25|6|2021

Guzmán, en la tormenta: el Presupuesto como una biblia y el seguro Covid

01 de mayo de 2021

01 de mayo de 2021

Tras la moderación fiscal del primer trimestre, afirma que hay margen para ampliar la ayuda tras las nuevas restricciones. La soja y la trampa de los subsidios.

El Presupuesto 2021 se dobla, pero no se rompe. Así podría resumirse la visión del ministro de Economía, Martín Guzmán, sobre el compendio de proyecciones, gastos e ingresos que definió en más de una ocasión como el programa económico del Gobierno. Tironeado por estas horas en una interna desatada en lo más alto de la coalición gobernante con la discusión sobre las tarifas como disparadora de tensiones permanentes, criticado por propios y por opositores por la falta de previsión de "gasto Covid", en el Palacio de Hacienda sostienen que los recursos proyectados dan margen para ampliar la ayuda ante la segunda ola de coronavirus, aunque sigue predominando la cautela al distribuir dinero.

 

"Tenemos margen", es la respuesta, escueta, que repiten en despachos oficiales. La cuenta es sencilla. El Presupuesto 2021, que ingresó al Congreso en septiembre estimó una mejora de la recaudación "conservadora", atada a un rebote del 5,5% del PBI. Y, sobre ella, proyectó un déficit primario de 4,5 puntos del Producto, que el FMI quiere bajar. Guzmán, semanas atrás, fijo en 7% la nueva proyección, también considerada conservadora. La recaudación se recuperó más rápido de lo que esperaba el Gobierno, aunque queda por ver el impacto de las nuevas restricciones en la actividad. A eso se suma la supersoja. Entre aquellas proyecciones de septiembre y estos meses, la soja subió casi 200 dólares, lo que mejora notablemente la perspectiva por el lado de los ingresos. Todo eso, sin contar los ¿$300 mil millones? que ingresarían en estos seis meses gracias al aporte solidario de las grandes fortunas, que no se incluyó en el Presupuesto.

 

Si los ingresos suben, algunos gastos también: los subsidios económicos para pisar las tarifas de la energía y el transporte crecen casi 70% anual. La suba del 9% en las facturas de electricidad del área metropolitana -madre de la batalla de estas horas- y el aumento previsto para el gas -en torno al 7%- aliviarán apenas esa cuenta. El Estado nacional gastó en el primer trimestre, en subsidios, casi $ 90 mil millones más que en obra pública, cuyo efecto multiplicador es clave y con generación de empleo inmediata. Mientras, las jubilaciones, asignaciones y salarios públicos caen en términos reales. Ese ajuste en los bolsillos y la renegociación de la deuda permitieron que Guzmán celebrara el menor déficit financiero en seis años.

 

El ministro defiende esa moderación -ortodoxia, para sus críticos internos-. Considera que le permite tener margen de acción para expandir el gasto si la pandemia se complica sin tensar más la cuerda de la emisión monetaria, que, dijo, a la larga presiona sobre los precios y sobre los bolsillos. La manta corta, sin embargo, tiene costos sociales. En un reciente informe del Centro de Investigación y Formación (CIFRA) de la CTA, los investigadores Pablo Manzanelli y Daniela Calvo sostuvieron que "la política económica no parece constituirse, por lo menos hasta el momento, como el vehículo de la recuperación económica tras la profunda crisis que azotó a la economía argentina".

 

Es cierto que el Presupuesto no contempla partidas para el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) ni para el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), las ayudas masivas con las que el Gobierno volcó, en 2020, unos 420.000 millones de pesos a desempleados, trabajadores precarizados y asalariados del sector formal. Sin embargo, dicen las fuentes del Palacio de Hacienda, hay espacio para la discrecionalidad del gasto y redirigir recursos a sectores postergados. Algo de eso comenzó a verse: esta semana, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) comenzó a pagar el refuerzo de $15.000 a titulares de AUH y monotributistas A y B con hijos a cargo del área metropolitana. Fueron 1,1 millón de personas que recibieron el pago extra, lo que implicó una erogación módica (en comparación con las de 2020) de $16.500 millones.

 

El Repro 2, para complementar salarios de empresas de sectores críticos, viene desembolsando unos $5.500 millones adicionales en los últimos meses. Son programas módicos en comparación con la batería de medidas de 2020, pero focalizados.