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Gómez Alcorta: “Aspiro a que en unos años seamos muchas más las ministras”

La ministra de las Mujeres destaca el aporte de sus compañeras de gabinete y advierte: "Tenemos que seguir avanzando". Su rol en la toma de decisiones del Gobierno. ILE y femicidios en la emergencia.

Por 20/04/2020 14:36

Mientras se multiplican los pedidos de declarar la emergencia en violencia de género -presentaron proyectos a nivel nacional la senadora pampeana y presidenta de la Banca de la Mujer Norma Durango y en la Ciudad de Buenos Aires la legisladora Laura Velasco-, la abogada Elizabeth Gómez Alcorta, titular del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, creado durante esta gestión, habló con Letra P sobre las prioridades de su cartera durante el aislamiento obligatorio.

 

BIO. Primera universitaria de su familia, se graduó en la UBA con 8,51 de promedio. Fue abogada de víctimas del terrorismo de Estado en juicios por causa de lesa humanidad y de las líderes indígenas Milagro Sala y Moira Millán.  A los 47 años asumió en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, aún sin presupuesto y prácticamente sin estructura, pero con numerosas urgencias que atender. 

Modo pandemia. Gómez Alcorta, en diálogo con Letra P.  

 

-¿De qué habló en su reciente reunión con el presidente Alberto Fernández y qué incidencia tiene ese encuentro en las acciones vinculadas con las violencias contra las mujeres en este contexto de aislamiento obligatorio?

-El ministerio articula cotidianamente con Santiago Cafiero, que además tiene un rol particular en la crisis, porque está designado como coordinador del comité. Con él y con Cecilia Todesca. El jefe de Gabinete nos pide todo el tiempo la información del avance de la línea 144. El Presidente me pidió que le llevara un informe. Le persentamos cuatro ejes centrales. Uno es la situación de la línea 144, sobre todo los datos, el crecimiento, si el aumento de las llamadas es necesariamente aumento de las violencias, hablar de cuáles son los dispositivos que están reducidos y cómo reforzamos eso, porque entendemos que, en un contexto donde no se puede salir a la calle, la línea 144 pasa a ser un recurso indispensable en la emergencia. El segundo tema fue femicidios, le llevé todos los datos de los últimos años. Él quería saber si la tasa de femicidios con corte mensual había aumentado o no. Y después dos temas más, uno vinculado con la situación de travestis y trans y el otro, la organización de cuidados: el problema que venimos identificando y que estamos hablando particularmente con el Ministerio de Trabajo tiene que ver con las trabajadoras de casas de familia, que tienen una enorme vulneración de derechos por parte de sus empleadores y empleadoras. Con ellas estamos haciendo un seguimiento. También le enuncié algunos de los temas que entendíamos que tenían que estar presentes en forma gradual o en una salida de la emergencia.

Debemos seguir avanzando. Yo aspiro a que en unos años seamos muchas más las ministras, muchas más las secretarias. A eso tenemos que tender.

-En general, en los discursos del Presidente durante esta cuarentena por el coronavirus, las mujeres estamos ausentes. También niñas, niños y adolescentes.

-Entendemos que la mirada de género a la emergencia estuvo presente. De hecho, muchas de las cosas que fuimos charlando momento a momento -sentimos que estuvimos haciendo aportes sustantivos- fueron escuchadas, la gran mayoría cuando fueron apareciendo cosas como, por ejemplo, la necesidad de sacar una resolución para que las mujeres pudieran salir de sus hogares para aclarar que es un caso de fuerza mayor. También pasó con los hijos de padres no convivientes. El rol que está teniendo (la secretaria de Acceso a la Salud) Carla Vizzotti en la emergencia, no solamente en términos de trabajo sino de enunciación, es impresionante. Se ha puesto a sus espaldas parte de la emergencia. El rol que tiene (la secretaria de Legal y Técnica) Vilma Ibarra nadie lo puede negar. Eso en términos de lo visible. Está bien la crítica y están bien los señalamientos, pero hay que saber que los déficits estructurales no se salvan en las emergencias. Son estructurales. Sabemos que hay un 25% de ministras en el gabinete. El aporte de género está y no porque nosotras no seamos realmente críticas de nuestra intervención o de la posible o no transversalización de las políticas de género. Pero me parecen bien los señalamientos. No hay que dejar de hacerlos. No por formar parte del equipo de un gobierno una va a dejar de aceptar esa mirada crítica. Tenemos que seguir avanzando. Yo aspiro a que en unos años seamos muchas más las ministras, muchas más las secretarias. A eso tenemos que tender.

 

 

-Usted dice que la cantidad de femicidios no varió en relación con el mismo período del año pasado. Sin embargo, hay delitos que bajaron. En este caso, no se puede hablar de aumento, pero tampoco de que hayan bajado, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los femicidios se producen dentro de los hogares.

-Pedimos la información al Ministerio de Seguridad para ver, sobre todo, cómo son los números de los homicidios. La semana pasada tuvimos una reunión con (la ministra) Sabina Frederic y con (la ministra de Justicia) Marcela Losardo, para ponernos a trabajar en un plan interministerial. Estábamos trabajando desde antes de la emergencia con los femicidios, travesticidios y transfemicidios, que son un fenómeno que viene sostenido, pero en una tasa muy alta en nuestro país a lo largo de unos años, por lo menos desde que se empezó a medir. Una de esas causas tienen que ver con la desigualdad estructural que existe entre los géneros. Y esta desigualdad tiene una pata enormemente cultural.

"Cuesta mucho bajar las tasas de femicidios, travesticidios y transfemicidios" porque las causas tienen que ver con "la desigualdad estructural entre géneros. Por primera vez la Argentina tendrá un plan específico, interministerial y multiagencial para abordar" el fenómeno.

-¿Por qué cuesta tanto bajar las tasas de femicidios?

-Cuesta mucho a nivel mundial, porque hay una parte que tiene que ver con estas desigualdades. Y las desigualdades hay que trabajarlas a lo largo del tiempo y con una serie de políticas que no están vinculadas a las violencias, sino con la transversalización en materia de género. En ese sentido, no hay ninguna duda de que venimos desde muy atrás. Hacemos una apuesta muy importante a que la jerarquización de las políticas de género en términos de igualdad, no en clave de violencia, tengan un impacto en esto.

-¿Cuáles son esas políticas?

-Por primera vez la Argentina tendrá un plan específico, interministerial y multiagencial para abordar los femicidios; un programa que involucrará acciones de los tres ministerios con una misma línea de abordaje. Hay otras agencias que también tienen que estar incluidas y hay una particularidad en este fenómeno: la mayoría de las políticas de prevención y la mayoría de las acciones vinculadas a la intervención en los casos de violencia son provinciales. Las policías y las administraciones son provinciales. Es un fenómeno complejo y hasta ahora la Argentina no tuvo una mirada de este tipo.

-¿Como condiciona la emergencia la aplicación de estas políticas?

-Es un tema que siempre está en la agenda y, como el aislamiento aumenta el riesgo de violencias, hoy está aún más en agenda. Por eso pedimos a la Corte, que es la que produce el único registro oficial nacional, dar el corte de los primeros meses de 2019. El registro de la Corte es anual y después están los observatorios de la sociedad civil y los números son muy diversos. Nos pasaron que, por ejemplo, para marzo de 2019 tenían un número de 28 femicidios directos. Y los informes de la sociedad civil para marzo de 2020 uno da 21, otro da 26... el del observatorio del Ministerio da 30. Entonces no se puede decir que la emergencia haya aumentado los femicidios. Claro que alrededor del 70 por ciento de las víctimas son asesinadas en domicilios y en el contexto de aislamiento es muy difícil que puedan bajar, porque la condición de base no se mueve. De cuatro meses de gestión, uno lo pasamos con la emergencia y con un ministerio que está en proceso de construcción, pero es uno de los temas absolutamente prioritarios.

 

 

-La demanda sobre las políticas contra las violencias por razones de género y en particular sobre los femicidios está naturalmente destinada al Ministerio de las Mujeres, que, más allá de los condicionamientos, tiene a su cargo el tema.

-Me parece perfecto. Trabajamos para que algo de esto forme parte de la agenda y, si el ministerio existe, también es como parte de una demanda sobre una ausencia de una política. Es cierto que la ausencia de esa política existía. Y que sea un ministerio permite articular con otros de igual a igual. Eso tiene de importante para algunos que no entienden o no entendían cuál era la necesidad de un ministerio. La demanda tiene que venir y es correcto.

-¿Como trabaja con las obstaculizaciones y problemas de acceso a las interrupciones legales de embarazo y a los métodos anticonceptivos que se registran en algunas provincias en el marco del aislamiento obligatorio?

-Empezamos a detectar casos de obstaculizaciones de ILE sin tener mucha claridad de a qué se debía, pero en el contexto de la emergencia eso era más difícil. Son las resistencias que hay en general en algunos lugares. La emergencia contribuyó a esos obstáculos. Por eso estamos articulando con el Ministerio de Salud para resolver cada uno de los casos. En general, tomamos conocimiento de las dificultades por las organizaciones de la sociedad civil que acompañan. Si no, no estamos teniendo acceso de otro modo. Entonces estamos tratando de contar que la línea 144 es para todas las violencias. Aunque hoy el 97% de las llamadas está vinculado a violencias domésticas, las operadoras tienen un protocolo en caso de que alguien llame por los problemas de obstaculización de ILE para resolverlo rápidamente.