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Los sonidos del silencio

El gobierno nacional demoró en entrar al conflicto y dejó 36 horas en soledad al gobernador Axel Kicillof ante la revuelta policial. 

Los sonidos del silencio

10/09/2020 10:04

 

Todos los análisis confluyen en Buenos Aires. Provincia rica y populosa, siempre en el medio de las luchas y disputas políticas, sobre todo, las que tienen que ver con la coparticipación federal. 

Lo que vivimos estos días refleja de algún modo la historia de los últimos años y que tan bien reseñara mi amigo Daniel Montoya en su articulo del Diario Perfil: “Cualquier evaluación de reforma fiscal, en especial con relación a los dos distritos que aportan un piso del 60% de los recursos totales del sistema, ciudad y provincia de Buenos Aires, debe contemplar el hecho de que cualquier alteración en los coeficientes de reparto, no brindará soluciones y quizás agravará aún más el problema de fondo del sistema: el débil desarrollo económico de la mayoría de las provincias en comparación al principal distrito económico". Dicho esto, que comparto en un 100%, quedara para el futuro la discusión de fondo, porque la coyuntura, de nuevo nos apremia.

En el plano institucional, el reclamo policial se transformó en algo sumamente peligroso ya que escaló a un claro intento de sedición. 

Ante esta gravedad inusitada, la oposición tuvo un rol cuanto menos llamativo y contradictorio: inició dando un apoyo irrestricto a los reclamos policiales, hasta ver, seguramente luego de algunas discusiones internas del bloque de diputados nacionales de la UCR, una serie de tuits de algunos referentes opositores cuestionando la modalidad de la protesta policial y su presencia en Olivos. ¿Fue tardía su salida, retrocediendo en lo que fue la postura original? Claramente sí. Incluso hasta el momento, hay muchos dirigentes opositores que no se han pronunciado contra la presencia de los uniformados en Olivos, lo que configura una suerte de silencio complejo. 

 

 

En el oficialismo provincial, hubo una exagerada demora en reaccionar y ponerse en modo “crisis”.

Recordemos que hace tres días hubo una ruidosa protesta policial frente a la residencia del gobernador Axel Kicillof. Ese era el momento de la intentar clausurar la intentona policial. Ese era el momento de intervenir, dejando de lado cualquier otra demanda o tema de agenda. 

En mi visión, resulta asombroso la falta de respuestas del gobierno de la provincia de Buenos Aires, que, sin dudas, permitió que el tema escalara. Si realmente tenía políticas específicas para el sector, ¿por qué no las anunció concretamente? Hubo un escenario previo de anuncios, de marchas y contramarchas, sin que se entendiera cuál era la idea. Faltó claridad e información. 

En teoría, el gobierno cuenta con un ministro que se suponía, contenía a la fuerza. Esa era la explicación que se escuchaba ante los desbordes y sobreactuaciones del ministro Sergio Berni. 

El Gobierno quedó sin articulación política. Demoró más de un día en hacer declaraciones. En un contexto de crisis, es aconsejable dejar todo a un lado para resolver el problema. Que 200 patrulleros rodeen la Quinta de Olivos excede cualquier tipo de reclamo salarial. Es otra cosa. 

Aquí, veo un único punto de conexión con el conflicto de Córdoba, de finales de 2013. Si bien los problemas salariales son históricos (en todas las policías provinciales) el detonante aquella vez fue el narco escándalo y la secuela de detenciones de uniformados por esa causa. 

En la provincia de Buenos Aires ocurre algo similar con el caso Facundo Astudillo Castro. Ante las sospechas sobre la responsabilidad policial, se endurecieron las posiciones. Como no hay un ministro que lidere la fuerza, se rompieron todos los diques de contención.

El gobierno nacional demoro en entrar al conflicto. Y aquí me gustaría ampliar, ya que observo como se ha instalado una idea culposa sobre como ejercer la autoridad política, sobre todo en los formatos comunicacionales. 

El primer síntoma de mal manejo es cuando se quiere mostrar normalidad cuando no la hay. Algo de eso se vio en la ciudad de Quilmes, en donde se siguió con el protocolo de actividades, aunque hubo una declaración presidencial sobre el tema. El segundo aspecto que entiendo equivocado, fue la demora en la entrada del gobierno nacional en el conflicto. 

A todo esto, toda la prensa y gran parte de la ciudadanía estaban pendientes a tiempo real, con los medios tratando de imponer su interpretación. La ecuación que nadie considera en estos casos es la presión y ansiedad de la gente. Imaginen por un momento, a los millones de bonaerenses confundidos, sin información y desprotegidos en cada una de sus ciudades y localidades. 

Recién con la intervención del presidente Alberto Fernández pudimos observar, algunos criterios importantes: introdujo certezas, comunico decisiones, en un contexto con presencias de intendentes de diferentes fuerzas políticas, además del gobernador y vice de la provincia de Buenos Aires y el presidente de la cámara de diputados, Sergio Massa. 

Desde el punto de vista de la comunicación de crisis, más allá de la polémica por el punto de coparticipación, se introdujeron certezas de corto y mediano plazo, y quien realizo el anuncio fue la máxima autoridad política del país. 

El gobierno nacional clausura la crisis policial y abre otra, sobre el punto de coparticipación que pasará de porteños a bonaerenses. Esto sin dudas, servirá para abonar la grieta, más allá, que Alberto Fernández lo tenía acordado con Horacio Rodríguez Larreta desde marzo de este año. 

Lo que queda claro, es que tuvo iniciativa mientras varios dirigentes opositores, hacían uso de un estruendoso silencio.