13|1|2022

Diciembre, prueba de fuego para la disciplina del FdT en la previa del FMI

30 de noviembre de 2021

30 de noviembre de 2021

El Gobierno quiere aprobar el Presupuesto y el plan plurianual antes de 2022. Confía en un apoyo parlamentario amplio. Agenda apretada y la pluma de CFK.

El ya célebre plan plurianual que allanará el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Presupuesto 2022 y un paquete de proyectos económicos son parte del combo que la Casa Rosada negocia para tratar de aprobar en diciembre en el Congreso Nacional y que pondrá a prueba cuán alineada está la tropa propia, además de los consensos que intentará buscar en la oposición.

 

La agenda económica fuerte se activará después del 7 de diciembre, cuando está prevista la jura de los nuevos diputados, aunque las negociaciones ya están en marcha a través de diferentes interlocutores. Según explican en la Cámara baja, el Presupuesto 2022 será la primera prenda de negociación.

 

El plan plurianual, cuyo envío anunció el presidente Fernández la noche de las elecciones, el 14 de noviembre, entraría esa misma semana. Los tiempos del FMI van en paralelo. Según explicaron fuentes del Ministerio de Economía, la idea de Martín Guzmán es que la ley se apruebe “dentro del mes de diciembre”, aunque eso suceda después de la reunión que tendrá el staff del Fondo –a principios de mes–, o del encuentro del directorio, previsto para mediados de diciembre.

 

Aun así, la sanción será clave como señal política del Gobierno hacia el organismo multilateral. Allí es cuando entran a jugar los matices internos de la coalición, que encontraron momentos de luz y sombra en la carta que Cristina Fernández de Kirchner publicó el sábado 27, para sorpresa del Presidente y de todo su gabinete. Los voceros de todas las patas del FdT bajaron un mensaje unívoco: que el texto de la vicepresidenta ratificaba a Fernández en la negociación que está llevando adelante con el FMI y que Argentina va a pagar su deuda.

 

Puertas adentro, la interpretación no fue tan lineal. Aunque cerca del Presidente muchos funcionarios respiraron aliviados porque Cristina abandonó el tono confrontativo que usó en misivas anteriores, también hubo quienes interpretaron que fue una delegación de responsabilidades, tanto en Fernández como en el Congreso.

 

Si el oficialismo está absolutamente alineado con la propuesta que enviará Guzmán es una duda que todavía sobrevuela en algunos despachos, mientras otros descartan de plano. “Que hay que pagar creciendo es lo que dicen todos. Cristina no dijo nada diferente. La discusión interna ya está saldada”, dice un portavoz que forma parte de la mesa de comunicación del FdT.

 

“Ya lo dejó muy claro Wado (de Pedro)”, apuntan en un despacho de la Casa Rosada, en referencia a los dichos del ministro del Interior, que frente a la cúpula del empresariado español sostuvo que “todo el Gobierno tiene la misma postura ante el FMI”. ¿De Pedro habla por Cristina, por Máximo Kirchner o por ambos? “En este caso, entiendo que por los dos”, dice un dirigente de primera línea del cristinismo que admite que las posturas de la vice y su hijo, presidente del bloque del Frente de Todos, no siempre coinciden.

 

En el oficialismo ya es un secreto a voces que la relación entre el Presidente y Kirchner no pasa por su mejor momento. Tampoco el vínculo entre Fernández y De Pedro, que encabezó la rebelión pública del cristinismo tras las PASO. “Lo que hizo Wado es imperdonable”, le hizo saber Fernández a Cristina en esos días aciagos sobre la puesta a disposición de su renuncia. De Pedro se quedó en el gabinete y mantuvo el trato con el Presidente, pero la situación nunca volvió a fojas cero, aunque el trabajo de De Pedro tiene buenas críticas en la Casa Rosada. Fernández quedó “dolido en lo personal”, apunta un integrante del círculo albertista.

 

Con todo, la hoja de ruta de la negociación de la deuda, coinciden en el oficialismo, quedó sellada el fin de semana de las elecciones, cuando el Presidente conversó con Cristina y con Guzmán. La vice le dio el visto bueno. Quienes siguen de cerca el vínculo entre Fernández y Cristina dicen que atraviesa un buen momento. Ese mismo sábado previo a los comicios, De Pedro y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, también estuvieron en Olivos. Allí terminó de afinarse el borrador que Guzmán trabaja con el Fondo, y que se tratará en la reunión del staff, a principios de diciembre.

 

Mientras tanto, el Congreso irá avanzando con el análisis del plan plurianual que Guzmán enviará en los próximos días. ¿Tendrá correcciones una vez que llegue a Diputados? “No es una escribanía, siempre puede haber cambios”, admiten en el Gobierno. Los cambios pueden venir del propio bloque del FdT. En Economía aseguran que el “oficialismo está alineado” en el plan, aunque siempre “puede haber matices”. 

 

En tanto, Massa y Kirchner, de un lado, De Pedro y el jefe de Gabinete, Juan Manzur, por el lado de Casa Rosada, están de gira en la búsqueda de apoyos de lo más diversos. En ese marco, sí fue celebrada en toda la coalición la interpelación de Cristina a la oposición en lo que tiene que ver con la deuda. “La lógica es que acompañen. No tienen margen para otra cosa, después del mamarracho que hicieron y la deuda que tomaron”, apuntan en la cúpula del FdT. 

 

Los gobernadores de la oposición son los primeros apuntados en los pedidos de colaboración: el neuquino Omar Gutiérrez, que este lunes recibió la visita de De Pedro, y los radicales Gerardo Morales (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes) y Rodolfo Suárez (Mendoza). El oficialismo también tomó con beneplácito las declaraciones que en las últimas horas hicieron dos voces duras de la oposición, Mauricio Macri y Elisa Carrió, que llamaron a coro a acordar con el FMI y honrar la deuda.

 

En el Senado, en tanto, esperan confiados y sin señales de alarma. El bloque oficialista se prepara para apoyar las leyes económicas con la colaboración de dos bancas aliadas que serán claves en los próximos dos años, la misionera Magdalena Solari y el rionegrino Alberto Weretilneck. La relación de Cristina con el bloque, dicen, goza de buena salud. La vicepresidenta estuvo en la cena que el martes pasado organizó el formoseño José Mayans para despedir a senadores y senadoras salientes. Cristina se quedó cerca de cuatro horas, se mostró de buen humor y estuvo cerca de sumarse al baile que amagó a armarse cuando empezó a sonar la música.