15|10|2021

El ruido silencioso en el subsuelo del pacto Fernández-Larreta

24 de abril de 2020

24 de abril de 2020

El Frente de Todos porteño avala la sinergia entre el Presidente y el jefe de Gobierno, pero algunos legisladores quieren límites. Llamados de urgencia de la Casa Rosada y lupa en contrataciones.

Arriba hay aplausos, codazos amistosos para reemplazar al apretón de manos y sonrisas que se pueden ver detrás de los barbijos. Abajo, se escucha otra música. La sinfonía dialoguista que tocan Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta tiene sus bemoles en el interior del armado del Frente de Todos (FdT) en la Ciudad de Buenos Aires, donde en algunos sectores se respira cierto aire de incomodidad.

 

El FdT tiene 17 bancas en la Legislatura, bajo un esquema de representación variopinto: hay peronistas tradicionales, miembros de La Cámpora, independientes y dirigentes de organizaciones sociales. Pese a esas diferencias de origen y terminalidad política, la centralidad de Fernández pesa más y todos respetan su faceta dialoguista con el jefe de Gobierno, que también es revalidada por Juan Manuel Olmos, Víctor Santa María y Mariano Recalde, el triunvirato de jefes políticos del distrito.

 

 

Sin embargo, hay diferencias en torno a cómo se traduce la postura de la Casa Rosada en la cotidianidad porteña: un grupo pide recrudecer y hacer públicas las críticas a Larreta, mientras otro insiste en discutir puertas adentro y seguir el libreto zen del Presidente. La imagen de Larreta con los Fernández en Olivos poco aporta a esta discusión para quienes integran el FdT porteño, trajinan la Ciudad día a día y quieren gobernar territorio PRO desde hace casi 13 años.

 

Esa tensión es silenciosa porque, a diferencia de años anteriores, reina la paz entre el PJ y La Cámpora en la ciudad. Hace una semana, todos participaron de la videoconferencia con el Presidente y hubo respaldo al trabajo “conjunto” de los gobernantes, pero en el subsuelo de ese pacto de buenos vecinos nacen las diferencias.

 

 

 

En las últimas horas, el bloque se decidió incrementar la presión sobre el oficialismo de cara a la próxima sesión. Hace 15 días, en la previa a la sesión especial del 7 de abril, el Presidente llamó al jefe de su bancada en la Legislatura, Claudio Ferreño, con la orden expresa de "no trabar" el endeudamiento por 150 millones de dólares que Rodríguez Larreta tramita ante organismos multilaterales para destinarlos al control y prevención de la pandemia.

 

Ferreño bajó el mensaje a sus compañeros de bloque y repitió el argumento de su jefe político: adujo que la Casa Rosada habilitaba a algunos gobernadores a negociar créditos porque el margen de asistencia nacional a las provincias se achica. Antes del pedido de Fernández, los legisladores de La Cámpora presionaban por exigir algo a cambio a Juntos por el Cambio, que no tiene mayoría propia en la Legislatura y buscaba apoyo multipartidario para los proyectos vinculados a la gestión contra el coronavirus.

 

 

 

El llamado de Balcarce 50 dio sus frutos y la bancada que responde a los Fernández votó a favor del paquete de medidas que solicitó Rodríguez Larreta. Ahora, el gobierno porteño requiere del bloque FdT para sancionar la emergencia económica pero el contexto es otro: si bien la química entre la Casa Rosada y la Jefatura de Gobierno se mantiene, la semana trágica de Rodríguez Larreta producto de la compra de barbijos y las contrataciones de hoteles obliga al peronismo a pararse de otra manera ante Juntos por el Cambio.

 

Esta serie de eventos polémicos trajo mucho debate sobre cómo responder. Quien tiró la primera piedra fue Leandro Santoro, que si bien es un hombre de confianza de Fernández lo cierto es que en la Ciudad se mueve como un electrón suelto. Habla en nombre de Fernández cuando toca temas nacionales, en un lenguaje llano y con buenos modos para llegar a públicos que otros compañeros de ruta no pueden -o no quieren- llegar, pero cuando mira la Ciudad no juega ni en el esquema del PJ ni el de La Cámpora, cuyos referentes supeditan cualquier acción o discurso a la construcción propia dentro del distrito.

 

 

 

Detrás, el bloque salió en conjunto a pedir explicaciones al PRO sobre las contrataciones. El triunvirato que dirige la bancada que, además de Ferreño, está compuesto por María Rosa Muiños y Javier Andrade, se lo repitió a Larreta el martes en una reunión en la Jefatura de Gobierno. 

 

Ahora, el FdT reclama al PRO la habilitación de sus iniciativas para acompañar la declaración de la emergencia económica. El peronismo sostiene que el gobierno porteño “debería” imitar las medidas que lanzó Fernández para paliar el impacto económico de la pandemia en los sectores productivos y también en los hogares. La Casa Rosada autorizó incrementos en la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el pago del 50% del salario de los trabajadores del sector privados, por ejemplo. Bajo esa lógica, proliferan los proyectos del FdT para bajar impuestos (Ingresos Brutos) y frenar aumentos de ABL.

 

En un marco en el que Larreta admite públicamente que la recaudación bajó en 40 millones de pesos, esa opción parece poco probable. Por estas horas, en Uspallata 3160 las descartan de cuajo.