que podría haber algunas modificaciones en la estructura del ministerio que conduce García, aunque no estos no están relacionadas al resultado electoral sino a su salida debido a que a partir de diciembre –se descuenta– volverá al Senado.

 

Sí hay dos áreas sensibles en las que se pone especial atención por su funcionamiento, y que resultan clave en el análisis del resultado electoral: Educación e Infraestructura, que comandan Agustina Vila y Agustín Simone, respectivamente. Hay críticas a la titular de la cartera educativa por su rol durante la pandemia. Le cuestionan que sea una funcionaria “que no habla” y a la que “le falta política”. Las clases presenciales fue uno de los temas sobre los que la oposición montó la campaña, y el silencio de Vila no pasó desapercibido y fue blanco de críticas durante los meses de virtualidad.

 

Hay quienes señalan a Simone por “la subejecución del presupuesto” en un momento en que es imprescindible la obra pública para reactivación económica y para mostrar gestión en campaña.  

 

En las declaraciones que el gobernador hizo a la agencia oficial dejó plasmada, además, su postura respecto de lo que debe hacerse de ahora en adelante para recuperar votos para noviembre. Reforzar el trabajo territorial, hacerlo con los intendentes y volver a lo que “tradicionalmente hace el peronismo en elecciones”, dijo. Al mismo tiempo, afirmó, los gobiernos nacional y provincial tienen que “acelerar la reactivación”.