25|6|2021

Las huellas de la otra Señora 5

13 de junio de 2020

13 de junio de 2020

El rol de la jefa del PRO en la saga macrista del espionaje. Su vínculo de madrinazgo con un pesado que trepó alto en la AFI de la podredumbre.

Alan Ruiz hablaba el lenguaje del virus. “Lo infectamos con uno de los nuestros”, decía para explicar cómo el espionaje ilegal infiltraba agentes de la Agencia Federal de Inteligencia entre la dirigencia política durante los años de Mauricio Macri. El director de Operaciones Especiales de la AFI hablaba demasiado. Ruiz es un subcomisario que pasó por la Policía Metropolitana y llegó al organismo en el momento en que, bajo la conducción del broker Gustavo Arribas y la dirigente del PJ porteño Silvia Majdalani, aceleró el descontrol de los servicios. Ruiz comandó desde la ex SIDE un operativo múltiple de persecución y espionaje con narcos y miembros del Servicio Penitenciario Federal que ahora es investigado por el juez de Lomas de Zamora Federico Villena. Pero tuvo un trampolín para acceder a las alturas del edificio de la calle 25 de mayo, frente a la Casa Rosada: su paso por el Ministerio de Seguridad de la Nación entre 2016 y 2018 o, lo que es lo mismo, su vínculo personal con Patricia Bullrich.

 

Ruiz se dio de baja de la Metropolitana el 10 de diciembre de 2015 y, unos meses después, pasó a reportar a Bullrich; primero, como coordinador de Asuntos Legales de la Subsecretaría de Seguridad y después como coordinador del Programa de Búsqueda de Prófugos de la Dirección Nacional de Operaciones de las Fuerzas Policiales y de Seguridad dentro del ministerio.

 

No es la primera vez que la presidenta del PRO aparece asociada al espionaje. El caso del falso abogado Marcelo D’Alessio la tiene como una protagonista destacada: chats que dan cuenta de un trabajo común, llamados, por lo menos un encuentro y toda una operatoria en la que el extorsionador que lideraba una banda paroficial se movía en nombre de Bullrich. La exministra eligió rebajar a a D’Alessio a la categoría de “loco” para salir del paso, pero el antecedente coincide en el tiempo con los movimientos de Ruiz. Si la investigación de Villena avanza, parece bastante más difícil que la potencial candidata pueda desmarcarse de un funcionario al que tuvo en cargos importantes durante dos años en su ministerio.

 

 

Soldado de Bullrich. A la izquierda, Alan Ruiz.

 


FASE AGRESIVA. Denunciado ahora por la interventora Cristina Caamaño, el abogado Facundo Melo -que trabajó entre 2016 y 2019 en la AFI- fue el primero que mencionó a Ruiz. En una entrevista en C5N, reveló que el exdirector de Operaciones Especiales lo había contratado para “direccionar” la declaración de su cliente, el barrabrava de Independiente Damian Lagarone, contra Pablo y Hugo Moyano, enemigos históricos de la ministra de Macri. Eyectado del organismo que tenía a Arribas como titular, unos pocos días después de las PASO de 2019, Melo se había presentado en Comodoro Py para denunciar a Ruiz y señalarlo como un hombre que había llegado a la ex SIDE de la mano de Bullrich, antigua compañera de Majdalani en la Cámara de Diputados. Entre viejos socios, hoy empieza a regir el sálvese quien pueda. 

 

 

 

Quienes conocen la historia del espionaje en tiempos de Macri afirman que el subcomisario que ahora es investigado en Lomas de Zamora ascendió en el escalafón de la AFI cuando Diego Dalmau Pereyra fue desplazado hacia Chile y se convirtió en mano derecha de Majdalani. Es el momento preciso en que el macrismo comienza a actuar como si no hubiera un mañana. Cambiemos había arrasado en las elecciones de 2017 y, pese a que la crisis ya se estaba incubando, la AFI se tornó más agresiva. Los casos de D’Alessio por un lado y Ruiz por el otro delatan movimientos de una secta que actuaba como si la impunidad fuera eterna y no concebía la posibilidad de perder el poder al año siguiente. Filmaciones, seguimientos, amenazas, armamento propio en manos de narcos y hasta el explosivo en la casa del exfuncionario del Ministerio de Defensa José Luis Vila, ordenado desde la calle 25 de mayo en julio de 2018.

 

Los elementos que comprometen a Ruiz aparecen por todos lados. Hace unos días, América difundió audios -que ahora el juez Villena quiere peritar para conocer su origen y su fecha- en los que el funcionario que Bullrich recomendó a Majdalani explicaba la lógica de los espías bajo el macrismo: “Las operaciones que hacemos la hacemos con la cobertura judicial de algún juzgado”. Ahi aludía al juez Villena -que ahora lo investiga- como el magistrado que había facilitado el seguimiento que tres agentes de la AFI hacían contra Cristina Fernández en la puerta del Instituto Patria, mientras gobernaba Macri. ¿Alguien quiere apartar al magistrado de la causa que transcurre lejos de Comodoro Py?

 

En los audios, Ruiz reconoce el operativo orquestado desde la SIDE amarilla con una denuncia por abuso sexual contra el senador radical Juan Carlos Marino, el candidato que más medía para gobernador desde la oposición y debió bajarse para beneplácito del macrista Carlos Mac Allister. Así dirimian las internas de Cambiemos desde el núcleo duro del PRO alineado con Macri.

 

Marino, que resultó imputado y fue sobreseído después de las elecciones, era además el presidente de la Bicameral de Inteligencia del Congreso y respondía en política a Enrique “Coti” Nosiglia: igual que Vila, el funcionario al que le colocaron un explosivo en su departamento. El senador siempre estuvo convencido de que el especialista Fernando Pocino fue el cerebro de la causa en su contra. Candidato perdedor, Mac Allister tenía una relación tan estrecha con el broker Arribas como para confiarle al espía las transferencias de su hijo Alexis. Pero también mantenía línea directa con el Presidente y con Bullrich. 

 

 

Expediente La Pampa. Los informes de la AFI, flojitos. 

 

 


LA PAMPA Y LA SIDE. Casualmente, Alan Ruiz conocía bien La Pampa y en la provincia también lo conocían. Llegó en diciembre de 2015 convocado por el entonces ministro de Seguridad de Carlos Verna, el bolsonarista Juan Carlos Tierno. Aterrizó con fama de ser muy capaz en el área de inteligencia y asumió como director general de Inteligencia Criminal y Estadística. Enseguida, en las fuerzas de seguridad del lugar empezaron a señalarlo como un espía. Sin embargo, en La Pampa, Ruiz actuó como funcionario público que participaba en operativos del ministerio, hablaba ante la prensa y ganaba incluso visibilidad mediática. No hay certezas de cómo llegó el futuro director de Operaciones Especiales de la AFI a la provincia, pero la relación de Bullrich con Tierno -después, condenado por abuso de autoridad- era excelente. El ministro de Verna formaba parte del Consejo de Seguridad que impulsaba Nación y viajaba seguido a Buenos Aires para verla, hasta que Verna lo echó en 2018. Durante la gestión de Tierno y Ruiz en seguridad, la AFI mudó la delegación de Bahía Blanca a Santa Rosa. 

 

 

Más bien duro. Tierno, el ministro de Verna que llevó a Ruiz a La Pampa, con la Jefa.

 

 

 

El senador Marino no fue el único pampeano afectado por denuncias envenenadas desde el origen por la ex SIDE. También lo fue el hijo del tres veces gobernador de La Pampa Rubén Marín. El diputado provincial Espartaco Marín apareció en un expediente judicial como parte de una red que se dedicaba al tráfico de drogas.

 

La denuncia que impulsaba con una convicción llamativa el fiscal Leonel Gómez Barbella -de estrecha relación con Ariel Lijo y su familia- había sido publicada por el periodista Luciano Peralta en un portal digitado desde Buenos Aires, Dos Bases. El objetivo de la AFI amarilla se cumplió: Marín, que quería ser candidato a diputado nacional, tuvo que bajarse de la pelea electoral y fue sobreseído finalmente en diciembre pasado 2019.

 

 

 

 

En el expediente figuraba el nombre del espía que firmó la falsa acusación. Era José Padilla, el subdirector de Asuntos Legales de la AFI, a quien Caamaño sumarió y le inició una causa penal. Padilla era el número dos de Juan Sebastián Destefano, un soldado de Daniel Angelici. Bullrich estaba al tanto de los detalles del caso. Tanto, que Mac Allister dejó de alentar las denuncias contra Marín cuando la propia ministra le envió un mensaje diciéndole que no había pruebas contra el joven dirigente del peronismo.

 

Según afirman en Juntos por el Cambio, Ruiz salió de escena tras la derrota de Macri en las elecciones y parece haberse recluido en Neuquén. Ahora, dicen, trabaja para el sector privado. Busca intervenir desde afuera para frenar la investigación que lo tiene como objeto y que conduce más arriba, hacia lo alto del macrismo.