El Gobierno fijó el combate contra el hambre como prioridad: este año invertirá $70.000 M en la tarjeta Alimentar. El resto del gabinete administra penurias por la escasez de recursos.
En tiempos de vacas flacas y de administración de la escasez, Daniel Arroyo es el único ministro que puede jactarse de tener fondos para inyectarle a la economía. Ejecutor de la política para combatir el hambre que el presidente Alberto Fernández fijó como prioridad, el ministro de Desarrollo Social habrá entregado para fin de año 70.000 millones de pesos en la tarjeta alimentaria, que llega a representar hasta el 50% de las ventas en los comercios el día que son recibidas por los beneficiarios.
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La medida cosechó algunas críticas, que provinieron incluso de dirigentes cercanos al oficialismo, como el referente social Juan Grabois, quien cuestionó que la asistencia alimentaria no se hubiera canalizado a través de la ANSES. “El sentido de la urgencia debería haber primado para tomar una decisión que se pudiera implementar en 48 horas como era hacerlo a través de la ANSES”, dijo.
Sentados sobre el Tesoro, el Presidente y el ministro de Economía, en el debate entre inyección rápida de fondos y planes reactivadores de largo plazo, le dieron la prioridad a Desarrollo, que es uno de los dos ministerios que más dinero del Presupuesto ejecutaron en lo que va del año -el otro es Trabajo.
Cronograma en mano y paquete cerrado con el Presidente, fue Arroyo el único que tuvo buenas noticias para darles a intendentes y gobernadores, a corto o mediano plazo, que consiguieron turno de entrega según lo estipulado. La presentación, en todos los casos, es la misma: la entrega responde al listado de beneficiarios que arroja la ANSES y no se mezcla con cuestiones partidarias. El trámite sigue su curso de manera automática. El ministro visita los distritos personalmente, entrega los plásticos y mantiene a Fernández al tanto de las novedades.
En total, para fin de año, el ministro habrá entregado 70.000 millones de pesos solo en tarjetas alimentarias entregadas a madres y padres de niños menores de seis años que perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH). El monto es más que voluminoso si se lo compara, por ejemplo, con los 91.000 millones que había previsto el gobierno de Mauricio Macri en el Presupuesto 2020 para toda la cartera de Desarrollo Social. En lo que va del año, el ministerio ya entregó casi un millón de tarjetas y buscará terminar con el trámite entre marzo y abril.
En el ránking de las beneficiadas, primero se ubica la provincia de Buenos Aires, donde el tercer viernes de cada mes se inyectan 2.830 millones de pesos a través del plástico. De ese total, 1.800 millones corresponden al conurbano bonaerense. Como publicó Letra P, el plástico llegó a representar casi el 50% de las ventas diarias el tercer viernes del mes, sobre todo en las cadenas que tienen tiendas formato discount o ahorro. Los intendentes ya empezaron a reportar a la Casa Rosada la reactivación que genera en cada distrito, en tiempos de escasez. En particular, en los negocios de barrio y mercados de proximidad.
Este martes, la AFIP reveló que la recaudación cayó 10,3% frente a la inflación. En ese escenario, el repunte de ventas en el marco del plan contra el hambre vuelve al Estado en recursos por la aplicación del IVA.
En el segundo lugar en el ránking está la provincia de Córdoba, donde se entregaron 116 mil tarjetas que representan un monto de 588 millones por mes. En Santa Fe, la cifra asciende a 551 millones. En Tucumán, 354 millones. En Mendoza, 325 millones. Para fines de marzo, el plástico estará disponible en la Ciudad de Buenos Aires, donde se entregarán 41 mil tarjetas que representan un monto de 203 millones de pesos. Hasta tanto se termine se cerrar el acuerdo con los acreedores, Arroyo administra una excepción en el plan de liberación de fondos a cuentagotas de la Casa Rosada.