21|7|2021

La soja al palo: ¿oro verde o verde el oro?

13 de abril de 2021

13 de abril de 2021

La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta récords y lluvia de dólares, pero el productor puede ponerle paraguas. Retención, disparada e inflación en suspenso.

La soja volvió a tomar un impulso y rápidamente le calzan el traje de salvadora. Las abundantes lluvias, el buen precio sostenido, la cosecha gruesa alentadora y el valor exportable que se proyecta como récord tientan al análisis optimista, pero puede ser una mirada superficial para la compleja economía argentina. Sobre todo porque el eje del mercado agroexportador es el dólar y hay dos actores, el productor y el Gobierno, tirando del mismo billete.   

 

El último informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó un valor exportado récord de alrededor de 20.400 millones de dólares de las exportaciones de harina, aceite y poroto de soja para la campaña 2020/21. Pese a una reducción de la cosecha (45 millones de toneladas contra 50 de la 2019/2020), y al menor volumen a despachar de poroto y aceite, los mayores envíos de harina al exterior y la suba de precios darían sostén al ingreso de divisas.

 

“Un resultado de tal magnitud tendría un impacto positivo muy importante en la balanza comercial argentina, y además permitiría al Estado nacional recaudar en derechos de exportación solo a estos tres productos aproximadamente US$ 6.380 millones”, afirma el informe elaborado por Desiré Sigaudo y Emilce Terré.

 

El economista Gustavo Reija pone en debate una cuestión que le quita romanticismo a la soja todapoderosa: “Las exportaciones respecto al 2020 aumentaron un 12,5%, es un aumento de precio, básicamente de la soja, en cantidades un 3,9% menos. Hay una cuestión clave: en realidad el superávit del primer bimestre está sustentado en precios, y es grave a mediano plazo, porque si querés tener exportaciones sólidas, atadas al precio no es fiable”. 

 

Estoy verde

La imagen de esos más de 6.000 millones de dólares en las reservas, por ahora, son proyecciones y dependerán del nivel de liquidación de los productores. Un detalle: en el mercado financiero creen que el precio comercial de la soja podría seguir alto durante un período prolongado. Hoy el contrato más operado en Chicago promedia los 518 dólares por tonelada, un crecimiento de 208 dólares o 67% respecto al promedio de abril 2020.

 

“Hay una mirada muy confiada de que todo eso se liquidará, todo irá a reservas, pero puede ser una mirada superficial”, dijo a Letra P Federico Fiscella, analista financiero, egresado de la Universidad Nacional de Rosario y de la Maestría de Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

 

Por su parte, un empresario dedicado a darle valor agregado al grano de soja con su industria, opinó en contacto con Letra P que la soja será oro verde: "La cosecha es tremenda y los gringos la plata no la pisan, la invierten. A estos valores no se va a mantener el commoditie y el productor que pueda va vender la soja a este precio alto mañana. No hay un sostenimiento del precio estructural, se debe a que China se quiso reposicionar en stock". 

 

La mirada pesimista es que no se invierta en la próxima campaña, sino que se retenga más porque el grano almacenado en el silo está dolarizado y no hay incentivos en pesos, y, más aún, con una inflación difícil de amarrar. Según Fiscella, el ámbito financiero está atento, después de al menos cuatro meses del dólar paralelo bajo, a que haya una demanda nueva por este motivo y dinamice la brecha.

 

“El productor puede buscar cobertura lógica porque el sistema no le ofrece nada. El dólar a futuro para cubrir lo que venden está referenciado en el mayorista y, por así decirlo, controlado”, sostuvo. El problema potencial es que un movimiento en el dólar tiene su réplica en la inflación que de por sí y con meses de tranquilidad cambiaria está en casi cuatro puntos.

 

“¿Qué movimientos se van a generar sobre mayo-junio cuando liquide con esos pesos? ¿Con qué instrumentos financieros? Porque eficientes no parece haber para convertir una posición dolarizada en una en pesos para después cubrirlo. Eso puede ser conflictivo a mediados de año y afectar a la dinámica del dólar”, agregó.

 

Reija coincide: “Hay pocas alternativas en pesos y más con una tasa de interés que casi es negativa, y la inflación tal como está. El incentivo de quedarse sentado sobre la soja es grande sobre todo en un año electoral, cuando siempre posteriormente hay un movimiento”.