SEGUNDO TIEMPO

El nuevo mapa de los concejos en los principales distritos de Buenos Aires

En el interior, intendentes PRO consolidan sus bloques y la UCR marca presencia. En el GBA, caciques peronistas merman su poder legislativo. Rosca por cargos.

En mayor o menor medida, en los 135 distritos bonaerenses, el mapa legislativo se modificó este 10 de diciembre con la asunción de las concejalas y los concejales que surgieron de las elecciones del 14 de noviembre, pero la fisonomía deliberativa no solo muta por ese recambio: también inciden correlatos de tensiones a escala macro y/o aspectos propios de cada interna distrital. En los bastiones de Juntos, los bloques oficiales se robustecen, aunque las persistentes fricciones intestinas, que prometen agudizarse rumbo a 2023, hacen su juego en las nuevas composiciones.

 

En el conurbano, hay caciques del peronismo que ven mermada su musculatura legislativa. Un caso paradigmático es el de Ituzaingó, donde fue derrotada la lista bendecida por Alberto Descalzo, el único intendente que tuvo la historia de este distrito creado en 1995. Allí se impuso Juntos, que tras las primarias limó asperezas y acordó que la lista liderada por el ganador de la interna, Gastón Di Castelnuovo (PRO), estuviera escoltada en los siguientes casilleros de privilegio por miembros de las otras dos listas que compitieron en septiembre, la del radical Pablo Brizuela (llevó a Myriam Ciorciano) y la del referente de Jorge Macri en el distrito, Gabriel Pozzuto.

 

Con la derrota, el oficialismo (nutrido por varias bancadas) queda reducido a diez miembros en el Concejo, mientras que Juntos estará también con diez bancas, pero divididas en dos bloques: una con Di Castelnuovo al frente (seis integrantes) y otra de cuatro ediles, donde confluyen radicales y Pozzuto, que, a partir de 2022, comandará el radical Christian Meske. Con el triunfo de Juntos consumado en el distrito, el ala radical impulsó el objetivo de que la oposición se quedara con la presidencia del Concejo en la figura de Di Castelnuovo, pero en el esquema de ese concejal amarillo no quisieron avanzar con esa estrategia, por lo que Descalzo mantendría a un edil del FdT en la presidencia del cuerpo. “Lamentablemente, considerábamos que debíamos darles una respuesta a los ciudadanos y quedarnos con la presidencia”, deslizó a Letra P una voz radical para remarcar la diferencia de visiones con ese sector del PRO.

 

Quien también ve reducida su tropa en el Concejo es Fernando Espinoza, en La Matanza. Más allá de que el FdT triunfó con holgura en el distrito más populoso del país, la diferencia no fue suficiente para que el oficialismo sostuviera su flota de 18 bancas: quedará en 15. Ante eso, el espacio que irrumpe en el recinto es el Frente de Izquierda (FITU), que sumó dos escaños. En tanto, Juntos crece en dos asientos, llegando a siete, con Toty Flores a la cabeza, rodeado de amarillos que reportan a Alejandro Finocchiaro y junto al radical Guido Goluscio.

 

Hay puntos del GBA donde el radicalismo hace su juego. En Lanús, donde gobierna el macrista Néstor Grindetti, la UCR estrena bancada propia, dentro de un interbloque de Juntos. Estará compuesto por tres ediles, que este lunes comenzarán a delinear el perfil y posicionamiento de cara a los próximos dos años.

 

En Morón, las tensiones internas que se vienen de la pasada gestión de Ramiro Tagliaferro (PRO) siguen sintiéndose en el planeta de Juntos dentro del Concejo. Allí, Rolando Moretto y Silvina Samparisi crearon el bloque UCR-Juntos, aparte del ala amarilla, que contará con nueve asientos, mientras que persistirán dos unibloques en ese ecosistema. Esa dispersión cambiemista hace que el oficialismo local conserve la primera minoría.

 

Mar del Plata turbulenta

En Mar del Plata, con el triunfo de Juntos por casi 20 puntos de diferencia, el intendente Guillermo Montenegro (PRO) logró engrosar en dos el interbloque oficial (llega a 11 escaños), mientras que el FdT redujo su tropa en uno (queda con nueve asientos). Con esa relación de fuerzas, tienen incidencia arbitral dos bancadas de dos miembros cada una (el pultismo de Acción Marplatense y CREAR Juntos, nutrido de dos exoficialistas devenidos en férreos opositores). Esa fisonomía tuvo un estreno turbulento este jueves, al momento de definirse las nuevas autoridades del Concejo Deliberante, dando una señal de lo áspero que puede llegar a ser el tratamiento de futuras iniciativas.

 

En la interna de Juntos, los acuerdos ya estaban cocinados para erigir como nueva presidenta del cuerpo a Marina Sánchez Herrero, esposa del titular de la UCR bonaerense,  Maximiliano Abad, pero los tres bloques de la oposición cuestionaron en la sesión preparatoria que nadie del oficialismo hubiera hablado con ellos para consensuar autoridades. Así, se dio un cuarto intermedio que se extendió por horas, sin llegarse a un entendimiento entre Juntos y la oposición local.

 

“(No podemos) saber a destiempo y recién llegados aquí los deseos de la bancada mayoritaria”, indicaron en el FdT para añadir: “Priorizan sus internas políticas, en vez de entender que los marplatenses y batanenses buscábamos otra cosa. Propusimos más de una salida para buscar en ustedes la voluntad política de llegar a un acuerdo, pero no hemos podido encontrar los consensos. La foto es triste”. Así, los tres bloques opositores decidieron abstenerse de votar. De esa manera, Sanchez Herrero fue designada presidenta del Concejo solo con los votos afirmativos del oficialismo, imagen que parece ser la antesala de fuertes pujas en un recinto donde Montenegro no tiene mayoría automática para hacer avanzar proyectos sensibles como el pliego del sistema de transporte municipal.

 

Interior cambiemista

En Junín, el bloque oficial suma una banca más y el recinto queda 11 a 9. Asimismo, el intendente Pablo Petrecca logró contener a los radicales en el redil de un bloque compacto de Juntos. La UCR había dado señales de avanzar hacia un bloque propio, pero en las últimas horas, charlas mediante, hubo fumata blanca y el radicalismo se queda con la presidencia de comisiones y la vicepresidencia del cuerpo.

 

La discusión se da con fuerza en el FdT, donde la presidencia estaba en manos de Victoria Muffarotto. “En nombre de la unidad”, en ese sector no tienen problemas en “ceder”, pero los reparos aparecen con la raigambre de quien lidere el bloque. Es ahí donde flotan cuestionamientos hacia uno de los propuestos, el radical meonista Pablo Petraglia, que encabezó la lista del FdT en estas legislativas. La derrota de noviembre y un “sesgo de antiperonismo” que le endilgan algunos socios del frente hacen que sea resistido. También, hay fricciones entre el camporismo y el ala peronista referenciado en el exsenador Gustavo Traverso. En ese marco, donde el FdT juninse aún no resolvió liderazgos hacia 2023, un nombre que podría generar consensos para la jefatura del bloque es el del concejal Lautaro Mazzutti, también meonista, pero de raíz peronista, titular del PJ local.

 

En Olavarría, el triunfo holgado ratificó el dominio de Juntos, con 11 asientos sobre 20, pero este viernes, el intendente Ezequiel Galli (PRO) dio una señal sorpresiva hacia el socio radical con el que supo transitar varios años de tensiones, que llevaron incluso a exhibir bloques por separado en el deliberativo. El jefe comunal anunció que una de las concejalas electas de su espacio, María José González, pasará a formar parte del gabinete, movida que habilita el ingreso al Concejo de la dirigente de Evolución Belén Vergel, que se había quedado afuera por escaso margen en las pasadas elecciones.

 

"La amplitud y la diversidad de voces no solo se declaman, se demuestran con hechos concretos. Con todos los dirigentes de la UCR compartimos los mismos valores y, desde la divergencia, vamos trabajar para seguir cambiando la vida de todos los olavarrienses", deslizó el intendente vía Twitter. Amén de esto, Evolución radical, que tiene como principal armador en ese distrito a Franco Cominotto, pareja de Vergel, mantendría su bloque aparte del PRO, con la mencionada Vergel y con el extitular de la Rural local Sebastián Matrella. Sin embargo, en la comuna esperan que, después del "gesto" de Galli, esa bancada muestre voluntad de construcción conjunta bancando en la discusión presupuestaria del viernes 17.

 

El Frente de Todos tendrá interbloque: de un lado, Foro Olavarría (FR) con dos concejales; del otro, el camporismo, con Mercedes Landívar -esposa del senador César Valicenti- como presidenta del interbloque, figura legislativa que sostiene el FdT, con promesas de “abrir el juego” a las diversas extracciones.

 

En Tandil, estará de un lado el bloque oficialista radical de diez miembros (con lunghistas y afines a Marcos Nicolini conviviendo) y el socio PRO, con Juan Manazzoni a la cabeza, con bancada aparte, de tres ediles. El FdT queda con siete asientos. La presidencia del cuerpo seguirá en manos del hombre de confianza del intendente Miguel Lunghi (uno que suena para la sucesión), Juan Pablo Frolik. En Nueve de Julio, el triunfo del radical Ignacio Palacios en el municipio administrado por el macrista Mariano Barroso hace que la UCR plante bancada propia, de seis integrantes.

 

En San Nicolás, el intendente Manuel Passaglia (Juntos) refuerza la mayoría automática en el recinto. El FdT, con la camporista Cecilia Comerio como jefa del bloque, queda con solo siete escaños. En Bahía, el intendente Héctor Gay también tendrá un bloque monolítico, sin radicales por fuera y con mayoría absoluta: 14 asientos para el oficialismo, número similar al que tendrá a su favor en La Plata el intendente Julio Garro.

 

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