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El ministro Sain acusó a un sector díscolo de agitar el conflicto para “desestabilizar” y querer manejar la policía. Tiene el respaldo de Perotti.

Por 10/09/2020 17:10

El conflicto policial en Santa Fe no fue un terremoto institucional para el gobierno santafesino como sí sucedió en la provincia de Buenos Aires, pero tuvo una réplica que agitó la interna del PJ provincial. La disputa en el oficialismo, que se mantiene a fuego lento desde que asumió Omar Perotti, se reactivó luego de que el ministro de Seguridad, Marcelo Sain, acusara a un sector del oficialismo de fogonear el reclamo policial “para desestabilizar y generar zozobra política”. Sin vueltas, señaló a parte del peronismo díscolo conducido por el senador Armando Traferri y sus vínculos con un sector de la policía, desde donde mantienen una disputa con el ministro y, por extensión, con el respaldo que le da el gobernador.

El rápido anuncio de una suma fija para los integrantes de la fuerza apaciguó los ánimos el día miércoles, excepto para un grupo de policías que hasta el jueves a la tarde mantenía una manifestación más dura frente a la Jefatura de la Unidad Regional II. El ministro calificó de “cachivaches” a esos policías y argumentó que el sustento se lo dieron grupos que se autoperciben como representantes sindicales, puntualmente la Unión de Trabajadores Policiales (Utrapol) y la Asociación Profesional Policial (Apropol). A su vez, dijo que éstos lograron respaldo de sectores que “quieren manejar y manipular políticamente la institución policial”, a través de “abogados de policías feos”.

La acusación no se quedó sin nombres y mencionó a Evelyn Andreozzi, quien tomó los micrófonos en la manifestación, “una abogada histórica de policías gatilleros, hija de (Raúl) Perro Andreozzi, hombre de San Lorenzo de estrecha vinculación con (el senador peronista por el departamento San Lorenzo, Armando) Traferri”. Una vez más, eligió al senador para exponerlo como cerebro de un núcleo de oposición a su gestión y como enemigo de las reformas policiales que cree la condición  sine qua non para sanear la fuerza.

 

 

“A los tipos que quieren manejar la policía no hay forma de convencerlos. Perdieron la elección, sus socios perdieron por eso mandan a sus abogados a azuzar este conflicto para desestabilizar y generar zozobra política. No tengo dudas”, disparó Sain en una entrevista con Radio 2. De esta forma, se volvió a blanquear la disputa de poder, algo que el ministro denuncia desde antes de asumir.

“¿Saben con quién estoy peleando? Con gente que te quiere sacar el banquito todo el tiempo, porque no quieren mi reforma (policial). Quieren manejar a su disposición políticamente a la policía. Quieren que esto fracase porque quieren sacar y poner jefes policiales en unidades regionales que le respondan a ellos, y conmigo y con Perotti no pasa”, descargó. Y aclaró: “Y no estoy hablando de sectores de la oposición, o por lo menos partidaria”.

INTERNA. De esa forma, no dejó dudas respecto a que se mantienen las resistencias internas en el PJ contra su conducción, puntualmente de parte del sector díscolo compuesto mayormente por senadores y el Nuevo Espacio Santafesino que impulsó a la vicegobernadora Alejandra Rodenas. Esta oposición comenzó desde que sonó como candidato a Seguridad, porque buscaban otro perfil. O el status quo, según el ministro. El mismo espacio del Senado tensionó a un Perotti recién asumido cuando no lo apoyó con el Presupuesto y terminó aprobando el de su predecesor Miguel Lifschitz

 


Rodenas, Perotti y Traferri, en la asunción. 

 

Perotti bancó a Sain ante ese fuego interno al respaldar el paquete de reformas que propone, próximo a ingresar a la Legislatura. También el gobernador tomó parte en la disputa con el exjefe de la Policía Víctor Sarnaglia, que terminó fuera del gobierno hace dos semanas

El apoyo es mayor luego de que el ministro reaccionara a tiempo ante el conflicto policial y lograra, al menos por el momento, que no escalara. La versión del ministerio es que cuando hace pocos días el gobernador anunciaba sumas fijas como aumento salarial a los trabajadores de la administración central, Sain lo convenció de que también debía dárselo a los policías.