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Pesce a Guzmán

El superministro pulseó con el amigo radical de Alberto Fernández. El laudo del Presidente-árbitro. La guerra por el dólar entre las empresas y la clase media.

Por 17/09/2020 13:24

El paquete de medidas que anunció el Banco Central el martes último fue el resultado de una negociación interna entre las distintas alas del gabinete económico que llevó semanas de discusión y terminó de definirse, hace 12 días, en la quinta de Olivos con Alberto Fernández. Con historias muy distintas, lógicas diferentes y necesidades a veces contrapuestas, Martin Guzmán y Miguel Pesce fueron una vez más los que expresaron las posturas más encontradas durante el proceso que derivó en los anuncios de esta semana, el mismo día en que se presentaba el Presupuesto 2021.

Tal como trascendió, Pesce hubiera querido tomar medidas mucho antes, con un eje principal, tal vez excluyente: prohibir por completo el dólar ahorro. Guzmán, que consideraba inviable gatillar esa decisión de forma aislada, bloqueó esa posibilidad y logró que se tomara una serie de medidas adicionales.

Siempre hubo dos posiciones dentro del gabinete y alternativas que buscaron saldar las discrepancias, como cuando Cecilia Todesca sugirió el desdoblamiento cambiario y, según dicen en el oficialismo, propiciaban banqueros aliados como Jorge Brito.

 

 

Ya a principios de agosto, apenas unas horas después de que Guzmán sellara el acuerdo por la deuda con los grandes fondos de inversión, Pesce reclamaba frenar la sangría de reservas y eliminar el permiso de compra de 200 dólares por mes. Para el ministro de Economía, eso era apenas un parche para “aguantar” la presión, tal como se lo dijo a La Nación el domingo último, pero iba a generar una brecha todavía mayor y estaba lejos de resolver un problema estructural, producto del exceso de demanda y la escasísima oferta de divisas. 

Exactamente un mes antes de las medidas del Banco Central, el propio Fernández reconoció que el debate se daba dentro del gabinete en una entrevista con Eduardo Aliverti. Allí, el Presidente hizo lo que no se debe y admitió que se analizaba eliminar el dólar ahorro. En el directorio del BCRA, donde tiene varios conocidos, calificaron enseguida los declaraciones de AF como producto de su tendencia irrefrenable al “panelismo”. Como enseñan los manuales, nunca se insinúan decisiones que se van a tomar en el frente cambiario.

Lo cierto es que Fernández estuvo muy involucrado en la discusión y participó de muchas de las reuniones que hubo hasta llegar a la definición consensuada. Se decidió anunciar todo el mismo día, hacer coincidir el aumento de los controles con la presentación del Presupuesto y buscar atacar el problema “de forma integral”. En el medio, claro, el Central perdió unos 1.300 millones de dólares de reservas en agosto y unos 400 millones más en la primera quincena de septiembre, según los números de la consultora PxQ.

 

 

LA COORDINADORA. Pese a que el resultado inicial no fue el esperado, tanto en el Banco Central como en Economía, afirman que todo lo que se anunció el martes estaba coordinado. Según dijeron a Letra P en la Casa Rosada, la idea original era que Pesce hiciera una conferencia de prensa para explicar el alcance de las medidas. Sin embargo, alguien filtró un documento antes de tiempo y la primera versión de la batería de anuncios del BCRA se conoció sin la presencia del economista que inició su carrera en el radicalismo y es amigo del Presidente desde hace dos décadas. Resultado: dólar mata Presupuesto. Si para Pesce la urgencia de impedir la sangría permanente de reservas era lo que primaba, para Guzmán lo más importante es la hoja de ruta que se presentó el martes en el Congreso, con los números del ejercicio 2021: un delgado equilibrio en el que el Gobierno pretende combinar la dosis precisa de ajuste y expansión en el año electoral.

En el Central dicen que la intensa discusión interna que se dio durante las últimas semanas no puede ser tildada de enfrentamiento ni de grieta. “Fueron horas y horas de negociaciones. Se pusieron sobre la mesa distintas alternativas para encontrar respuestas a un problema y todo lo que se anunció salió con el consenso del gabinete económico”, aseguran. De memoria radical traumática, los colaboradores de Pesce hasta se animan a celebrar que el nivel de coordinación es el más elevado desde que Juan Vital Sourrouille pasó por el Ministerio de Economía y José Luis Machinea era el presidente del BCRA. Se escudan para eso en las batallas que protagonizaron Roque Fernández con Domingo Cavallo, Martín Redrado con Cristina Fernández y Federico Sturzzenegger con Alfonso Prat Gay.  La crisis y el futuro tendrán que decir si la armonía que se promociona es suficiente.

Distintas fuentes coinciden: lo cierto es que Guzman tenía otro plan de intervención, Pesce lo rechazó y el ministro desistió. Según dicen las voces más experimentadas del Gobierno, la historia muestra que a nadie le sirve que Economía le imponga medidas al Central sin acuerdo del directorio porque, en la práctica y finalmente, la medida no se cumple. 

 

 

EMPRESAS VS. CLASE MEDIA. Pesce no sólo reclamaba erradicar la posibilidad de comprar dólar ahorro por el drenaje permanente de reservas que ponía en riesgo la estabilidad. También lo hacía por el lobby descomunal de las empresas endeudadas en dólares que competían con la clase media por el acceso a la divisa. La restricción externa obligaba a terminar con el subsidio del dólar barato para sectores beneficiados y también para el ahorrista común que busca preservar sus ingresos de la inflación.

En el Gobierno, hay distintas voces. Tan cierto como que cinco millones de personas compraron dólares durante agosto es que la demanda de las empresas que tomaron deuda en forma acelerada durante los años de Mauricio Macri era de lo más elevada: según publicó Página 12, por esa ventanilla se fueron unos 5.000 millones de billetes verdes entre enero y julio.

El propio Pesce afirmó el miércoles que el endeudamiento en moneda extranjera de las grandes firmas se incrementó en U$S 20.000 millones entre 2015 y 2019. Según pudo saber Letra P, la lista excede por mucho a las 18 compañías que tienen hasta el 15 de octubre para presentar un plan de reestructuración de unos U$S 3.300 millones.

 

 

Aunque después del acuerdo con los grandes fondos y el éxito del canje bajó el costo del crédito para el sector privado, las empresas eligieron amortizar deuda en lugar de refinanciarla, gracias al beneficio de los dólares baratos que les entregaba el Central. Ausentes del debate público aunque bien representadas por los formadores de opinión del Círculo Rojo, esas compañías que ahora dicen estar condenadas al default estuvieron llevándose los dólares a 75 pesos para cancelar su deuda y ahora tendrán que pagar el doble o renegociar como hizo el gobierno argentino.

Según le dijo a Letra P un funcionario de máxima confianza de Fernández, las empresas eran las principales impulsoras de prohibir el dólar ahorro, la medida que propiciaba Pesce. Para Guzmán, en cambio, lo más importante era clausurar la ventanilla para esas compañías entre cuyos dueños figuran desde YPF y el HSBC hasta Eduardo Elsztain, Jorge Brito, David Martínez, Eduardo Eurnekian y Rogelio Pagano. La forma y los modos de la resolución, sin embargo, corrieron por cuenta del Central.

 

 

Las diferencias entre Pesce y Guzmán también se notan en cuanto al comportamiento de los grandes fondos de inversión que entraron con Macri y Luis Caputo. Mientras cerca del presidente del Banco Central dicen que la medida más importante fue la prohibición para que operen con Contado con Liqui y aseguran que estaban llevándose el dinero por esa vía, en Economía sugieren que Templeton renovó su deuda y no sacó un solo dólar por el CCL, aunque Pimco y los hedge funds sí presionaban en ese mercado y potenciaban la brecha.

SOLUCIÓN O FRENO. Acordado el paquete que el Círculo Rojo considera una sentencia de muerte para el sector privado, la discrepancia principal dentro del Gobierno parece ser ahora sobre el alcance de las medidas. El establishment y sus voceros las consideran un parche que no podrá impedir una devaluación mayor, con traslado a precios, justo lo que el Presidente y sus funcionarios pretenden evitar. Sin embargo, economistas de consulta en el Frente de Todos consideran que, acertado o no, el paquete oficial servirá para frenar en parte la caída de reservas pero no impedirá que el Banco Central tenga que usar su verdadero poder de fuego y deba salir a intervenir en el mercado del CCL y el dólar MEP con los bonos del canje, unos U$S 7.600 millones.