30|8|2021

17 de junio de 2021

17 de junio de 2021

Carrió adoctrina tropa para promover leyes de tinte religioso y profana la interna de JxC. Agnóstica devenida católica, con obsesión por “salvar” al país.

Elisa Carrió bajó línea doctrinal a su tropa porteña para impulsar un proyecto de ley que declare “actividad esencial” las celebraciones religiosas, a fin de permitir los servicios de culto dentro los templos. Puso, así, el oído más cerca de obispos y pastores que de su aliado Horacio Rodríguez Larreta, quien hasta el viernes (cuando solo se permitían ceremonias con hasta diez fieles en espacios abiertos) no tenía en sus planes habilitarlos en el marco de las restricciones por la pandemia.

 

La profeta de la Coalición Cívica (CC) hizo primar sus convicciones religiosas por sobre la fe partidaria poniendo en aprietos al mandatario porteño, pese a comulgar con la idea de sumarse al tridente moderado Larreta - Diego Santilli - María Eugenia Vidal en la congregación interna de Juntos por el Cambio (JxC) y de meditar en el confesionario si finalmente será candidata o no en la lista de aspirantes a la Cámara de Diputados por Buenos Aires. No obstante, el peregrinar de dudas de Lilita golpeó también a las puertas del dueto Mauricio MacriPatricia Bullrich, con una prédica más dura dentro del frente opositor nacional.

 

Bajo su adoctrinamiento, las discípulas María Ferrero y Lucía Romano y los discípulos Juan Del Gaiso, Claudio Cingolani y Hernán Reyes, del interbloque oficialista porteño "Vamos Justos", presentaron el 3 de junio en la Legislatura de la Ciudad un proyecto de declaración con eje en la esencialidad del hecho religioso en tiempos de pandemia, que fue derivado a la comisión de Cultura.

 

La iniciativa parlamentaria propone declarar "actividad esencial" las celebraciones religiosas de todos los credos, establecer protocolos a fin de ampliar la cantidad de participantes en espacios abiertos y la apertura gradual del aforo interno de los templos según las variables epidemiológicas.

 

“Entendemos que la vida religiosa es esencial para el pleno desarrollo humano de una persona y una dimensión trascendental de la vida. Es indispensable que desde el Poder Ejecutivo se adopten medidas, a los fines de facilitar las actividades religiosas con sus correspondientes protocolos sanitarios”, sostiene el proyecto inspirado por la líder de la CC. “Debemos garantizar a los ciudadanos la práctica de su religión, porque es un sostén fundamental para sobrellevar la vida en momentos tan duros y angustiantes como los que atraviesa la Argentina”, agrega, nacionalizando la propuesta.

 

El mandato divino de Carrió a su feligrersía está en línea con la prédica de obispos católicos y pastores evangélicos que, en más de una oportunidad en las diversas etapas del confinamiento, clamaron al cielo por la apertura de los templos para las celebraciones de culto con fieles; plegaria que el Gobierno nacional escuchó al exceptuar de la suspensión dispuesta en el DNU N°287/21 -mediante otro decreto vigente desde este miércoles- la realización de eventos religiosos en lugares cerrados que impliquen concurrencia de personas, observando protocolos y un máximo de 30% de aforo.

 

La movida evangelizadora de Carrió llamó la atención entre líderes de los credos, dado que la referente del JxC no suele comulgar con la jerarquía eclesiástica católica local y mantiene una distancia prudencial de Jorge Bergoglio, con quien asegura haber tenido “una relación espiritual” cuando el papa era arzobispo de Buenos Aires, pasó luego a decirle en 2001 que mientras oraba tuvo “la revelación” de que iba a gobernar el Vaticano, hasta cortar todo vínculo con él en 2016, enojada por el rosario bendecido que le mandó a la dirigente social Milagro Sala, presa en Jujuy.

 

 

“Salvar” a la Argentina

Elisa María Avelina Carrió, que en su libro “Vida” reconoce que su conversión del agnosticismo al catolicismo se dio por una visita al santuario catamarqueño de la Virgen del Valle y que afirma -contra doctrina- que como figura pública que es sólo se arrepiente de sus pecados ante Dios y no mediante la confesión; tiene, sin embargo, curas identificados con el PRO que la respaldan, aunque expresan que les gustaría que “predicara” menos en público y no atacara tanto a Francisco.

 

Al igual que una mesías, Carrió se manifiesta obsesionada por “salvar” a la Argentina; es casi una constante en sus discursos. En diciembre de 2020, cuando en el Congreso se debatían los proyectos de movilidad jubilatoria y de aborto legal, sentenció: "Que Dios salve a la Argentina. Porque efectivamente no se puede salvar por ella misma". En marzo de este año, en vísperas de las pascuas cristianas, la dirigente dejó su búnker-estancia en Exaltación de la Cruz y se trasladó hasta la basílica de Luján para rezar -explicitó en su cuenta de Twitter- por “la salvación de la Argentina”.