10|1|2022

Genta se recuesta en el peronismo porteño para mantener el poder en Sutecba

10 de noviembre de 2021

10 de noviembre de 2021

El octogenario sindicalista se asoció a Alejandro Amor para blindar el gremio de municipales. Denuncias de irregularidades y el rol del ministerio de Trabajo.

Dos semanas después de las elecciones legislativas, el Sindicato Único de Trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba) votará para renovar su conducción, que desde hace 30 años encabeza Amadeo Genta

 

El hilo conductor entre ambas instancias electorales es la repetición de figuras y, en particular, la presencia de Alejandro Amor, que también es el primer candidato a legislador del Frente de Todos en la Ciudad.

 

Amor fue parte del dispositivo de poder de Sutecba que, junto a Genta y el fallecido Patricio Datarmini, digitó durante décadas la suerte de las condiciones de trabajo de los municipales porteños y la gobernabilidad de las gestiones de turno. De hecho, el candidato múltiple, llegó en 2014 a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires de la mano de los acuerdos del peronismo porteño, y durante ese período dotó al organismo capitalino de una expansión envidiada hasta por los propios ministros macristas que no lograron ampliarse de esa manera. 

 

Alarmado por la persistencia de la lista opositora Celeste, que por ahora sorteó la presión gremial para poder disputar la conducción del gremio, Genta resolvió llevar a Amor como candidato a secretario general adjunto, con la intención de atar al peronismo porteño a su suerte en la disputa interna. A excepción de los ámbitos gremiales, la candidatura sindical del exdefensor pasó desapercibida en una especie de negociación de no hacer olas para no empantanar su postulación legislativa, habida cuenta de que buena parte de la militancia todista en el distrito está identificada con la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). A la par, porque durante su gestión Amor fue la punta de lanza para el desembarco del otro gremio de la administración pública, la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), en los organismos descentralizados locales, una barrera que hasta su llegada le resultaba infranqueable al gremio que conduce Andrés Rodríguez.

 

Su rol multifacético podría ser ahora su talón de Aquiles, ya que el sector opositor, encabezado por Carlos Elía, presentó una impugnación a su candidatura sindical por considerar que no cumple con las condiciones establecidas en la legislación laboral para poder competir. En concreto, denunciaron ante el Ministerio de Trabajo que Amor no realizó aportes sindicales a Sutecba durante los últimos dos años, una de las condiciones para postularse, dado que el estatuto interno de la Defensoría del Pueblo le prohíbe a sus titulares la participación política o gremial durante el ejercicio de su gestión.

 

Con dudas sobre la legalidad de la fórmula oficialista, la oposición aguarda la validación de su lista, que rompería por primera vez desde 1997 el unicato en el gremio. El retraso en su aprobación levanta sospechas sobre qué posición asumirá el Ministerio de Trabajo. Por eso, el lunes se manifestaron en la puerta de la cartera laboral reclamando que se habilite la competencia interna y, en particular, apuntaron contra Marcelo Belloni. El "Colorado", como se lo conoce en su ciudad natal, La Plata, está al frente de la Secretaría de Trabajo, lo que lo convierte en un virtual viceministro y también en la autoridad superior a cargo de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, donde se tramitan los principales expedientes judiciales. La oposición que encabeza Elía denuncia que Bellotti es amigo y compañero de militancia de Jorge Pistoletti, el actual secretario de Prensa de Sutecba, que supo dirigir la poderosa Obra Social de Buenos Aires, lo que podría redundar en una impugnación a la lista Celeste. 

 

No es la primera vez que funcionarios del ministerio a cargo de Claudio Moroni quedan envueltos en una polémica. En diciembre de 2019, Letra P reveló que el ministro quería designar como jefe de Gabinete a Miguel Ángel de Virgiliis, un abogado vinculado a los principales estudios laboralistas del establishment, que finalmente definió como jefe de Asesores, y mantuvo en su cargo a varias personas de segundas y terceras líneas heredadas de la gestión macrista.