11|6|2022

CGT vs kirchnerismo, una disputa entre el palacio (del Congreso) y la calle

16 de noviembre de 2021

16 de noviembre de 2021

La central obrera no controla las bancas de origen sindical, que se referencian en CFK. Tirria histórica y puja por las marchas. La unidad renacida y otro 17.

La remontada electoral de la provincia de Buenos Aires operó como una inyección de ansiolíticos en las tensas relaciones que mantienen los sectores que componen al Frente de Todos. Testimonio de esta nueva realidad es la mutación que sufrió la convocatoria por el Día de la Militancia que pasó de ser un "operativo de protección" del presidente Alberto Fernández a una convocatoria ecuménica que mostrará juntos en las calles al kirchnerismo, los movimientos sociales, la tropa de las intendencias bonaerenses y a los principales gremios del país. Más allá de la fumata blanca alcanzada, por abajo continúan latente las fricciones entre la CGT y Cristina Fernández de Kirchner. Las diferencias entre el sindicalismo y la vicepresidenta no son nuevas y explican de alguna manera las tensiones internas que atraviesan al peronismo. En esa película, la representación parlamentaria del poder sindical es un capítulo más, que volvió a la superficie con las recientes elecciones legislativas.

 

La buena relación inicial entre la CGT y Néstor Kirchner, allá por el inicio de su mandato presidencial en 2003, se fue deteriorando paulatinamente al calor del ascenso de Hugo Moyano como el interlocutor exclusivo del kirchnerismo con el mundo gremial. Desde allí, y acrecentada después por la ruptura de CFK con el líder camionero, la representación política del sindicalismo quedó sujeta a una diáspora política que se orientó, sobre todo, hacia el Frente Renovador, la fuerza que le abrió las puertas a diferentes sectores gremiales, incluidos algunos de los máximos referentes de la CGT. En contraste, pero bajo la premisa aún vigente de no construir una corriente sindical propia, el kirchnerismo optó por volver a incorporar a dirigentes de su confianza para garantizarse homogeneidad en las decisiones parlamentarias.

 

Hoy, la tensión sobre quiénes representaron al ámbito sindical en las listas del Frente de Todos vuelve a ser uno de los frentes determinantes que explican el realineamiento del sindicalismo tradicional detrás de la figura de Fernández. Pese a la expectativa de que las elecciones iban a operar como el ámbito de reparación de la exclusión del gremialismo en la mesa de definiciones del Gobierno, las listas oficialistas repitieron la fórmula de 2017, cuando Cristina abrió las boletas de Unidad Ciudadana a dirigentes afines. Cuatro años después, el sector gremial identificado con el kirchnerismo volvió a ocupar las escasas candidaturas sindicales, con la participación en primera plana del secretario general de la Bancaria, Sergio Palazzo, el único dirigente identificado con CFK que integra el flamante Consejo Directivo de la CGT.

 

Además del bancario, renovará su banca en la Cámara baja Vanesa Siley, la titular de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales, que por su enfrentamiento con el titular de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), Julio Piumato, vio frustrada la incorporación formal de su gremio a la principal central obrera del país. Para aumentar más el enojo de los gremios tradicionales cegetistas, el líder de la CTA, Hugo Yasky, también retuvo su banca, que se sumará al pequeño pelotón de escaños ocupados por representantes de extracción sindical que se completa con Claudia Ormaechea Carlos Cisneros (La Bancaria), María Rosa Martínez (Corriente Federal) y Carlos Ponce (Plásticos de San Luis), todos con mandato hasta 2023.

 

Dejará su banca el 10 de diciembre otro referente kirchnerista, el dirigente del cuero Walter Correa. Lo mismo le pasará al docente universitario Pablo Carro, que ocupó en el tercer lugar de la lista del Frente de Todos de Córdoba. Carro aún tiene alguna chance de seguir en el Congreso si Martín Gill, que encabezó la boleta del FdT que obtuvo un solo escaño el domingo, renuncia a su banca para continuar como secretario de Obras Públicas de la Nación.

 

En tanto, la cosecha de bancas para dirigentes pertenecientes a la CGT quedó restringida al ámbito local de la ciudad de Buenos de Aires, donde el multifacético Alejandro Amor encabezó la lista a la Legislatura porteña, que llevaba también a Maia Daer, en representación de la Asociación Personal Legislativo (APL), y será legisladora de la Ciudad desde el 10 de diciembre.

 

Fuera del oficialismo, Romina del Plá se sumará al bloque del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Diputados, al igual que el petrolero santacruceño Claudio Vidal, que quedó segundo en la provincia patagónica al frente de la nómina de Somos Energía para Renovar Santa C (SER).

 

En medio de la disconformidad de la cúpula de la CGT por no contar con bancas de origen sindical propias en el Congreso, los movimientos del kirchnerismo para solapar la iniciativa política gremial le agregan sal a las heridas. El 17 de octubre el ala de Todos que tiene como referencia a CFK empujó al Presidente a abrirle el juego a las convocatorias espontáneas para celebrar el Día de la Lealtad, una estrategia para restarle centralidad a la movilización de la CGT y los movimientos sociales del lunes 18. Un movimiento similar se repetirá este miércoles, cuando La Cámpora y otras organizaciones kirchneristas se plieguen a la concentración en Plaza de Mayo ideada originalmente por la cúpula cegetista y el Movimiento Evita para respaldar de manera exclusiva al Presidente, y que ahora lleva como lema el icónico verso de la marcha peronista, "Todos unidos triunfaremos".