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El otro aislamiento

Tras la cárcel y el desguace, el ex zar de medios K cría vacas en el sur y delega en De Sousa, que lanza llamas en charla con Letra P. Tuits y leales. AF y CFK.

Por 15/08/2020 16:12

Cuando salió de la cárcel de Ezeiza, Cristobal López decidió alejarse del fuego de la batalla despiadada por el poder. El empresario que hace casi tres décadas inició su carrera vertiginosa con una empresa de recolección de residuos sobrevivió herido a la guerra que le plantearon el macrismo y sus satélites. Pese a que se muestra irreductible en su convicción oficialista, a su lado sienten que ya no es el mismo. El dueño del Grupo Indalo no quiere regresar a Buenos Aires. “Ya voy a ir, ya voy a ir”, les dice a quienes esperan oír nuevamente sus directivas y su antiguo impulso. Pero sigue recluido en su casa de la pequeña localidad de Rada Tilly, a diez minutos de Comodoro Rivadavia, 1.865 kilómetros al sur de la residencia de Olivos.

De 63 años, López pasó los meses de enero y febrero aislado en la casa que tiene en Alto Río Senguer, sobre la cordillera, donde conserva todavía cuatro mil hectáreas de bosques nativos, ríos y espejos de agua. Se dedica a la actividad agropecuaria y a la producción vacuna, donde se destaca entre los criadores de la raza Hereford. Abrió su propia cuenta de Twitter para “poder expresar algunas de las cosas que no había podido decir” y, cuando se inició la cuarentena, aprovechó para permanecer en la Patagonia.

 

 

Aunque sus apariciones públicas se cuentan con los dedos de una mano, a través de López se puede ver la montaña rusa del poder en la Argentina, entre la ambición y el ascenso imparable, entre la fragilidad y el castigo fulminante. Su nombre se convirtió primero en sinónimo del capitalismo de amigos kirchnerista y después en emblema de la venganza cruel que Mauricio Macri y los de su especie ordenaron desde los tribunales federales contra los que, tras acumular demasiado, cometieron el error imperdonable de perder. Pagó su identificación con el matrimonio Kirchner con el desguace de sus empresas y 22 meses de prisión. De nada sirvieron sus apariciones en IDEA ni sus intentos tardíos de asociarse con el poder permanente de la Argentina. 

 

 

Bajo la acusación de fraude al Estado, el juez Julián Ercolini lo procesó con prisión preventiva junto a su socio, Fabian De Sousa, el 19 de diciembre de 2017. En marzo de 2018, los camaristas Eduardo Farah y Jorge Ballesteros ordenaron su liberación y poco tiempo después fueron desplazados por el macrismo. Lopez volvió rapido a dormir en el pabellón C del penal de Ezeiza por pedido del fiscal Raúl Pleé y orden de la Sala I de la Cámara de Casación Penal, hasta que fue liberado 20 días antes de las elecciones generales. 

Enviados a la cárcel sin condena y con pérdidas patrimoniales que piensan discutir en la Justicia, Cambiemos y su apabullante gobierno comunicacional contribuyeron de manera involuntaria para transformar a C5N y Radio 10 en la excepción más taquillera, líder de audiencia en un contexto de lo más adverso y con los empleados cobrando mal, en cuotas y tarde. En el peor momento, fue lo único que le quedó a Cristóbal. Después de repetir durante años que no le interesaba meterse en el negocio de los medios, tal vez la era Macri lo haya llevado a repensar su criterio. 


 

 

LA GUERRA NUCLEAR. Con el regreso de Cristina Fernández y la asunción de Alberto Fernández como presidente, López se refugió en el perfil bajo que había sido una marca de su ascenso hasta que algo pasó y entró en una vorágine que se lo tragó. Todos los días reuniones, todos los días negocios, todos los días compra de empresas. Eso se terminó, afirman algunos que lo conocen hace tiempo. 

“Cristóbal está en lo estratégico, no está en el frente de batalla. Siempre fue así y la cuarentena hizo que en el arbol de la toma decisiones yo me quedara con muchas”, le dijo De Sousa a Letra P.

De Sousa, su mano derecha desde hace 22 años, quedó a cargo del multimedios, de las gestiones políticas y de bajar los mensajes que el holding quiere hacer oír en los temas que le interesan. “Él está en lo estratégico, no está en el frente de batalla. Siempre fue así y la cuarentena hizo que en el arbol de la toma decisiones yo me quedara con muchas”, le dijo De Sousa a Letra P. Tan identificado con él como para escoltarlo en las reuniones más importantes y acompañarlo en su ingrata estadía entre rejas, De Sousa recuerda que “el 98%” de los gerentes de Indalo fueron absolutamente leales, los visitaron cada 15 dias en la carcel y se convirtieron en “expertos en requisa”. 

El socio de López hoy vive en Zárate, pero pasa por lo menos cuatro días a la semana en Buenos Aires y es el que lleva adelante la denuncia contra Macri y la llamada mesa judicial por perseguir a Indalo a través de Fabian “Pepin” Rodriguez Simón y de la estructura que Alberto Abad armó desde la AFIP. Lopez y De Sousa repiten que fueron declarados enemigos del macrismo por haberse negado a convertir sus medios en parte del aparato de propaganda amarilla. Los detalles de ese operativo de asfixia que incluía el reclamo directo de Macri a De Sousa para que rompieran su alianza con CFK, la advertencia de “guerra nuclear” por parte de “Pepín” -histórico operador de Clarín- y la recomendación de Nicolas Caputo para que López se fuera a Sudáfrica fueron relatados en sede judicial. 

De Sousa inició su denuncia desde la cárcel, en marzo de 2019, en el juzgado comercial de Javier Consentino. El expediente cayó en manos del pendular Guillermo Marijuan, que le dio rápido impulso en mayo del año pasado. Ahora, María Servini decidió avanzar con el entrecruzamiento de llamados que complica al expresidente y entró en tensión con la Cámara Federal. En Indalo esperan que la jueza avance con indagatorias y procesamientos. Dice De Sousa: “La Argentina fue gobernada por una asociación ilicicta y van a terminar todos presos. Pero no como nosotros. Van a tener la condena que merecen”. 

 


PAGAR Y NO PAGAR. En diciembre de 2015, López tenía un holding con alrededor de 14 mil empleados. Con el desguace de Oil Combustibles, el grupo, que hoy conserva alrededor de 20 empresas, quedó reducido a tres mil personas. Al lado de Cristobal afirman que la cárcel lo cambió por completo. Las fiestas que pasó en Ezeiza, el nacimiento de su nieta -la conoció cuando tenía ocho meses- y las visitas de su familia al penal de máxima seguridad lo llevaron a replegarse sobre su circulo más intimo.

“La Argentina fue gobernada por una asociación ilicicta y van a terminar todos presos. Pero no como nosotros. Van a tener la condena que merecen.” (De Sousa). 

Sin embargo, el nombre del conquistador vuelve a pesar en la crónica cotidiana: el juicio por defraudación al Estado que se acaba de reanudar en el Tribunal Oral Federal N 3, el avance de Servini contra Macri, la intención de Horacio Rodríguez Larreta de incluir al Casino y el Hipódromo de Palermo en el negocio de las apuesta on line y la moratoria universal que se aprobó esta semana en el Senado, denunciada por la oposición como un traje a medida para el quebrado López.

Desde Rada Tilly, Cristobal se conectó el jueves pasado para asistir a la audiencia por el juicio de Oil. Hace casi dos años su abogado dejó de ser Carlos Beraldi -que sigue en la defensa de De Sousa- y pasó a ser Fabián Lertora, con quien tiene un contacto directo aunque esporádico. Tal vez por su poder mediático, tal vez por ese rencor contra el magnate que más lejos llegó de la mano de los Kirchner, CL es un hueso que el antikirchnerismo político-empresarial no quiere soltar. “Hacer politica en Argentina provoca que cuando uno afecta factores de poder, estos factores te hacen rendir cuentas. Lo pagamos, lo vamos a pagar toda la vida. Los que forman parte del establishment y sus estructuras de poder historicas, en cambio, no rinden cuentas por nada”, dice el socio de López.

MÁS ALBERTO QUE CRISTINA. Jugados públicamente a fondo con el cristinismo y el Frente de Todos, quienes están cerca de López y De Sousa afirman que lo que más los define en realidad es la oposición a Macri y sus socios políticos y discursivos: Clarín y La Nación, por un lado, y el sector de Comodoro Py que los mandó a la cárcel, por el otro.

Entre los accionistas de Indalo, hoy parece haber más gratitud con Fernández que con CFK y su hijo Máximo. Mientras el ahora presidente los defendió en el peor momento y los ayudó en todos los planos, Cristina y la comandancia de La Cámpora no hicieron lo mismo. “No teníamos un peso, teníamos que liquidar las empresas, nos perseguía la AFIP, había asambleas todos los días, nadie hizo nada por nosotros ante la Justicia”, le dijo a Letra P uno de los leales a López. Si fue parte del desbande ante la ofensiva macrista o parte de una actitud general desaprensiva de Cristina con quienes formaban parte de su esquema de poder, sólo algunos lo saben. Cristobal López está otra vez en boca de todos. El tiempo dirá si vuelve a ir por todo o ya no es el mismo.