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El Senado aprobó el proyecto de emergencia, pero la oposición ya avisó que no prosperará en Diputados, donde manda el exgobernador. Palos de Traferri al exgobernador socialista y a Pullaro.

Por 06/03/2020 11:54

El gobernador Omar Perotti dio un paso adelante en su pelea por obtener la Ley de Necesidad Pública con la que pretende poner en marcha Santa Fe, pero ese avance no le servirá de nada: el radicalismo ya avisó que el proyecto no prosperará en Diputados. Un triunfo en la corta pero derrota a la larga. Sin embargo, el futuro traspié engordará el escenario conveniente para machacar con la crítica: parte del progresismo “pone palos en la rueda” y no lo deja gobernar.

El rafaelino pudo domar a los senadores díscolos del PJ y tuvo en ellos, liderados por Armando Traferri, a los socios perfectos para la militancia del proyecto. Al menos para este tema, el peronismo trabajó unido, como un solo bloque, y, de ese modo, le aportó al gobernador una mayoría de 11 votos para la aprobación.

 

 

El primer vocero del PJ fue el senador rafaelino Alcides Calvo, ladero histórico de Perotti. Admitió que tras “varios días de reuniones” el oficialismo y la oposición no pudieron acordar un mismo texto. Aseguró que ese es el espíritu habitual de la Cámara que integra, contener a todos en un solo proyecto. “Hemos tratado de trabajar desde todos los bloques”, apuntó y añadió: “Valoro los aportes de la oposición para hacer la ley más efectiva”.

El segundo vocero fue Traferri, quien sorprendió al petardear sin nombrar a los referentes del Frente Progresista en Diputados, léase el presidente Miguel Lifschitz y el jefe de bloque de la UCR Maximiliano Pullaro. “De 2011 a la fecha no hemos dudado nunca de votarle todas las leyes que necesitó el gobierno”, le espetó el ¿otrora? adversario de Perotti al ex mandatario socialista.

 

 

Traferri, duro, puso en duda la “responsabilidad política” de algunos dirigentes. Dijo que en la previa al debate se sentía “muy optimista”, pero con el correr de las horas mutó a “bastante pesimista”. Sobre el cierre, acusó a opositores de “frenar el trabajo de un gobierno”.

Salomónicos, eligieron bajarse del ring los senadores radicales Hugo Rasetto y Leonardo Diana, habituales aliados de Perotti que, en este caso, decidieron abstenerse. “Es altamente improbable que sea ley, las posiciones están bastante encotradas”, se sinceró el primero.

 

 

La cosa estaba juzgada desde desde hacía horas. El bloque radical, senadores y diputados, llamó a conferencia y avisó, lacónico: “Hasta aquí hemos llegado”. El jefe de los senadores de la UCR, Felipe Michlig, se adelantó unos días y admitió que lo aprobado “no va a prosperar en Diputados”.

Así las cosas, la mayoría del Frente Progresista en Diputados puede, como ya hizo en diciembre, archivar y cajonear el expediente. O puede, si quiere, darle curso al proyecto propio, a la contraoferta que en su momento le hizo al Ejecutivo y Pullaro reveló por Twitter en las últimas horas.

 

 

Lloverán acusaciones contra la oposición, sobre todo contra el silencioso Lifschitz. Arrancó ayer la vicegobernadora Alejandra Rodenas pidiéndole “responsabilidad institucional por sobre los intereses partidarios”.