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El intendente planteó una gestión de cercanía y soluciones palpables para el vecino. Manual de buenos modales para superar el caos. Austeridad para la pesada herencia socialista. Abrazo de oso.

Por 05/03/2020 11:01

 

El intendente de Rosario, Pablo Javkin, abrió las sesiones del Concejo municipal con un discurso de objetivos gestión plagado de referencias a la construcción de la buena convivencia urbana, haciendo contexto en la crisis financiera y, sobre todo, en la preocupante ola de inseguridad. Se dio tiempo para enviar señales a la oposición que le ofreció gobernabilidad en los casi tres meses de gestión.

“No tenemos policía ni armas de fuego, pero para enfrentar al delito también hace falta unión, trabajo, valentía. Quiero que todos nosotros nos demos la mano y hagamos una ronda de paz. Abracemos la ciudad, unamos nuestra fuerza contra la violencia”, sostuvo el intendente como síntesis de un discurso moderado.

Esta alabanza a la unión de la sociedad tiene dos motivos: la violencia y la grieta. “No podemos naturalizar la muerte, ni levantarnos a esperar las cifras de muertos de la noche anterior. No tenemos que vivir con miedo”, sostuvo para hacer alusión a la ola de homicidios dolosos, principalmente vinculados a la disputa de territorios de bandas narco.

 

 

 

 

“El desafío de Rosario es ganarle a la división y a la violencia”. Como solución, apeló al respeto en su discurso de manera continua y con una retórica por momentos empalagosa. Javkin, desde su progreradicalismo, se propone intentar reeducar a la sociedad rosarina. Un objetivo a largo plazo y con idealismo alfonsinista.

“Sueño con una ciudad en la que cumplir la norma sea lo lógico, en la que los que respetan sean nuestros héroes cotidianos. Mi gran sueño es que construyamos la ciudad más respetuosa de la Argentina. Que cuando alguien visite Rosario se sorprenda de cómo en esta ciudad respetamos al otro”, repitió. Y justificó: “Dije muchas veces la palabra respetar. No es casual. Me obsesiona esa palabra, lo que encierra como idea”.

 

 


Javkin junto a su ladera María Eugenia Schmuck, y un aliado incipiente, Roy López Molina

 

PESADA HERENCIA. Por otro lado, calificó a la situación financiera que le tocó asumir como “la tormenta perfecta”. Sin apelar directamente al concepto de pesada herencia, reprochó el “déficit crónico retroalimentado por un elevado nivel de endeudamiento”. “Los números no mienten”, soltó, en lo que simuló un tiro por elevación al gobierno socialista, con quien lleva a los tirones la sociedad en el Frente Progresista.

En ese marco volvió a reclamar la necesidad de la ley de emergencia en la Legislatura para obtener recursos. Es uno de los pocos dirigentes que en las últimas dos semanas lo promueve con insistencia. Hasta se percibe cierta baja en la intensidad del reclamo del gobierno provincial, impulsor de la ley.

“Me tocó asumir en un contexto de dificultades económicas de dimensiones históricas. Es tiempo de ser muy humilde, muy austero, de cuidar cada peso, de pensar y hacer las cosas para que duren. Me comprometo a algo: aquello que hagamos, lo vamos a hacer bien”.

 

 

 

GESTIÓN. Justamente esta frase grafica el perfil del gobierno que pretende: pasos cortos y simples, aunque no sean visibles. “Mantener la ciudad es un trabajo cotidiano. Quizás no es el más vistoso, pero no importa. No buscamos montar un espectáculo, queremos, simplemente, que la ciudad funcione”, sostuvo.

Son ejemplos el enfoque en el orden y control urbano, un nuevo Código de Faltas y Convivencia, las obras de pavimento, veredas, transitabilidad de calles, pintura y hasta prevención frente a tormentas. Le suma mucho control y fiscalización. Todo en una política de cercanía. Larretismo primitivo. “Me comprometí a ser la cabeza de un gobierno que esté cerca de los vecinos de la ciudad. Dije que iba a estar muy poco en el despacho y es lo que estoy haciendo, recorro los barrios, camino las calles”.

GUIÑO. A lo largo del discurso, realizó menciones a distintos concejales y espacios políticos. Esta actitud viene a consolidar el acuerdo de gobernabilidad que forjó con parte del macrismo, puntualmente el espacio de Roy López Molina, y la centroizquierda y parte del peronismo que se sumó a aquel acuerdo ni bien asumió. Pero también al peronismo que denunció aquella jugada en su momento. Posteriormente, todos los sectores valoraron el discurso del intendente.