19|9|2021

La Cámpora al poder: mega despliegue territorial y una caja de dos billones

30 de abril de 2020

30 de abril de 2020

Con Raverta y Larroque, la orga cristinista controlará la política social en una crisis histórica. Cheque en blanco para construir una red nacional sin precedentes. De punto a banca sin escalas.

El primer movimiento de tablero en el gobierno de Alberto Fernández reubicó las piezas de manera tal que la organización La Cámpora, que lidera Máximo Kirchner, consiguió en la misma jugada espacios clave para consolidar su despliegue territorial y el manejo, entre otras cosas, de la principal caja de todo el presupuesto nacional.

 

La salida prematura de Alejandro Vanoli de la Anses reordenó la grilla. Fernanda Raverta, referente de La Cámpora, ex diputada nacional y, desde el 10 de diciembre ministra de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, saltó a la dirección ejecutiva del organismo que administra la seguridad social. Su lugar en el gabinete de Axel Kicillof fue ocupado por el diputado Andrés Larroque, uno de los principales dirigentes de la organización a nivel nacional.

 

 

La Anses es la caja más grande del Gobierno. A diciembre de 2019, administraba un presupuesto cercano a los dos billones de pesos. Pero su importancia no radica solo en el dinero que maneja. El organismo garantiza un despliegue territorial casi imposible de igualar. Tiene unas 350 Unidades de Atención Integral (UDAI) en todo el país, además de unidades móviles y otros centros propios.

 

En todas las provincias y ciudades, la Anses está presente para atender a una población que excede largamente a los jubilados y que abarca a todos los servicios que brinda el organismo, como el pago de la Asignación Universal por Hijo (AUH), las asignaciones familiares, los subsidios por desempleo y las ayudas escolares, entre otras cosas. Por eso, los titulares de las UDAI ganan rápidamente peso político local.  

 

Esa capilaridad que otorga la Anses tiene una importancia central en dos aspectos. Para la organización, porque desde su inicio hizo de su despliegue y construcción territorial una bandera; para el Estado nacional, porque será la manera de llegar rápido al territorio, mediante una dirigencia que lo conoce, en medio de una situación social cada vez más caliente, con sectores vulnerables golpeados por la crisis económica, la falta de trabajo, el déficit alimentario y el encierro.

 

 

 

LA MAQUINARIA K. Tanto Raverta como Larroque son conocedores del territorio, en particular del bonaerense, el más complicado desde el punto de vista social. La nueva titular de la Anses tuvo un paso por la UDAI de Mar del Plata durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y fue candidata a intendenta de esa ciudad. Durante la campaña, caminó la provincia junto a Kicillof y Fernández, a quien recibió varias veces en su ciudad. En octubre, el Frente de Todos eligió Mar del Plata para hacer el cierre de campaña nacional. Raverta perdió la elección por un margen estrecho frente a Guillermo Montenegro (PRO), con quien tiene un vínculo más que cordial. De extrema confianza de Máximo Kirchner y de la vicepresidenta, luego desembarcó en el Ministerio de Desarrollo bonaerense, donde manejó un presupuesto también abultado, que ahora tendrá a su cargo Larroque, que tiene el ojo puesto en la presión social del conurbano. En 2019, la caja de esa dependencia rondó los 23.000 millones de pesos.

 

Desde que salió a la cancha electoral, por primera vez en las listas de 2011, solo ganó espacios. En disputa abierta con los jefes territoriales del peronismo tradicional, primero, sumó concejales, diputados y senadores provinciales, legisladores nacionales y funcionarios en los gabinetes. Con el tiempo, las relaciones se aceitaron. En 2015, cuando el kirchnerismo salió del poder, la organización se replegó en sus filas. En 2019, negoció espacios y convivencia con el resto de las agrupaciones peronistas que integran el Frente de Todos.  

 

Contra todos los pronósticos, La Cámpora se alineó detrás de Fernández en la campaña presidencial y mostró sus principales características: disciplina, alta capacidad de trabajo y militancia. La "orga" también agita, además, otra carta no menor: sus dirigentes no tienen denuncias de corrupción. En diciembre, cuando comenzó la gestión, ya había conseguido lugares clave en el gabinete nacional, como el Ministerio del Interior, a cargo de Eduardo "Wado" de Pedro, y el PAMI, bajo la conducción de la ex diputada Luana Volnovich, además de otros cuadros técnicos que ubicó en diferentes áreas de la gestión.

 

 

 

"Decían que éramos una organización que estaba destinada al fracaso si no tenía los recursos del Estado. Nosotros sabíamos que no era así, pero afortunadamente hoy ya nadie lo dice, porque no somos gobierno y hemos crecido como organización. Nos mantuvimos, nos consolidamos", le decía Volnovich a Letra P durante la campaña presidencial. Especializada en temas previsionales, la directora ejecutiva del PAMI maneja otra de las grandes cajas del Estado. En 2019, representaba cerca de 200.000 millones de pesos. De Pedro es el encargado de llevar la relación política con los gobernadores y de repartir fondos entre provincias y municipios.

 

A más de una década de su fundación, a cargo de Máximo Kirchner, integrante de la mesa presidencial, la agrupación ya logró saltar el cerco. "Ya no somos La Cámpora, es casi anecdótico. Somos el Frente de Todos. Hoy se articula con todos los sectores, gobernadores, intendentes y organizaciones, con los que hace cinco o seis años tal vez no teníamos relación", explica un referente de la organización. Con recursos y redes territoriales, su dirigencia tendrá ahora el desafío de calmar al conurbano caliente, en plena pandemia.