13|1|2022

"No hay posibilidad de arancelamiento universitario en la Argentina"

12 de noviembre de 2021

12 de noviembre de 2021

El Secretario de Políticas Universitarias descartó el planteo de Milei y otras voces ultra. El caso López Murphy. Dijo que se revisará el Presupuesto 2022.

El secretario de Políticas Universitarias, Oscar Alpa, no tiene dudas y asegura que en la sociedad argentina no está en discusión la gratuidad universitaria. Para el hombre que llegó al ministerio de Educación nacional a suceder a quien hoy es el titular de la cartera, Jaime Perczyk, el planteo solo puede obedecer a un sector nuevo y minoritario como el que expresa Javier Milei, el candidato que en su camino al Congreso dijo que presentará un proyecto para arancelar las casas de altos estudios.

 

Hasta fines de septiembre a cargo del rectorado de la Universidad de La Pampa (Unlpam), Alpa señala que en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) ninguno de los dos bloques de autoridades, ni el sector peronista ni el radical, están dispuestos a cuestionar el acceso irrestricto ni la gratuidad del sistema de educación superior.

 

“Cuando Ricardo López Murphy fue ministro de Economía y quiso arancelar las universidades, el ministro de Educación era Hugo Juri, hoy rector de la Universidad Nacional de Córdoba, y renunció automáticamente. Como muestra, basta una realidad”, dice a Letra P y reconoce que los debates que vienen son acerca de una universidad que retome los desafíos que impuso la pandemia.

 

Alpa resalta que en el último año y medio hubo récord de graduados y graduadas, y lo mismo sucedió con la inscripción en las universidades. No esquiva la pregunta por el presupuesto para 2022, frente al reclamo que formulan rectores y gremialistas de cara al funcionamiento del año próximo, y promete que será revisado en el Congreso.

 

- ¿Cuál es su balance de estas primeras semanas al frente de la Secretaría?

 

-El vínculo con las universidades ya venía de mi trabajo en el CIN. Le estamos dando continuidad a las políticas del ministro, avanzando en un objetivo de corto plazo: la vuelta a la presencialidad plena de las universidades, lo que significó un acuerdo en virtud de que estas instituciones tienen sus bemoles. A diferencia de la educación obligatoria, quienes empezaron a cursar una materia lo hicieron con determinadas condiciones. Entonces, por organización familiar y laboral, se planteó la vuelta a la presencialidad, pero cuidando el contrato académico. Hay carreras, como Veterinaria, Agronomía o las que tienen laboratorios, que ya tienen presencialidad plena, más allá de alguna materia que se pueda cursar virtual. En Ciencias Sociales hay materias que se virtualizaron y la calidad académica permite continuar así hasta el fin de cuatrimestre, pero se está incluyendo algún tipo de evaluación en formato presencial.

 

-Durante la campaña, candidatos como Javier Milei plantearon la posibilidad de un arancelamiento universitario. ¿Qué opina? 

 

-Es un debate que no tiene sentido en la Argentina, no tiene ninguna posibilidad. Solamente un sector nuevo y minoritario puede llegar a plantearlo. Después de 100 años de historia, para tomar la reforma de 1918 más la gratuidad posterior y el acceso irrestricto, hay una conciencia en las universidades públicas de que tiene que ser así. Justamente Argentina se diferencia del modelo europeo y acá los dos bloques del CIN están de acuerdo en que nuestra universidad pública tiene un modelo de educación concebida como un derecho, y por lo tanto hay que garantizarlo. La sociedad lo ha tomado como propio. La comercialización de la educación superior es un modelo de otros países.

 

-¿Los rectores reformistas no apoyarían una propuesta similar? Pienso en López Murphy, que es candidato e intentó llevar adelante una política de arancelamiento.

 

-Un ejemplo concreto: cuando López Murphy fue ministro de Economía y quiso arancelar las universidades, el ministro de Educación era Hugo Juri, hoy rector de la Universidad Nacional de Córdoba, y renunció automáticamente. Como muestra, basta una realidad. Comunicacionalmente se puede plantear el debate, pero creo que ni en la sociedad argentina ni en la conciencia del sistema universitario hay posibilidad de un arancelamiento.

 

-Las autoridades universitarias y los gremios están pidiendo la revisión del presupuesto para 2022. ¿Habrá modificaciones?

 

-El texto presentado en el Congreso no permite a las universidades un buen funcionamiento para 2022, ya se ha hablado con los legisladores sobre la modificación que lo garantice, como lo fue en 2021. Cuando el Congreso trate el presupuesto, será modificado. 

 

-A partir del debate por la presencialidad en las escuelas, ¿la oposición se apropió de la bandera de la educación?

 

-Hay cuestiones que a veces son comunicacionales. También es cierto que, en una pandemia, con el diario del lunes, es fácil hacer planteos. Si bien las universidades nos virtualizamos rápidamente, se avanzó con un plan de infraestructura que no se había dado en los años anteriores. No es trasladable a la escuela primaria y secundaria, donde cada provincia tiene sus realidades. No me gustaría opinar sobre algo para lo que me faltan elementos. Se tomó esa discusión desde el planteo mediático, pero desde que llegó Jaime eso ha cambiado y no se escucha ninguna crítica en ese sentido.