X

Femicidios, violencia machista y políticas bajo la sombra del encierro obligado

¿Qué pasa con los varones en el aislamiento por cuarentena? Se multiplican denuncias y recrudece la violencia, con la figura del "macho proveedor" desdibujada. La necesidad de medidas centralizadas.

Por 30/03/2020 16:18

Seis femicidios durante el aislamiento; un aumento del 60% en las llamadas a la línea 144 en la provincia de Buenos Aires y un 30% en la línea nacional; la imposibilidad para las personas en situación de violencia de género de salir de sus casas y la obligación de permanecer encerradas con sus agresores o potenciales agresores. Esa es, a grandes rasgos, la crítica situación en la Argentina. Los recursos nacionales y federales no alcanzan y el foco sigue puesto en que las víctimas llamen, denuncien, salgan del círculo de la violencia.

En este contexto, Córdoba lanzó una campaña específica para hablarles a los varones. Los flyers dicen: “En este contexto de aislamiento social es importante manejar el enojo y prevenir la violencia. Si necesitas ayuda, comunicate al 351 3070929 (WhatsApp) o al 0351 4342188/89”. Las consultas son atendidas por el Centro Integral de Varones, que depende del Polo Integral de la Mujer y que está en funcionamiento desde 2016. Según consigna una nota del portal feminista Latfem, en ese Centro ingresan aproximadamente 240 consultas por mes pero desde que se inició la cuarentena obligatoria hasta este jueves pasado recibieron 250. Es decir que, en una semana, atendieron más consultas de varones de las que reciben en un mes. En tiempos sin coronavirus, los varones se acercan de manera voluntaria, aunque en general llegan por orden judicial. En tiempos con coronavirus, la demanda es 100 por ciento voluntaria.  

 

 

Ocho de cada diez denuncias recibidas por la línea 144 de la provincia de Buenos Aires este verano fueron por violencia doméstica. Al riesgo de la convivencia, se suma que la mayoría de los varones no están acostumbrados a estar en el hogar, con la bronca, la frustración y las tensiones que implica la disminución de los ingresos. El desdibujamiento de la figura del macho proveedor, construida durante siglos, deja sin base a muchos hombres acostumbrados a jugar ese papel en la familia.

Luciano Fabbri, coordinador del área de Género y sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario, integrante del Instituto de Masculinidades y Cambio Social y referente de la temática, lo explica: “La dificultad o imposibilidad de cumplir el rol de proveedor de familia y el desempeño en el ámbito de lo público para los varones cis, y para los varones cis hétero en particular, claramente agrava la situación. A eso se suma la imposibilidad por parte de estos varones, por una cuestión de socialización y una masculinidad patriarcal y normativa, de asumirse vulnerables y frágiles frente a una situación que no está bajo su control y que los coloca en situación de cuidarse y cuidar a otres, que tampoco es para lo que fueron socializados”.

 

 

La permanencia en la casa impone, necesariamente, la negociación de la participación en las tareas domésticas y de cuidado, “poniendo en jaque o amenazando sus privilegios”, dice Fabbri. Así, la búsqueda por restaurar el lugar de autoridad, de potencia viril, irrumpe en el ámbito doméstico y se manifiesta, en muchos casos, con violencias, desde las más sutiles hasta las más crueles, hacia las mujeres y hacia niñas, niños y adolescentes.

Catamarca se hizo eco de esta propuesta de Córdoba. Desde la Dirección Provincial de Mujer, Género y Diversidad de la Secretaría de Familia y del Ministerio de Desarrollo Social y Deporte habilitaron la “Línea Varones”, de atención y asistencia telefónica las 24 horas “para hombres que requieran ayuda para manejar su agresión”. La intención de esta línea es “incidir en las posibles escaladas de violencia y promover alternativas a fin de impedir que se agreda a las mujeres y la población LGBTI+”.

 

 

Aunque existen en el país algunas políticas dirigidas a varones (Neuquén, Mendoza, La Pampa y algunos municipios del conurbano bonaerense), a excepción de estas dos jurisdicciones y la provincia de Buenos Aires, que ya está trabajando en este mismo sentido, no hay otras iniciativas conocidas que hayan contemplado la necesidad urgente de ampliar los servicios hacia los varones en el marco de le emergencia por violencia de género provocada por la pandemia.

Un Estado presente para las poblaciones más vulnerables debe ser, necesariamente, un Estado presente para las personas en situación de violencia de género. Con líneas telefónicas colapsadas y escasez absoluta de refugios, la epidemia de coronavirus requiere de abordajes diversos y articulados. Más allá de los esfuerzos particulares de las provincias, es imprescindible la articulación de los recursos desde la administración central: campañas de sensibilización dirigidas, no sólo a las personas que sufren violencia machista, sino hacia la ciudadanía en general y hacia los varones agresores o potenciales agresores en particular.

Para Fabbri, “hay que pensar estrategias complementarias que interpelen a las masculinidades en este contexto particular de aislamiento, que expresen qué esperamos de los varones en este momento, no sólo en el no ejercicio de la violencia en sus manifestaciones más crueles, sino en las formas de implicación en la gestión del cuidado, del trabajo doméstico, del trabajo hogareño, del vínculo con sus familias”.

Mientras el aislamiento obligatorio continúe, para las personas en situación de violencia de género, el hogar es un lugar inseguro. Y el Estado tiene que ofrecerles todas las salidas posibles.