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“El juez de Vicentin se está moviendo con mucha lentitud”

La titular de la IGPJ de Santa Fe tiene la llave para correr al directorio e intervenir la firma pero el juez la frena. Reclama el balance clave que no aparece.

Por 07/07/2020 10:51

La titular de la Inspección General de Personas Jurídicas de Santa Fe (IGPJ), María Victoria Stratta, pasa las horas en su oficina recopilando datos del entramado societario de la cerealera Vicentin para demostrarle al juez del concurso preventivo, Fabián Lorenzini, que el directorio no puede administrar la empresa y que lo debe hacer una intervención judicial. Lleva VII anexos, pero aún los Vicentin siguen al mando

Por eso está paralizada la estrategia del gobernador Omar Perotti, quien pensó a la intervención como alternativa a la hoy freezada expropiación y previa a la conformación de una nueva Vicentin mixta con presencia estatal, privados y acreedores. La experimentada abogada explica a Letra P que el peor enemigo en la situación es la demora judicial porque, en el mientras tanto, pueden haber riesgos de movimientos patrimoniales por afuera de los controles. “No se si sirve que el juez nos dé la razón en tres meses”.

 

BIO. Se recibió de abogada en la Universidad del Litoral y luego se dedicó a la actividad privada y a la docencia. A seis meses de asumir en la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ), se encontró en el centro de la escena con el caso Vicentin. Tiene la llave para intervenir la cerealera, desplazar la expropiación y darle vida al plan del gobernador Omar Perotti.    


-¿Qué es lo principal que hace sospechar a la IGPJ que el directorio no puede seguir al frente de la administración? 

-Hay un entramado complejo de cómo se relaciona todo el grupo con sus sociedades y lo ocultaron. Hubo que hacer una tarea muy complicada para desentrañar ese entramado, e incluso no creo que esté terminada porque presenté varios anexos y siempre fui sumando sociedades. No descarto que aparezca algo más. Queremos la intervención para salvar la empresa, no es contra la propiedad. El tema es el grupo que la administra.

-¿Por qué no se intervino antes del anuncio de la expropiación? 

-Se venía trabajando antes del decreto nacional de intervención nacional y expropiación, porque habíamos advertido una serie de situaciones en nuestras tareas habituales de la IGPJ. No como un plan de salvataje, sino como un informe donde advertimos ciertas irregularidades. Se fue avanzando y se generó la posibilidad de pedir la intervención aunque la Nación no lo hiciera.

-¿Hay algún riesgo mientras esté esta administración durante el concurso y no se le dé lugar a la intervención?

-Teóricamente está el control de la sindicatura societaria, en este caso a cargo de la misma persona para todas las sociedades del grupo y que nunca emitió un informe señalando ninguna cuestión.También está la sindicatura concursal, que se supone que produce informes mensuales y hasta ahora no los ha producido. Llama la atención, porque es algo que deberían estar haciendo. Más allá de la enorme complejidad de este concurso, la ley encomienda la vigilancia.

 

 

-¿Qué relevancia tiene la no presentación del balance 2019 por parte de Vicentin? 

-Es fundamental ese elemento. El último balance cerrado el 31 de octubre de 2018 y presentado en febrero de 2019 es una maravilla, una empresa saludable. Resulta que menos de diez meses después, la empresa entró en cesación de pago. Qué sucedió en el medio lo tiene que decir ese balance. Es clave y no aparece. 

-¿Pueden avanzar como quisieran? 

-Avanzamos lo que podemos, pero el juzgado (de Lorenzini) se está moviendo con mucha lentitud. Nosotros propusimos al juez que achique los plazos, facultad que posee en causas importantes. Hasta ahora no obró de esa manera, sino que va con los términos normales que en este caso no se adecúan con la gravedad de la situación. 

-¿Dice que la demora es el peor enemigo? 

-Sin dudas. El tema es que la decisión no llegue tarde. Si nos da la razón dentro de tres meses... no sé si sirve. Que no llegue tarde puede significar que los desmanejos hayan hecho que sea más difícil reparar los perjuicios ocasionados por una administración deficiente. La demora produce, a veces, que los fallos no sean eficientes.